La doble de Hermida

Es la novedad entre las dobles suspensiones de cross country de la gama Merida 2012 y supone una completa renovación y evolución sobre las anteriores Ninety-Six que tantos éxitos han cosechado y buenas crí

ticas recibieron desde su llegada al mercado en 2008. Cuatro años más tarde probamos la Ninety-Nine Team Carbon, el modelo de doble suspensión de rally más avanzado fabricado por Merida hasta la fecha.

La evolución de Merida en el panorama de bicicletas de cross country en los últimos años no tiene precedentes. Tanto en las colecciones de bicicletas rígidas como en dobles suspensiones, el crecimiento de ventas ha sido exponencial temporada tras temporada, y no nos cabe duda de que Merida, como fabricante de bicicletas líder, es una de las marcas referencia no sólo en nuestro mercado, sino también internacionalmente.

La llegada del modelo Ninety-Six en el año 2008 supuso un soplo de aire fresco en una gama donde se echaba de menos un modelo competitivo de cross country de doble suspensión que, como ha quedado demostrado durante estos últimos años, ha sido una bicicleta que ha cosechado muchos éxitos de la mano de los corredores del equipo de carreras internacional, con nuestro José Antonio Hermida a la cabeza. La verdad es que en todas las pruebas y comparativos que hemos realizado en la redacción, la Ninety-Six sacaba a relucir una gran eficacia de pedaleo, así como un comportamiento muy homogéneo y contundente como bicicleta de cross country.

Novedad 2012

La Ninety-Nine nace en 2012 como evolución de la Ninety-Six, como una bicicleta con un diseño más vanguardista en cuanto a soluciones tecnológicas y un claro enfoque competitivo. En realidad, durante su desarrollo desde el año 2010, el objetivo de esta bicicleta estaba puesto en los Juegos Olímpicos del mes de agosto de 2012 en Londres.

Posee fibras de hasta tres tipos de clases diferentes de carbono que se aúnan para dar vida a un cuadro con una de las mejores relaciones peso-rigidez que jamás hayamos probado

¿Por qué una bici como la Ninety-Nine? En Merida tenían claro que querían mejorar la velocidad, agilidad y tracción, así como obtener un funcionamiento más neutral de la suspensión y optimizar la sensibilidad en descenso. Además, la Ninety-Nine es un modelo ya diseñado para transmisiones 2×10, con una reubicación del punto de giro de la suspensión trasera que se ha adelantado y subido ligeramente respecto a la Ninety-Six, buscando el mejor compromiso de rendimiento posible.

El cambio más importante en su diseño ha sido la reubicación del amortiguador; de estar posicionado bajo el tubo superior en la Ninety-Six a estar paralelo al tubo de sillín en la nueva Ninety-Nine, con el objetivo de mejorar la cinemática, independientemente de la talla de bicicleta de que se trate. El resultado ha sido un cuadro de carbono con la rigidez y el peso del Ninety-Six, pero con una optimización del funcionamiento de la suspensión trasera y mejoría en cuanto a la eficacia de pedaleo para transmisiones de doble plato.

Cross Country Racing

Merida continúa empleando un sistema técnicamente monopivote de cuatro puntos de giro con el principal adelantado sobre el eje de pedalier -que a su vez es concéntrico con el anclaje inferior del amortiguador-. Otro punto de giro lo encontramos entre las sólidas punteras de carbono y los tirantes y los otros dos restantes unen la bieleta con el triángulo principal y los tirantes.

¿Por qué monopivote si tiene cuatro puntos de giro principales con rodamientos sellados? Como alguna vez hemos explicado, toda bicicleta cuyas vainas desde el punto de giro principal de la suspensión hasta las punteras sean de una pieza (sin puntos de giro) se comporta como una bici monopivote.

El cuadro full carbon de la Ninety-Nine cuenta con unos detalles de fabricación muy interesantes. Su pipa es tapered, con el extremo inferior sobredimensionado, que internamente aloja el gran rodamiento de la dirección de 1,5”. Los tubos superior -con una forma muy aplanada- y diagonal cuentan con la tecnología “double chamber”, también empleada los cuadros O.Nine y Big Nine rígidos, divididos internamente por un nervio central de carbono que aumenta su rigidez torsional. El cable del desviador va guiado internamente por el interior del tubo superior, mientras que el resto, cambio trasero, freno trasero y bloqueo remoto del amortiguador discurren por el tubo diagonal hasta el manillar.

Pipa de dirección robusta y maraña de cables con los dos latiguillos extra de los bloqueos remotos al manillar.

El amortiguador trasero es un DT-Swiss XR Carbon que cuenta con la particularidad del bloqueo remoto al manillar, algo que se agradece en la gama Ninety-Nine. Desde el mando remoto en la parte derecha del manillar somos capaces de bloquear completamente la suspensión trasera para eliminar el vaivén de pedaleo, siempre que lo estimemos conveniente.

Y en la parte izquierda contamos con el mando de bloqueo remoto de la horquilla DT-Swiss XRC Carbon, que a su vez cuenta con una posición intermedia que DT llama Twin Shot y que endurece significativamente la suspensión, a la vez que recorta su recorrido unos centímetros, mejorando el rendimiento en las subidas. Ciertamente, una tecnología que no habíamos probado pero que nos convenció.

Los detalles en los acabados de la bicicleta son estupendos, y, como ejemplo, lo bien resueltas que se encuentran las punteras del cuadro, así como la suspensión trasera en general, con unos embellecedores en cada punto de giro que aportan un toque estético distinguido. El pedalier de diseño BB30 y el anclaje de freno trasero postmount directo nos recuerdan que estos detalles son también evoluciones frente a la pasada Ninety-Six.

la Ninety-Nine CF Team

Poder deleitarnos y disfrutar de unos días de la bicicleta Merida más exclusiva y elitista probablemente de toda su gama no tiene precio; bueno sí, 7.999 euros tienen la culpa, pero vamos a intentar transmitirte todas nuestras sensaciones.

Desde el primer momento tenemos que pensar que se trata de un modelo que ha sido pensado y diseñado para la competición, que quizás no llegue a contentar a todos los usuarios por su enfoque claramente racing, y que en su comportamiento previsiblemente nos encontraremos con una bici rápida de reacciones, nerviosa, que hay que saber dominar.

Con un peso por debajo de 9,5 kg sin pedales automáticos, su ligereza es uno de los aspectos que más determina su rendimiento, ya que, si no estás acostumbrado a una bicicleta tan ligera de cross country, te sorprenderá por su velocidad y por lo fácil y agradable que resulta “mover desarrollo” en un modelo de tan alta gama.

El amortiguador pivota en el punto de giro principal de la suspensión trasera eliminando la necesidad de un anclaje extra. Su sensibilidad es una de las características más destacadas.

Su manejo es muy previsible, y se nota muy noble pese al nerviosismo y brío implícitos de este modelo; sin duda, el carácter deportivo que han aplicado en la Ninety-Nine CF Team está fuera de toda duda, siendo una doble diseñada claramente con mentalidad competitiva. En su desarrollo, Jurgen Falke, jefe de diseño de Merida, nos explicaba que tanto Ralf Naef como José Antonio Hermida habían sido quienes más habían probado los prototipos iniciales, y de acuerdo con sus opiniones se creó el modelo tal y como lo conocemos hoy en día.

Rígida y veloz

La posición de conducción es bastante acertada, con una medida de tubo superior no excesivamente larga, que combinada con una potencia de 90 mm en talla mediana (18”) encontramos muy adecuada. Pese a ser una bici de carreras, la comodidad que ofrece la Ninety-Nine es también muy elevada. En este sentido, la extremada sensibilidad de sus suspensiones tiene mucho que ver, al igual que su cuadro, que es capaz de filtrar adecuadamente todas las vibraciones que en otros modelos se perciben con una mayor violencia y que en la Merida parecen ser absorbidos por el propio cuadro.

Las suspensiones DT-Swiss cuentan con un funcionamiento eminentemente lineal, y por eso es aconsejable emplear un mínimo sag de entre el 15-20 % para evitar hundirnos demasiado en las subidas con la suspensión trasera o en las bajadas con la delantera. Incluso en la sesión de fotos que realizamos en La Molina (Lérida) empleamos un menor sag, una mayor presión en ambas suspensiones, en el terreno abrupto donde realizamos las fotos, y la bicicleta mejoró considerablemente.

Pedaleando, las suspensiones son tan sumamente sensibles, que la Merida ofrece un mayor vaivén del esperado al compás del pedaleo; por tanto es aconsejable bloquear o bien la suspensión trasera o bien las dos a la vez en aquellas circunstancias en que así lo estimemos para aprovechar el 100 % de nuestras fuerzas, algo ideal en una bicicleta de rally.

El doble bloqueo es una ventaja definitiva que nos ha gustado mucho, y al ser un bloqueo duro, a la vieja usanza, nuestra Ninety-Nine se transforma en una rígida con sólo pulsar ambos mandos remotos en el manillar. En coronas bajas en plato pequeño y en coronas altas en plato grande notamos ciertas interferencias pedaleo-suspensión, pero todo dentro de lo previsible en un sistema de suspensión de estas características y no afecta al rendimiento.

Aplomo y solidez bajando

Las ruedas son muy fuertes y fiables, con bujes DT-Swiss 240s que giran de maravilla.

Una de las mejores características de la bicicleta es lo rápido que acelera y lo fácil que resulta mantener altas velocidades. Engranar el plato grande de 39 dientes del pedalier XX y jugar con las diez coronas traseras del 11 al 36 concentrado en pedalear y elegir la mejor trazada del sendero son sensaciones muy auténticas con la Merida, que parece que nos pide más y más con el paso de los kilómetros. Bajando, la absorción es sensacional, quizás incluso demasiada tratándose de una bicicleta tan específica de competición.

Los 100 mm de recorrido de ambas suspensiones realmente dan para mucho y la Ninety-Nine se desenvuelve muy bien en el terreno descendente. Como decíamos antes, es importante hinchar a buena presión las suspensiones, y en este caso la horquilla, ya que su ángulo de dirección de 70° nos resultó en algunos momentos demasiado vertical.

La rigidez que aportan sus ruedas es definitiva en una bicicleta de estas características. Las ruedas son el componente que mayor influencia tiene en la solidez global de marcha, y el hecho de haber elegido un juego de ruedas con un diseño clásico con bujes DT-Swiss 240s y llantas Alex Rims de 32 radios garantiza una confianza en cada curva y una seguridad aún rodando fuerte en descenso que no nos proporcionan otras mountain bikes tan ligeras o de gama alta como la Ninety-Nine CF Team.

El único pero es que no son tubeless, pero que todos los problemas sean ése: no se tarda nada en transformar las ruedas a tubeless mediante un kit y nos beneficiaremos de uno de los mayores avances de los últimos años para las mountain bikes. Los neumáticos Maxxis Aspen Exception Series cuentan con un gran agarre, pese a su diseño con tacos minimalistas, y tanto en tracción como en retención de frenada se comportaron muy bien. Como neumáticos eminentemente rodadores que son, será en terrenos sueltos y secos, así como embarrados, donde peor se comporten, aunque su agarre en curva también nos sorprendió gratamente.

La crème de la crème

Sin duda, la Ninety-Nine CF Team es una bicicleta de gama alta montada con algunos de los mejores componentes del momento, como el extraordinario grupo SRAM XX, que no nos dejó de sorprender por su eficacia y suavísimo comportamiento, suspensiones DT-Swiss bloqueables y un conjunto de bicicleta en su totalidad verdaderamente “de carreras”.

La Ninety-Nine CF Team es el modelo de doble suspensión idéntico al que utiliza el equipo Multivan-Merida para sus competiciones internacionales

Es una bici de capricho, para quien se la pueda permitir, y tras haberla probado, apostamos que es en una utilización más maratoniana, más de hacer kilómetros en la montaña que de dar vueltas en un circuito, donde más y mejor partido sacaremos de esta Merida. Su doble bloqueo de suspensiones crea adicción, y aunque nos gustaría que tuviese menos vaivén al pedalear en abierto, la absorción y confianza que transmite la bici en los descensos son dignas de experimentar en una bicicleta de 9,5 kg. En definitiva, una bici para sentirnos Hermida en nuestros senderos favoritos.

A favor

  • Precio demasiado elevado
  • Suspensiones DT muy sensibles
  • Ruedas pesadas y no tubeless

En contra

  • Calidad de acabados
  • Ligereza / Rigidez del conjunto
  • Exclusividad / Bici perfil XC Racing

Fotos: S.Romero

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