Él es el padre de la criatura, tuvo la idea de implementar la tecnología de válvula de inercia por primera vez en las bicis. Eso fue en 2001, con motivo de la primera Epic de la historia. Desde entonces ha sido el alma mater de su propia idea durante más de 15 años. Mike es el creador del sistema Brain y uno de los personajes más reputados en el desarrollo de suspensiones en la industria de la bici. Esto fue lo que nos dijo sobre su última versión.

Texto: Miguel Ángel Sáez

¿Cuánto tiempo hace que trabajas para Specialized?
En total unos 16 años a día de hoy. En 2001 dejé la compañía para trabajar algunos años en la división de FOX para bicicletas, pero volví a Specialized en 2005.

¿En cuántas generaciones de la evolución del sistema Brain has estado involucrado?
Absolutamente en todas. Desde sus orígenes. La primera idea la tuve en un avión en el que volvía a casa desde Europa, donde pasé unos días en un training camp con los corredores del equipo de XC de aquellos momentos. Durante aquel stage con los corredores estuve probando algunos prototipos de bicis de doble suspensión para competición. Ellos mostraron su satisfacción con estas bicis en las zonas más técnicas y descensos, pero no eran rápidas a la hora de pedalear o sprintar. Aquel feedback que tuve del equipo me inspiró para esbozar el primer diseño, que comencé a concretar en aquellas doce horas de avión de regreso a California.

¿Cuál de todas las generaciones del Brain ha sido la más complicada de desarrollar? ¿Esta última?
Para ser honesto, la primera fue la más difícil de diseñar y de crear. Arrancamos de un concepto sencillo que, sin embargo, nos llevó casi tres años de desarrollo hasta que obtuvimos el primer Brain definitivo. Afortunadamente para nosotros, en aquella época Bob Fox se fascinó con el proyecto y se implicó en él personalmente. Es un ingeniero brillante, con mucha experiencia, y nos ayudó mucho en su momento en aquel proyecto inicial de principios de 2000.

¿Cuánto tiempo os ha llevado el desarrollo de esta última versión?
Alrededor de unos 24 meses. La mayor parte de este tiempo se ha empleado en dar forma al diseño y sus funcionalidades, pero también hemos invertido muchas horas trabajando conjuntamente con los ingenieros de SRAM, revisando el diseño, pero también el proceso de fabricación. En un período de unos 10 meses fabricamos hasta cinco prototipos diferentes de amortiguador con Brain, para acabar de pulir pequeños detalles de funcionamiento, herramientas y procesos de producción, entre otros.

¿Te hubieras imaginado en 2001 hasta dónde ha llegado en la actualidad la nueva versión del Brain?
Sinceramente, no. Cuando yo regresé a Specialized en 2005, era consciente de que el sistema Brain tenía todavía por delante mucho camino que recorrer en su evolución. Con cada rediseño o nuevo diseño que hacíamos, la verdad es que todos fuimos aprendiendo más sobre esta tecnología y sus aplicaciones al XC. Este conocimiento adquirido por el camino nos ha ido permitiendo a través de los años conectar mejor con las necesidades del biker. De hecho, la tecnología Brain es hoy en día más relevante e importante que nunca. Estoy convencido de que esto es el testamento o la consecuencia de todo lo que aprendimos en el proceso.

¿Qué opinas de la electrónica en el MTB y de una hipotética aplicación de esta, por ejemplo, a los ajustes del sistema Brain?
Estoy convencido de que la electrónica aportará un nivel superior en el rendimiento de las suspensiones en el futuro. En Specialized permanecemos atentos a esta tecnología y estamos involucrados en posibles desarrollos. En MTB, concretamente, las tecnologías actuales solucionan algunos problemas, pero, desafortunadamente, plantean otros al mismo tiempo. En mi opinión, por el alto coste y complejidad que suponen, deberían aportar un nivel de rendimiento extremadamente alto, tanto que redefinieran la experiencia de montar en bicicleta, y creo que todavía no estamos en ese punto.

¿Crees que un control remoto desde el manillar es incompatible con el concepto de suspensión inteligente del Brain? Dicho de otra manera, ¿por qué no un control remoto en este sistema?
Te lo creas o no, hemos hecho infinidad de tests con palancas de ajuste remoto en el manillar, que actúan sobre nuestro sistema Brain. Nuestra conclusión es que un biker tiene demasiadas cosas en las que centrarse yendo al límite en una bici como la Epic destinada, no olvidemos, a la competición. En esas circunstancias, lo más habitual es que coloquemos una posición de ajuste y pedaleemos todo el tiempo con ella, pues en muchas ocasiones por el estrés de ir al límite de nuestras posibilidades no utilizaremos las posiciones o ajustes de suspensión adecuados a cada momento.

Por eso preferimos que el ciclista se focalice en la conducción, salvo que sea capaz de manipular el mando remoto unas 40-50 veces por minuto. De hecho, gestionando manualmente un mando remoto, podemos rendir menos que usando el Brain por no seleccionar adecuadamente las diferentes posiciones de las suspensiones.

Con un amortiguador más pequeño, como el nuevo Brain, ¿qué ocurrirá con su fiabilidad? ¿Existe más presión en el interior?
Specialized es pionera en usar el concepto de microamortiguador desde la Epic de 2005. Desde entonces usamos menos fluido en el interior que con sistemas convencionales de amortiguador. El diseño del nuevo Brain es más compacto todavía, pero el volumen interior y las presiones de funcionamiento continúan siendo las mismas que las del diseño inicial. La clave para que nuestro sistema tenga una alta fiabilidad es que hemos eliminado el pistón flotante que separa la carga de nitrógeno del aceite y ha sido sustituido por una especie de vejiga o diafragma. Con el pistón flotante podría suceder que el nitrógeno y el aceite se mezclaran. Con un amortiguador convencional, este pasaría inadvertido, pero con el Brain, sería un gran problema. Con la nueva vejiga esto queda resuelto.

¿De qué aspecto técnico te sientes más orgulloso o satisfecho en esta nueva versión del Brain?
Hemos invertido más tiempo en el funcionamiento del amortiguador sin el Brain en acción que con él, es decir, hemos optimizado sobre todo su rendimiento en abierto. Para ello hemos mejorado la dinámica de los fluidos y el diseño de la válvula de inercia. Para mí, por tanto, cuando en Specialized oímos a los ciclistas que ya lo han usado decir que el nuevo Brain sube mejor que nunca, pero que ahora baja como una Stumpjumper, nos sentimos orgullosos.

[REPORTAJE: 15 AÑOS DE SPECIALIZED EPIC]

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