1º. Julian Alaphilippe (Deceuninck-Quick Step). Es el ciclista del momento, probablemente de la temporada. No vencerá el Tour, pero en la primera semana se ha ganado el maillot amarillo por derecho propio. El valiente ataque en Épernay a 15km de meta, el intento desesperado en el sterrato de La Planche des Belles Filles y el movimiento a dúo con Pinot camino de Saint-Étienne para recuperar el liderato han sido tres de las escenas más bonitas de la carrera.

2º. Geraint Thomas (Team INEOS). El último campeón ya es segundo en la general, el mejor de entre los favoritos al triunfo final, y sin hacer nada del otro mundo. Una aceleración en los 300 últimos metros de La Planche le bastó para enseñar el dorsal 1 a sus rivales, y de paso a su compañero Bernal, como recordándoles quién manda en la primera semana del Tour.

6º. Enric Mas (Deceuninck-Quick Step). Casi nadie le sitúa entre los candidatos al amarillo en París, si acaso al Top 5 o, como mucho, a un podio. Debutante en la Grande Boucle, mantiene un perfil bajo, lejos de los focos de su compañero Alaphilippe y de los titulares. Al abrigo del Deceuninck en la contrarreloj por equipos y en los abanicos camino de Albi, solo perdió medio minuto con Thomas en el primer final en alto.

El italiano se vistió de amarillo en La Planche © ASO/Pauline Ballet

10º. Giulio Ciccone (Trek-Segafredo). Otro novato, eligió la fuga buena en La Planche des Belles Filles y solo Dylan Teuns le dejó sin victoria. Por sorpresa, acabó de amarillo, aunque dos etapas después cedió la preciada prenda en favor de Alaphilippe. Rey de la montaña en el Giro y ganador bajo la lluvia el día del Mortirolo, aspira a vestirse de lunares en París

11º. Thibaut Pinot (Groupama-FDJ). Cara y cruz para el escalador del pueblo, otro ídolo francés. Las buenas sensaciones de su equipo en la contrarreloj de Bruselas, la respuesta ante Thomas en La Planche y, sobre todo, el ataque con su socio Alaphilippe le situaban en la parrilla de salida tras la primera semana del Tour, hasta que se perdió en los abanico. Por estado de forma y por arrestos, debería ser un firme candidato al podio final en París.

21º. Mikel Landa (Movistar Team). El destino se la ha vuelto a jugar. Cuando ya había pasado lo peor y estaba en el corte de cabeza, Barguil se cruzó en su camino y lo tiró a la cuneta. El escalador vasco cedió 2:09 en la meta de Albi, pierde más de cuatro minutos en la general y todavía le queda una contrarreloj por delante. El único de los favoritos que atacó en La Planche tiene dos opciones: jugar a la grande en los Pirineos o plegarse a Quintana.

El eslovaco, camino de su séptimo maillot verde © ASO/Alex Broadway

42º. Peter Sagan (BORA-hansgrohe). El Tour necesita a Sagan y viceversa. Segundo en la primera etapa, solo superado por el inesperado Teunissen, alzó los brazos en Colmar con una superioridad insultante, tirando por tierra el trabajo del Sunweb para Matthews. Top 5 en siete de las diez etapas disputadas hasta ahora, no tiene rival por el maillot verde.

55º. Wout Van Aert (Jumbo-Visma). El prodigio del ciclocrós ha aprovechado las vacaciones de su némesis Van der Poel, centrado en el mountain bike, para destaparse en el Tour. Pieza clave del engranaje de su equipo en la crono de Bruselas, vistió el maillot blanco varios días, avisó con un segundo puesto detrás de Sagan en Colmar y remató en Albi delante de velocistas puros como Viviani o Ewan. El futuro ya está aquí.

67º. Thomas De Gendt (Lotto Soudal). Un hombre en fuga, remató la escapada más difícil de los últimos tiempos con una espectacular victoria en Saint-Étienne. Soltó a De Marchi, otro especialista, en la última cota del día, la más dura, y aguantó el pulso con Alaphilippe y Pinot, lanzados por detrás. Carisma, piernas y victorias, un cóctel genial.

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