La esencia del mountain bike

La nueva Occam destila pasión por todos y cada uno de sus poros. Sólo hace falta ver la bici o hablar con alguno de los componentes del staff de Orbea para darse cuenta del esfuerzo que ha supuesto dicha creación y las expectativas que tienen depositadas en ella. El nuevo estandarte para trail-all mountain de la marca dará que hablar.

Después de pasar cuatro temporadas en el mercado con un éxito más que notable, pero con la necesidad de una inmediata evolución, la gran apuesta de Orbea para esta temporada es la total renovación de la Occam, uno de los modelos estrella de la gama y uno de los estandartes de Orbea. No en vano, los 120 mm siguen siendo un recorrido muy apreciado por el consumidor.

Cuando recibimos la invitación para acudir a Formigal (Huesca) para ver y probar en directo y en exclusiva la nueva realización de los ingenieros de Mallavia no sabíamos qué nos esperaba. No habíamos visto ninguna foto de los prototipos previos y ni el Departamento de Marketing ni, evidentemente, el de ingeniería nos habían filtrado el más mínimo dato, aunque ya podíamos imaginar que la estética iba a seguir en parte la línea marcada un año antes por la renovada Rallon, que se ha convertido en signo identificativo de la marca.

Así pues, la expectativa era máxima, y el resultado cuando se abrió el telón, mejor de lo esperado, tanto, que sólo cabe felicitar a la marca por el tremendo cambio que están protagonizando y por seguir innovando y creando modelos que cumplen de forma más que sobrada con todas nuestras ideas preconcebidas, pues si estética y técnicamente es impecable, una vez sobre el terreno no nos ha dejado de sorprender.

Como pasó con la Rallon, la intención prioritaria de la marca ha sido crear una bici con grandes detalles en todos los aspectos: funcionamiento, calidad general y estética. De esta manera, el resultado será la consagración del modelo a medio-largo plazo. No se busca ser muy diferente al resto ni destacar por la espectacularidad, se busca ofrecer un producto lo más fiable posible y que el que lo tenga quede totalmente contento.

Sin duda, los ingenieros de Orbea se han lucido con el cuadro de la Occam. Fabricado en carbono de alto módulo (excepto los tirantes, que son de aluminio), la posición de las fibras otorga al cuadro una máxima rigidez, a la vez que ligereza, teniendo muy en cuenta también la absorción de vibraciones. El resultado final en cuanto al peso es más que bueno, con unos excelentes 2,2 kg (talla M con amortiguador), 200 gramos menos de lo que inicialmente pensaban que pesaría.

El cuadro tiene muchos puntos destacables, como la pipa de dirección tapered, la curvatura del tubo superior al estilo Rallon, la forma del tubo diagonal o la calidad de los puntos de giro. El sistema de suspensión cuenta con una preciosa pequeña bieleta fabricada en carbono y cuatro puntos de giro donde hay un trabajo excepcional.

El punto principal está situado encima de la caja de pedalier, algo retrasado respecto a ésta, y destaca por estar a la altura del plato grande (en el caso de la S10 que probamos era un 38). Pero es que el gran secreto está en la parte interna de este punto, ya que incorpora un casquillo de aluminio de 28 mm de diámetro que servirá de base para colocar los rodamientos en ambos lados (de 15 mm de diámetro) y con una anchura total de 53 mm. Unas medidas que ofrecerán, a buen seguro, una tremenda rigidez.

Además, internamente se han diseñado dos piezas cónicas que, a medida que apretamos el tornillo principal, otorgan una máxima estanqueidad al interior del punto de giro y a sus rodamientos. Una solución muy estudiada que, a priori, hará que el mantenimiento sea mínimo.

El otro punto de giro que destaca de la Occam es el concéntrico al eje de la rueda trasera, denominado por la marca C9-12. La idea de Orbea para efectuar el punto de giro fue la de reducir al máximo el peso, darle rigidez y seguridad a la parte trasera y, finalmente, facilitar la incorporación de la pinza de disco trasera. Además de esto, con un simple cambio de punteras podremos montar unas ruedas con eje convencional de 9 mm o con eje pasante de 12 mm. En definitiva, otro punto de giro muy trabajado para obtener un máximo beneficio.

Y para que el sistema trabaje perfectamente, contamos con un amortiguador FOX RP23 High Volume con tratamiento Kashima Coat. Hay que resaltar que el trabajo entre Orbea y FOX ha sido muy estrecho a fin de conseguir el setting adecuado a las necesidades del sistema, teniendo en cuenta lo que buscaba la marca alavesa. Y no menos importante es decir que el punto de anclaje del amortiguador al cuadro monta rodamientos sellados, con lo que se añade un extra de suavidad al sistema.

En definitiva, un cuadro con una calidad espectacular del que parte de sus detalles más buenos e interesantes quedan escondidos.

Cabe destacar que existe otro cuadro Occam fabricado en aluminio hidroformado destinado a los modelos más básicos. La gama se compone de cuatro modelos con cuadros de carbono y otros cuatro con cuadro de aluminio, con precios que van de los 5.599 euros de esta S10 a los 1.699 de la básica de aluminio (la H50).

MyO

Si no sabes qué es el programa MyO (My Orbea), ya va siendo hora de que le eches un ojo. La marca te ofrece la posibilidad de personalizar la bici con un montaje a la carta. Opción muy a tener en cuenta si hay algo que no te convence del montaje de la S10 o de cualquiera de los modelos de la Occam (y del resto de las bicis).

En el caso de la S10, puedes ver el montaje que ofrecen de origen en la ficha técnica, aunque destacaremos la horquilla FOX con Kashima Coat, el conjunto de cambios-transmisión formado por Shimano XTR, las ruedas Mavic Crossmax SLR, los frenos Formula R1 o los componentes Syncros, con manillar y tija de sillín de carbono. Los neumáticos Hutchinson Cobra 2.25” han sido desarrollados por los integrantes del Orbea Team de la Copa del Mundo, razón por la que sólo los podrás ver este primer año de su existencia en bicis Orbea. Por la calidad de los componentes, dudamos que quieras cambiar algo, pero al menos tienes la opción con el programa MyO.

Cómo va

Nos ha sorprendido muy gratamente el funcionamiento de la nueva Occam. Inicialmente nos parece muy cómoda de posición. Como nos ha pasado con pocas bicis, cuando nos subimos a ella nos parece hecha a nuestro gusto y medida. La posición del cuerpo resulta idónea para una bici de trail/all mountain. Su tubo más bien largo con potencia corta es todo un acierto y hace que la maniobrabilidad en la parte delantera sea excelente una vez en marcha. Además, las dimensiones de la bici ayudan a esta gran maniobrabilidad, uno de sus puntos más fuertes.

Sus cortas vainas, que reducen la longitud entre ejes, contribuyen a ello, además de ofrecer un poder escalador como en pocas bicis de esta categoría hemos visto. Si a todo esto le sumamos la geometría agresiva y el perfecto funcionamiento del sistema trasero con el estudiado amortiguador, podemos decir que, para ser una trail, escala de auténtica maravilla. El agarre que muestra es excelente, dibujando perfectamente el terreno, ya sea irregular o liso, pero con una efectividad muy grande. La realidad es que escala como una cross country de doble suspensión de las últimas generaciones.

Pero lo mejor de todo es que bajando se comporta de manera espectacular. Por sus dimensiones reducidas es muy juguetona, y si te gusta divertirte bajando, no le encontrarás pega alguna. Se mueve con una facilidad asombrosa y además absorbe de manera muy natural, con lo que los 121 mm de recorrido real según nuestras mediciones parecen bastantes más. En resumen, actúa como una all mountain en toda regla.

Lo que no nos acabó de convencer fueron los neumáticos Hutchinson de triple compuesto.

La Occam es una bici que seguro que te sorprenderá por su excelente funcionamiento y nos atrevemos a decir que ya tenemos algunas bicis de marcas nacionales que están a la altura de las mejores y referentes del sector. Es una verdad como la copa de un pino. ¡Ya es hora que nos lo empecemos a creer!

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