Nibali se hace leyenda ganando la Milán-San Remo

Dos monumentos seguidos en apenas cinco meses. Es el bagaje de Vincenzo Nibali tras imponerse en la Milán-San Remo. Una victoria, además, rompiendo un sprint en el que estaban prácticamente todos los grandes favoritos. En el Poggio, dónde si no. El ‘Tiburón’ ha logrado esta tarde llevar al delirio a su afición.

Hay quien sostiene que Nibali ya no está a su máximo nivel. Que ha empezado su decliva como corredor. Bendito sea. Más bien lo que parece es que elige perfectamente el momento para pegar el mordisco. En Tirreno-Adriatico no apareció, acabando fuera del Top10 de la general y sin verse entre los mejores en las etapas más duras. Cuatro días más tarde, ha ganado y de la mejor manera posible.

Con un ataque seco en el Poggio y lanzándose para abajo, que es donde más destaca y pone en jaque a pelotones completos. Un descenso que ha sido clave para mantener los 10 segundos que había conseguido en la cima de la famosísima cota aneja a San Remo. Al final le ha dado tiempo a celebrarlo mientras por detrás le cogían la rueda. Pero ya era tarde.

Ewan y Démare

La lucha por el segundo puesto ha sido al final para Caleb Ewan (Mitchelton-Scott) que le ha ganado a Arnaud Démare, vencedor en 2016. Los dos han visto en primera fila el triunfo de Nibali. Especialmente duro ha sido el trabajo de los ciclistas del Groupama-FDJ en favor del francés, sobre todo enfilando la subida final.

Precisamente el sprinter que venía en mejor forma se ha quedado sin opción alguna de disputar la carrera. Kittel había ganado dos etapas en Tirreno y de una forma muy autoritaria. Pero en la ‘Classicissima’ se ha dejado más de 16 minutos en la línea de meta. Los 291 kilómetros se le han hecho eternos.

Cavendish, otra vez al suelo

La peor parte se la ha llevado en este caso Mark Cavendish. Otra vez, y ya es la cuarta esta temporada. Además, la de esta tarde es probablemente la más difícil de explicar. En una carretera recta, se ha tragado literalmente una enorme baliza que había en una isleta. El sprinter británico ha salido despedido para acabar cayendo de espaldas.

El primer Monumento de la temporada ya es historia, y la victoria de Vincenzo Nibali le otorga una de las pocas grandes carreras que le faltaban en el palmarés. Para un italiano, ganar en San Remo casi justifica una carrera deportiva. Si encima le añadimos que es la última de un palmarés con más de medio centenar de victorias, nos encontramos con uno de los mejores ciclistas de las últimas décadas.

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