Por sus reducidas dimensiones, ésta es una mochila de hidratación que sólo nos permite cargar 1,5 litros de agua y poco más.

Su pequeño compartimento externo, situado en la parte baja del mismo, muy bien disimulado y con abertura mediante cremallera, permite guardar poco más que un multiherramientas, un móvil o una ultrapequeña mancha de hinchado. Una cámara de 26” o 27,5” cabe con aprieto, pero una de 29” ya resulta muy justo.

Muy compacta y muy ligera, sobre unos 160 g, más la carga de agua que pongamos, parece que no llevemos mochila. Su buen perfil ergonómico se puede ajustar fácilmente a través de dos correas, se adapta con facilidad a nuestra espalda.

Su respaldo, muy perforado y con canales para facilitar la transpiración. Los dos tirantes, en su parte central, emplean una malla muy perforada, con una pinza para poder fijar el tubo de hidratación. Su bolsa de hidratación, la Antidote, se caracteriza por su apertura de rosca, un sistema rápido de carga que no necesita ser desmontado para rellenar, muy seguro y con tratamiento antibacterial.

Sus tejidos están bien acabados y las costuras rematadas para garantizar una buena longevidad de uso. Carece de correa de seguridad, pero al ser tan pequeño y con un perfil tan bajo, pasa desapercibido en la mayoría del trayecto, pero en tramos técnicos, cuesta abajo y con poco peso (con la vejiga vacía de agua), tiene cierta tendencia a moverse.

Una correa muy pequeña y a la altura del pecho ayudaría.

Camelbak es líder en el segmento de las mochilas de hidratación. Dentro de su extensa gama de mochilas, la Hydrobak es la más compacta y, por sus dimensiones, casará muy bien con usuarios que sólo quieran llevar encima lo justo para nuestras salidas en bici.

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