Si después de más de 10 años probando bicis te subes a una rígida como la Olympia CSL-X y sientes amor a primera vista, eso es señal de que no estás pedaleando sobre una bici cualquiera. Además, enamorarte de una 650B es buena señal. Ya quiero a las 29 y a las 27,5 y estoy dejando de querer a las 26 pulgadas… ¿Donde caben dos caben tres?

Son las 8 de la mañana. Empiezo el día tratando de colocar la bici en el ascensor. Sí, la de 26 pulgadas cabe, la de 29” no y la de 27,5” me obliga a adoptar una posición circense. Parada en el cuarto piso, donde el vecino con el perro que más ladra de la comunidad me mira con cara de ‘ahí no nos metemos’. Correcto. Yo tampoco quiero que entren. Salgo del ascensor propulsado por la presión y el tubo del Camelbak me salpica la cara. Me seco, salgo a la calle y enciendo la luz trasera. Sí, en esta ciudad, como en muchas otras, te cae multa si no brillas como una atracción de feria. Me parece bien, lleves una bici de 200 o de casi 5.000 euros como ésta.

Escucho el clic de los pedales automáticos y paro a los 200 metros helado de frío. Paravientos. Seguimos. Sí, vivir en una ciudad grande y tener que atravesarla para montar en bici es un auténtico desastre. 15 minutos de pedaleo entre carriles bici, aceras y carriles bus. Café tamaño Venti en el Starbucks y 30 minutos de tren hasta la montaña más cercana. Las 9 de la mañana. 3 grados de temperatura y a pedalear como si fuera el último día de nuestras vidas. Necesito calor o abandono, y no quiero abandonar. 15 minutos más tarde, el Grip Shift echa humo y el sol empieza a calentarme la cara. Me olvido del frío de manos y pies y comienzo a disfrutar de la salida. La prueba de la Olympia CSL-X Two está en marcha. Ahora no hay quien me pare.

El pequeño-gran cambio

La primera vez que me subí a un modelo de 27,5 pulgadas sentí lo mismo que al subirme en la Olympia. Estéticamente parece de 26 pulgadas, pero en marcha me recuerda más a una de 29”. Es increíble que la pequeña diferencia de diámetro externo de tan sólo 38 mm cambie las sensaciones y el comportamiento con respecto a una bici de 26 pulgadas. Sí, se nota, y mucho. Todavía hay mucha gente escéptica con las medidas de rueda, pero más alla del marketing, las tendencias o el desarrollo del sector, hay un hecho que es irrefutable, y es que las tres medidas se diferencian mucho entre sí. Otra cosa es que una de ellas se adapte más que las otras a lo que estés buscando. Pero ése es otro tema. En el caso de la Olympia, nos gusta tener una rígida de 27,5” cuando llevamos tiempo hablando de que la tendencia de esta medida son los modelos de enduro de más de 130 mm de recorrido. Pero parece ser que no. No sólo las dobles de esos recorridos tienen cabida en la también llamada 650B. En la parte final de la prueba os explicamos con calma el porqué de esta medida también para el cross country.

Más confort, más estable

En Solo Bici tenemos la sana costumbre de quedarnos mirando durante tiempo indefinido toda bici que llega a la editorial. Nos pasamos varios minutos comentando la jugada, tocando los cambios, pasando la mano por los tubos de carbono y haciendo cábalas sobre en qué terreno se comportará bien y en qué terreno no. Con la Olympia, todos coincidimos en que la rigidez, la transmisión de pedalada y la rapidez de reacciones serían algunas de sus principales virtudes. Y sí, así ha sido, pero no tanto como yo creía. Me explico. El cuadro está soberbiamente trabajado en múltiples detalles. La pipa de dirección conificada, el eje trasero de 142×12 mm, el eje de pedalier Press Fit y, sobre todo, una enorme caja de pedalier que hace que no perdamos ni un ápice de fuerza en la pedalada.

En marcha se traduce en una transmisión de la pedalada muy efectiva, pero para mi sorpresa, toda esa rigidez que evita torsiones indeseadas en la zona del pedalier se transforma en un plus de comodidad por parte de vainas y tirantes que te hacen pensar que no estás subido sobre una bici rígida de carbono. Y eso es lo difícil. Lo normal de este tipo de bicis es que sean secas, poco absorbentes y con una rigidez vertical tan grande, que todo bache que pase por debajo de sus ruedas será amplificado en el cuadro y en tu propio trasero, lo quieras o no. Pero es aquí donde empezamos a notar la principal virtud de un cuadro de 27,5 pulgadas frente a uno de 26”. La comodidad, la absorción de pequeñas irregularidades y la gran estabilidad bajando son virtudes que convierten la CSL-X Two Race 1 en algo más que un modelo de cross country. De hecho, en Olympia lo sitúan como un modelo cross country, pero con tendencia al maratón.

Y, sin duda, aciertan al englobarlo en esa gama, ya que este modelo es perfecto para etapas largas, carreras de larga distancia y para todos los que no quieren subirse a una rígida de carbono y que se convierta en un suplicio. Si hablamos de confort, absorción y estabilidad a la hora de bajar, una 27,5, al igual que una 29”, da mil vueltas a una de 26 pulgadas. Éste es el aspecto más importante a la hora de comparar una rígida de carbono de 26 pulgadas con una de 27,5”. Lo bueno es que el resto de las virtudes de una 26” se siguen manteniendo. La Olympia se mostró muy ágil, muy rápida de aceleraciones y muy fácil de manejar en terrenos muy técnicos. También hay que decir que el ancho de rueda generoso de los neumáticos Schwalbe ayudó no sólo a ese gran confort que os comentaba, sino también a esa sensación de estabilidad y agarre que nos da a la hora de bajar.

Bienvenido Grip Shift

En esa fase que os comentaba en la que nos solemos quedar embobados en la editorial mirando la bici, ya vimos que la potencia de 110 mm iba a ser un problema. Bueno, no un problema sin solución, pero al menos un hándicap a la hora de probar la bici. A mí, que mido 1,77 m, la talla M me va perfecta, pero con una potencia de 90 mm, o como mucho de 100 mm, estoy servido. Con una de 110 y encima invertida -se puede girar, claro- es complicado encontrar una posición cómoda, sobre todo en zonas técnicas. Pedaleando, doblas la espalda y fin del problema, pero ten muy en cuenta que, ya que el tubo superior es de 590 mm, la potencia es clave para encontrar la posición ideal. La ergonomía también fue un poco rara a la hora de accionar el Grip Shift.

Yo soy un enamorado de este tipo de cambios, pero este nuevo modelo cuenta con unos puños de serie un tanto largos que hacen que tengas que mover la mano a la hora de cambiar. Eso, por un lado, y por otro debes tener cuidado a la hora de colocar la palanca remota CTD de FOX, porque puede molestarte al girar el puño. Además, cuando bajas un piñón, el clic de bajada se oye y se nota perfectamente, pero el de subida no y no sabes si subes uno, dos o tres piñones de una vez. Con el tiempo te acostumbras, pero es algo a revisar por parte de SRAM.

Yo solucionaría lo de los puños con unos más cortos, y fin del problema. En el resto, la transmisión XO de doble plato funcionó sin problema en todo momento, mientras que los frenos Avid XO nos ofrecieron una respuesta mucho más estable de lo que creíamos en principio. Buen tacto y buena dosificación. ¿Habrá acabado Avid con sus problemas de rendimiento? Ojalá. Por lo menos nosotros no tuvimos problema. Las cubiertas Schwalbe, Rocket Ron delante y Racing Ralph detrás me gustaron más que de costumbre, ya que el terreno boscoso y compacto por el que rodé los días de prueba era ideal para el taqueado de ambas. Aunque como siempre con Schwalbe, menos presión de la habitual para encontrar más grip.

El equilibrio por bandera

En resumen, la Olympia tiene muchas virtudes y pocos defectos. La medida de 27,5 es un acierto total. No vas a echar de menos a las 26” y tampoco a una 29”. Se muestra muy equilibrada en todo tipo de terrenos, más estable bajando que las 26” y se lanza bien a la hora de pedalear, con lo que no notarás pereza en absoluto. Eso sí, no es la misma viveza de reacciones de una 26”. Ahora eres tú el que tiene que decidir si prefieres sacrificar un poco de esa rapidez y dureza de reacciones y sensaciones que tiene una 26” en pro de una mayor comodidad, estabilidad y, en definitiva, una mayor polivalencia de uso. Desde Italia, Olympia te lo pone fácil. Lo difícil es recordar un nombre tan largo… CSL-X Two 650B Race 1. Ahí lo tienes.

A favor

– Excelente agarre y comodidad en zonas técnicas
– Baja muy bien para ser una rígida de carbono
– Perfecta para etapas maratón
– Calidad y acabados del cuadro de carbono

En contra

– La potencia es demasiado larga
– La ergonomía del Grip Shift con el mando CTD es complicada

Más info: Twitter y web

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