Una de las bicis que queríamos tener entre manos era la nueva Blast de carbono de MSC, y por fin ha llegado el momento de probarla hasta la extenuación. El desarrollo de su espectacular cuadro ha sido muy laborioso, un trabajo realizado junto con AMADE, el departamento de investigación de carbono de la Universidad de Gerona. La Blast Carbon es una de las creaciones de las que están más orgullosos, y es para estarlo, sin duda.

El poseer dos mandos en el manillar para ambas suspensiones hace que tengamos en nuestras manos el control total sobre éstas

MSC es una marca que no ceja en su empeño de hacer bicicletas de altísimo nivel. Año tras año va mejorando, y a pesar de la competencia que existe en el mercado, y sobre todo para las marcas “pequeñas”, su perseverancia es lo que hace que cada vez sus productos mejoren y estén más presentes en el mercado. Su objetivo es claro: fabricar bicis de calidad y que el biker que se compre una MSC sepa que tiene el valor añadido de una bici de gama alta.

Es por eso por lo que no entran en guerras de marcas más generalistas y van a la suya. Si miramos hacia atrás, vemos que con el paso del tiempo la marca ha ido reduciendo su catálogo y centrándose en un número menor de modelos, basando su gama en bicis de gama media y alta. Y eso es lo que quieren, modelos que den que hablar, como la nueva Blast Carbon, una bicicleta que está a medio camino del rally y el trail.

Tecnología punta

Sin duda, el cuadro es la gran virtud de esta fabulosa Blast. Fabricado íntegramente en carbono, sus detalles son de lo más espectaculares, buscando la buena funcionalidad en todo momento.

Empezando por el triángulo delantero, lógicamente cuenta con pipa de dirección tapered. En ésta nos encontramos con cuatro entradas para los diferentes cables, de manera que entran por estos orificios para ir internamente hasta sus respectivos puntos (cambio, freno trasero, desviador y bloqueo de amortiguador, o en su defecto, tija telescópica). De esta manera, la bici queda totalmente exenta de cableado exterior, lo que le confiere una estética limpia y elegante.

La pipa de dirección de la Blast Carbon es tapered. En ella, encontramos los agujeros que permiten pasar el cableado por el interior del cuadro, dándole un look limpio y elegante

La caja de pedalier está pensada para albergar un Press Fit. Un buen detalle es que el desviador para los platos va anclado directamente al eje pasante del punto de giro principal mediante el sistema Low Direct Mount S3, por lo que la alineación respecto a la cadena será perfecta, además de no afectar negativamente en el funcionamiento de la suspensión. Este sistema tiene el inconveniente de no poder regularse en altura, por lo que en caso de cambiar de medida de plato, seguramente también tendremos que cambiar de desviador para colocar uno compatible.

Otro buen detalle en que han pensado los chicos de MSC es en hacer el tubo de sillín con bastante longitud, para eliminar la posibilidad de fisuras, ya que es una zona que sufre mucho si elevamos demasiado la tija. Este tubo posee un refuerzo interno en toda su longitud para darle un extra de rigidez. Además, obsesionados del peso como son, nos comentan que de esta manera podremos montar las tijas más ligeras y cortas del mercado, ya que no hace falta que llegue a la altura del tubo superior, como en el resto de los casos.

Grandes detalles

En cuanto al basculante, todos los puntos de giro poseen rodamientos Press Fit, como así sucede también en pedalier y dirección, de manera que no dañaremos en ningún caso el carbono del cuadro. Esto nos facilitará la sustitución de dichas piezas sin problema, tantas veces como sea necesario. Es importante destacar que el punto de giro principal monta un eje pasante de 17 mm de diámetro, que sin llegar a ser una medida espectacular ayudará a la buena rigidez de la parte trasera. Lo que sí nos parece mejorable son los tornillos encargados de anclar la parte alta de los tirantes con la bieleta, ya que por sus dimensiones inicialmente parecen poco rígidos.

El eje trasero de la unidad de la que dispusimos equipaba un 135×12 mm, aunque podremos sustituirlo por uno 135×9 mm convencional simplemente cambiando las punteras, que tienen el buen detalle de ser tipo sándwich, lo que mejora sobremanera su rigidez. Para nuestro gusto, el 135×12 mm es perfecto, ya que aporta un extra de rigidez a la rueda trasera que nunca está de más.

La bieleta del sistema es de reducidas dimensiones. El amortiguador posee mando desde el manillar que nos permitirá optar por la posición de abierto o de Propedal.

El amortiguador responsable de dar el tacto a la suspensión trasera es un FOX RP2 con mando desde el manillar mediante el cual podremos optar por las dos posibles posiciones: abierto o Propedal.

En cuanto al resto de montaje, tenemos una horquilla FOX con mando remoto al manillar, en este caso, con bloqueo total, aunque ante un fuerte impacto absorberá en una justa medida. En ella podremos regular la precarga de aire, el rebote y dicho bloqueo. El pedalier es un SRAM X9 de doble plato y los mandos de cambio son del mismo grupo, mientras que el cambio es un X0 y el desviador un X7. Las ruedas son unas Transformer de la propia factoría de Gavà, mientras que los neumáticos son unos Maxxis Monorail 2.10”. Para los frenos se ha confiado en los Avid X0. Potencia, manillar y tija de sillín son también MSC; los dos primeros son de carbono. El sillín es un San Marco Concor.

Además de este modelo de la Blast R, existe otro superior (7.261 euros) y dos más económicos (3.299 y 4.546 euros), con sus respectivos montajes.

Increíblemente efectiva

Cuando te montas encima de la bici te sientes cómodo, aunque con una posición que se intuye agresiva de la parte delantera, a pesar de estar demasiado retrasados respecto a la caja de pedalier. En nuestro caso fue necesario un ajuste de posicionamiento de sillín para sentirnos más a gusto.

El funcionamiento que nos ofreció la Blast Carbon fue sorprendente. Con 115 mm de recorrido trasero, inicialmente esperábamos más o menos lo que ofrece el grueso de las bicis trail del mercado. Error. El tacto parece más el de una cross country que el de una trail, en todos los sentidos. Cierto es que ahora hay bicis consideradas como cross country “de toda la vida” con 110 ó 120 mm de recorrido, por lo que pensándolo fríamente, no es tan raro.

Subiendo se muestra increíblemente efectiva. A la hora de pedalear, notamos que apenas existe movimiento ni ningún tipo de interferencia, de manera que el aprovechamiento de la fuerza de pedalada es máximo. El sistema Carbo Flex hace que el carbono del basculante vuelva a su posición inicial en el momento en que ya ha absorbido los impactos con una gran rapidez, y esto es una gran ventaja cuando subimos, ya que la tendencia es la de recuperar constantemente su posición, pero a su vez hace que sintamos algo menos de absorción de lo que nos gustaría cuando vamos cuesta abajo, ya que su movimiento no tiene la dulzura de un basculante con punto de giro.

La Blast nos ha sorprendido por muchas cosas, pero por lo que más, por la excelente efectividad de pedaleo que posee.

La estética y corpulencia de la bici es espectacular; tanto, que te esperas una bicicleta que trague a lo bestia. Pero la realidad es diferente porque su carácter es otro. MSC ha realizado una bicicleta que está a medio camino entre una trail y un modelo de rally; una bicicleta equipada con un amortiguador con un setting duro y un sistema donde se prima la efectividad de pedaleo, lo que da como resultado una Blast de marcado carácter competitivo, como está demostrando Patxi Cía en el Open de Euskadi, donde ostenta un sólido liderato con este modelo.

Sangre racing

MSC buscaba una máquina para ganar carreras, y no es de extrañar que éste sea el tacto que han buscado desde la fábrica. Y lo han conseguido. En cuanto a su rigidez, aunque esperábamos que fuese menor por el tamaño de los puntos de giro de la bieleta, la verdad es que se nota muy rígida en todo momento. También ayuda de manera determinante la pipa de dirección tapered y el eje de la rueda trasera de 12 mm de diámetro; sin duda, un gran detalle.

En cuanto a los componentes, todo estuvo a la altura de la gama. Nosotros hubiéramos preferido un manillar más ancho. Lo bueno que tiene MSC es que cuando pides la bici puedes pedir modificaciones de este estilo para personalizarla a tu gusto, y eso es una excelente ventaja respecto a otras marcas. Lo que no nos gustó fue que el disco trasero era y ha de ser de 140 mm como máximo, según las especificaciones de la marca, por lo que en bajadas largas y exigentes puedes llegar a notar que te falta poder de frenada, como nos pasó a nosotros.

En definitiva, la Blast es una bici muy efectiva con la que podrás rodar increíblemente rápido con la justa medida de absorción.

Fotos: S. Romero

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