Esta mañana –hora española- ha tenido lugar una carrera que, sin estar siquiera inscrita en el calendario UCI, ha ido cogiendo popularidad hasta el punto de ver a todo un ganador de la Triple Corona en lo más alto del podio: y es que Vincenzo Nibali ha sido el vencedor de una prueba que consiste en subir el Monte Hehuan, un puerto que se corona a 3.300 metros de altitud durante casi 80 kilómetros. Curiosamente, una cota similar a la del Veleta que la Vuelta a España sondeó para acabar la jornada que finalmente concluyó en la Hoya de la Mora, a cota 2.540.

Sin duda, que alguien como Nibali esté presente en la línea de salida es toda una bendición para la prueba. El italiano ha derrotado por 1’30” al vencedor del año pasado, que por cierto es español: Óscar Pujol, vallisoletano que lleva varias temporadas haciendo gran parte de su actividad ciclista en el calendario asiático. Durante un tiempo llegaron a ir los dos solos, pero finalmente el ‘Squalo’ se impuso para ser, cómo no, el vencedor con más renombre de la historia de esta singular cita.

Medio millón de dólares

La prueba, competitiva para los ciclistas de nivel y en modo desafío cicloturista para el resto –con más de 300 inscritos- también es conocida como la Carrera del Medio Millón de Dólares por ser éste el premio que se le da al ganador. Eso sí: dólares taiwaneses, lo que al cambio vienen a ser como unos 14.000 euros más o menos.

De todas formas, el de Nibali no ha sido el único nombre ilustre de la cita. Además de Pujol, también ha estado todo un ganador del Tour de Francia: Cadel Evans. Sin embargo, el ‘aussie’ que se retiró hace ya varios años ya no está evidentemente al nivel de cuando corría. Lo raro sería lo contrario. En cualquier caso, Evans ha conseguido un más que notable décimo puesto derrotando, por cierto, a otro español en esa lucha por el último lugar de honor de la carrera: el malagueño Óscar Sánchez (Dare-Viator). Ambos a un cuarto de hora del campeón italiano.

“Me ha mordido el tiburón”

Por su parte, Óscar Pujol aceptaba deportivamente la victoria de Nibali, y hasta le ponía un toque de humor: “Me ha mordido un tiburón”, ha dicho después. Luego ha relatado el desarrollo de la carrera, en el que ha dicho que iba siempre pendiente del transalpino: “He empezado tranquilo y siempre pendiente de Nibali. Hemos cogido a la escapada con más de 40 kilómetros de distancia. Después quería atacarle en la zona dura, pero se me ha anticipado”, ha explicado.

Pujol ha tratado de darle caza en cada ataque y lo ha conseguido dos veces. La tercera ha sido definitiva: “Me sacó diez segundos y por más que apreté no pude reducir la distancia. Se empezó a ir y ya vi que era imposible”, ha dicho tras acabar segundo. El ciclista español disputa pasado mañana la Japan Cup, cita que tradicionalmente suponía el cierre de la temporada. Eso ya hace años que no es así. Pujol asegura haber acusado la falta de ritmo… algo que no le va a pasar el domingo. Eso seguro.

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