Nombres propios de la Milán-San Remo

Fuera caretas, el ciclismo está de vuelta. El primer Monumento de la temporada ha destapado virtudes y carencias entre algunos de los mejores clasicómanos del pelotón. Ganador solo hay uno, pero los nombres propios de la Milán-San Remo son unos cuantos, para bien y para mal. Aquí analizamos lo más destacado de la Classicissima más larga de la historia: 305 kilómetros resumidos en un final de vértigo, tensión y suspense.

1º. Wout Van Aert (Jumbo-Visma). Es el ciclista de moda. Vencedor hace una semana en la Strade Bianche, ratificó su gran estado de forma con una victoria monumental. El belga de 25 años exhibió sangre fría, piernas y convicción. No pudo con el ataque de Alaphilippe en el Poggio, pero no claudicó, le cazó en la bajada y apostó por un esprint a dos del que salió a hombros.

Van Aert, la felicidad del ganador. Foto: Dario Belingheri

2º. Julian Alaphilippe (Deceuninck-Quick Step). Campeón saliente, decía que no llegaba en su mejor momento y nos engañó a todos. Rompió la carrera con un cambio de ritmo bestial en las rampas más empinadas del Poggio que nadie pudo seguir. En el descenso no trazó bien un par de curvas y en el llano racaneó a rueda de Van Aert, dos peros que no empañan su segundo puesto. Si hay que perder, que sea como el francés.

3º. Michael Matthews (Sunweb). La vocación ofensiva y el protagonismo de Alaphilippe contrastan con el juego defensivo y la intrascendencia del australiano. Encabezó el esprint del grupo y firmó su segundo podio en la Milán-San Remo (ya fue tercero en 2015), pero no le dio el aire hasta los últimos metros y, aunque salga en la foto, no pasará a la historia.

4º. Peter Sagan (BORA-hansgrohe). Sempiterno favorito, la gloria se le resiste en la Classicissima. Quizá no tuviese la fuerza para responder al ataque de Alaphilippe, pero ni siquiera lo intentó. Sus compañeros controlaron y endurecieron la carrera, pero el eslovaco no pasó del cuarto puesto y es la cuarta vez que lo repite en diez ediciones. ¿Se le ha pasado el arroz?

Aranburu (izquierda), un español entre los mejores. Foto: Getty Images

7º. Alex Aranburu (Astana). ¿Habemus nuevo clasicómano para el ciclismo español? Gran debut a los 24 años del guipuzcoano, que aguantó con los mejores después de 305 kilómetros y logró una meritoria séptima plaza. Su punta de velocidad y capacidad para superar cotas y repechos le auguran un interesante futuro. Ojo, sin esperanzas desmedidas ni absurdas etiquetas.

Entre los nombres propios de la Milán-San Remo merecen cierta atención Mathieu van der Poel (Alpecin-Fenix), en su caso por falta de ambición y/o fuerza y una decepcionante 13ª posición; Vincenzo Nibali (Trek-Segafredo), que siempre honra la carrera con su anunciado ataque en el Poggio y que abrió el apetito de Alaphilippe, o Daniel Oss (BORA-hansgrohe), capaz de liderar la subida a la Cipressa, lanzarse para abajo y echarle un valiente e ineficaz pulso al pelotón.

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