Las campanas de Madona del Ghisallo ya han repicado. Y eso significa que la temporada ciclista está próxima a su fin. Ya apenas quedan la París-Tours mañana y un puñado de pruebas por Asia que desde hace unos años a esta parte se han encargado de alargar la campaña hasta entrado noviembre. Pero el último Monumento del año, Il Lombardia, tiene esa vitola de última gran cita de cada campaña.

Y el triunfador de este año ha sido, como lo fuera en 2015, Vincenzo Nibali que firma su victoria número 50 y pone el broche a una temporada de muchísimo nivel. Podio en Giro y Vuelta, una etapa en cada una y ahora una de las grandes clásicas del calendario, además del ya menos impactante Tour de Croacia. No está nada mal. El ‘Squalo’ además ha tenido tiempo para celebrarla haciendo un poco de show en los metros finales. Gran despedida al 2017 para él.

Civiglio

Una carrera en la que se ha encogido el corazón a todos los espectadores con la durísima caída de Laurens De Plus (Quick Step) en la bajada después de Sormano. El belga ha entrado mal en una curva a derechas y se ha ido por el terraplén. Por suerte, su equipo ha informado de que no tiene lesiones graves, aunque las pruebas en el hospital determinarán finalmente el alcance de las dolencias.

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Los grandes favoritos han roto el árbol en la subida  Civiglio, cuya cima estaba a 17 kilómetros de meta. Nairo Quintana ha lanzado un ataque para medir fuerzas, pero el hombre fuerte era Nibali. Con todas las miradas dirigiéndose a su espalda, el italiano ha controlado a la perfección el grupo de favoritos –que a esas alturas ya era de apena 20 ciclistas- y cuando ha querido, se ha marchado. Su ataque ha sido respondido con miradas. Primero le ha quitado literalmente las pegatinas de la bici a Vuillermoz y ha llegado hasta la altura de Thibaut Pinot, que iba por delante, llegando juntos a la cima.

Ganar bajando

En el ascenso a Civiglio daba la sensación de que Nibali ya era el más fuerte subiendo. Pero donde verdaderamente ha ganado la clásica que ya se llevó en 2015 –por cierto, exactamente con el mismo recorrido que en aquella ocasión- ha sido en la bajada de ese muro. El ‘Tiburón’ ha ido trazando, apurando al máximo cada curva, en la sucesión de herraduras que formaban la bajada. Ahí Pinot, que en principio ha aguantado bien el tipo, finalmente ha ido dejándose un metro. Luego otro. Otro más… y Vincenzo se marchó.

Después de mantenerse durante varios kilómetros a apenas seis o siete segundos, Pinot ha acabado reventando. El jefe de filas de la FDJ suele acusar cierta falta de fortaleza psicológica cuando las cosas se ponen feas. Que suele ser, normalmente, en momentos decisivos. Justo ahí donde Nibali no titubea. La última subida, la de San Fermo, que se coronaba con sólo cinco kilómetros por delante, la ha empezado ya a más de 30 segundos.

Todavía ha llegado por detrás Julien Alaphilippe y le ha pasado por encima. El galo firma un segundo puesto, por detrás de un ganador que se ha dado un bañito de multitudes frente al público italiano tomándose el último kilómetro únicamente para celebrar y animar a los aficionados. Y Gianni Moscon (Sky) ha acabado tercero entre las quejas de Pozzovivo por haberle cerrado en el sprint. Así acaba el último gran monumento del año.

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