APROVECHÓ SU MOMENTO MÁS ÁLGIDO EN SU CARRERA PROFESIONAL COMO CICLISTA EN 1992, DESPUÉS DE PROCLAMARSE CAMPEÓN DEL MUNDO DE CICLOCROSS, PARA FUNDAR SU PROPIA MARCA: FOCUS. Después de empaparnos de los distintos capítulos de la biografía de Mike, es fácil llegar a la conclusión de que se trata de un luchador, de un trabajador infatigable con un don para todo lo que tenga que ver con la bici. Pocas personas del sector pueden alardear de un currículo tan exitoso como corredor y a su vez como empresario de éxito.

Texto: Rubén Pérez – Fotos: Archivo de Mike Kluge

Mike Kluge nace el 25 de septiembre de 1962 en Berlín. Sus primeros contactos con el mundo del deporte fueron el voleibol y el balonmano. Hasta que un día, al encender la televisión, se enganchó al Tour de Francia. Gozaba viendo correr a su compatriota, el alemán Dietrich Thurau. Y como todo niño empezó a soñar despierto con su primera bici, la que recibiría como regalo de cumpleaños. Era una bici de carretera a la que Mike le montó unos neumáticos de taco para hacer lo que más llenaba, el ciclocross.

Empezó a competir como amateur con distinta suerte hasta que en 1985 se proclamó campeón del mundo de la especialidad. Mike se autodefinía como un corredor más técnico que potente. Un corredor inteligente sobre la bici que sabía gestionar muy bien las carreras desde el punto de vista estratégico. En su quinta se codeaba con nombres para el recuerdo como el padre de Roman Kreuziger, actual corredor del Orica-Scott, entre otros ilustres coetáneos.

A partir de ese momento empezó a tocar todos los palos del ciclismo de competición. Se convirtió en ciclista profesional de carretera en 1978 y cosechó una victoria de etapa en el Tour de 1984. Después de no ser convocado en la selección para disputar las Olimpíadas, empezó a practicar MTB y disputó la mítica Copa del Mundo Grundig con la que viajó por todo el mundo y se empapó de ciclismo.

1992, su año
Un año importante en la incipiente carrera de Mike Kluge. Después de proclamarse campeón del mundo élite de ciclocross y codearse con figuras como Adri Van de Poel, yerno de Raimon Poulidor y padre de Matthew Van der Poel, Mike decide fundar su propia marca de bicis: Focus.

En cierta manera, quería plasmar todos los conocimientos adquiridos en la competición y trasladarlos a su particular manera de entender la bici, “su manera”. Como no podía ser de otra forma, la primera bici de Focus no fue ni una bici de carretera ni de MTB. Tenía que ser de ciclocross. Por aquel entonces la mayoría de las bicis de ciclocross montaban frenos tipo cantilever, menos en las de Kluge, que empezó a experimentar montando frenos de disco hidráulicos Magura a sus bicis. Era un visionario.

Hasta 1996, Mike intercalaba pruebas de MTB tipo maratón con el desarrollo de su marca. Así hasta el año 2000, cuando, después de haber incluso disputado algunas pruebas de DH, decidió centrarse por completo en la marca que había fundado.

Y no le ha ido mal. Hoy en día, sobre todo en España, estamos más familiarizados con la marca que con su fundador. Focus en la actualidad cuenta con un catálogo de bicis amplísimo y de calidad, el que las e-bikes han cobrado un peso importantísimo. Mike apuesta claramente por ellas. De hecho, sabemos que ahora su bici preferida ya no es la ciclocross, sino una MTB eléctrica con la que disfruta perdiéndose por nuevos caminos.

En la actualidad, Mike, además de dirigir y probar él mismo alguno de los prototipos de Focus que aún no han visto la luz, como es un tipo inconformista e inquieto, también encuentra tiempo para ejercer de entrenador, conferenciante y motivador. ¿Le queda algo por hacer? Sin duda, un tipo inspirador. Gracias por todo, Mike.

 

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