IMPARABLE

Y es que con la potenciación del segmento de las bicis de enduro, Orbea ha querido posicionarse como referencia en el sector, y damos fe de que lo está consiguiendo, con una montura que ofrece soluciones innovadoras, inspira mucha confianza en los descensos, sube como una cabra montesa y, equipada con componentes exclusivos, lista para arrasar en las Enduro World Series o en el KOM de tu montaña local…

Después de las buenas sensaciones que nos ofreció la nueva Orbea Rallon en su presentación hace ya unos meses en Finale Ligure, quisimos confirmar nuestra opinión con una prueba más reposada de la bicicleta, esta vez en su exclusiva versión X-LTD, con XX1, ruedas de carbono y un equipamiento de lujo para una bici que creemos supone un paso de gigante para Orbea.

Reset

Y es que la Rallon en su versión de 2014 es un reset radical respecto a su predecesora, comenzando por su evolución más obvia, las ruedas de 27,5”, y siguiendo por multitud de novedades que hacen de ella una bici completamente nueva, lista para los nuevos requerimientos del enduro más actual. Aumento del recorrido hasta los 160 mm, una bicicleta más baja de pedalier, con una geometría más larga, pero con vainas supercortas y ángulos de dirección muy relajados, que son sus principales credenciales.

Igualmente posee otros toques geniales, como la geometría ajustable, el eje concéntrico C9/12, el protector de cuadro integrado, un guiacadenas ISCG 05, el inteligente sistema de guiado de cables o el freno postmount directo a 180 mm en la parte trasera.

Cimientos sólidos

Creemos que el éxito de la Rallon proviene principalmente de dos aspectos: el nuevo cuadro con una geometría espectacular y el uso (o casi dependencia, podríamos decir) de las suspensiones BOS. El cuadro, en aluminio 7000 hidroconformado de triple espesor ahorra 300 g respecto a la antigua versión de la bici y se queda en unos escasos 3,15 kg con amortiguador BOS Kirk incluido.
Sin duda, un peso muy bueno para una bici de estas características. De todas formas, lo mejor del cuadro son sus medidas. Con una geometría muy larga, una distancia entre ejes considerable y un tubo horizontal que sobrepasa los 60 cm en talla M, notamos una estabilidad a altas velocidades impresionante.

Todo ello, además, aderezado con una altura de pedalier de tan sólo 345 mm (¡ajustable a 338 mm!), que pega la bici al suelo como una lapa. Y estamos hablando de la estabilidad de una bici de DH… Vale, pero ¿qué pasa con la manejabilidad? Pues que los ingenieros de Orbea habrán pasado más de un fin de semana sin dormir, pero han conseguido meter unas vainas de 420 mm en una bici de 27,5” y 160 mm de recorrido.
Una proeza considerable, y que otorga a la bici una manejabilidad muy buena, que le permite cambios de dirección muy rápidos y entradas y salidas de curva fulgurantes, todo ello sin perder la compostura.

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