Si buscas la palabra ‘robustez’ en el diccionario, te saldrá una foto al lado del modelo One-Sixty de Merida. Esta bici parece que es una enduro total cuando la ves por primera vez. Cuando la usas, tu forma de ver el enduro cambia.

Merida dándole al enduro… Quién nos lo iba a decir. Sí, lo sé, Merida ha tenido ya unas cuantas enduro en sus catálogos año tras año, pero de vez en cuando salen al mercado algunos modelos que sobresalen por encima de los anteriores y se convierten en una referencia para la marca. Y esto es lo que ha pasado con el One-Sixty. Sí, Merida empieza a tocar todos los palos y cada vez con más acierto.

Manual de enduro

Y es que la One-Sixty ha tirado del manual de cómo hacer una enduro en condiciones y no se ha saltado ni una directriz. ¿Cuadro? Pues aluminio. ¿Por qué? Porque es más barato y mucho más rápido de lanzar al mercado, además de poder hacer mil retoques en los modelos preserie hasta que sale a la venta. Y después, si las ventas acompañan, se lanza en carbono y listo. Pero no un aluminio normal, no. Prolite 66 con triple conificado e hidroformado en su triángulo principal. La trasera es todo un ejercicio de robustez tanto en sus tubos como en sus enormes links de unión o en sus refuerzos. Hasta el anclaje de la pinza de disco es una barbaridad.

¿Sistema de suspensión? VPK ( Virtual Pivot Kinematics). Dos links que giran en la misma dirección, un punto de giro virtual y una fiabilidad para que la trasera dibuje el terreno excepcionalmente. Insisto, rigidez, rigidez y más rigidez. ¿Suspensiones? FOX. Sí, guste o no, FOX sigue siendo esa marca que debe acompañar a los topes de gama. 34 Talas delante con CTD y entre 120 y 160 mm de recorrido y Float CTD detrás. Suaves, muy suaves, incluso sin Kashima, e incluso la Talas, que se suele atascar un poco en la sensibilidad inicial.

¿Y componentes? Fiabilidad con el XT de Shimano incluso en frenos, que nos encantan, ruedas Mavic CrossMax SX, perfectas, manillar y potencia Gravity de FSA, tija Reverb Stealth de RockShox y cubiertas Schwalbe Fat Albert, que gracias a un terreno muy, muy húmedo dieron lo mejor de sí y, como consecuencia, lo mejor de nosotros.

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