Sigue la guillotina de la carretera, en esta ocasión en Estella (Navarra), en el marco de la prueba puntuable de la Copa Caja Rural de BTT. David Herreros ‘Dabor’ fallecía mientras calentaba para la carrera. Más allá de la victoria de Vlad Dascalu, la jornada estuvo marcada por el fallecimiento de ‘Dabor’, que, a tenor de las palabras de Patxi Cia y Carlos Irufazer pudo ser peor.

Post de Carlos Irufazer en Facebook:

«Carta a ti, conductora.

Te escribo a ti, conductora. A ti, que circulabas con tu coche por la NA-135 desde Zubiri a Pamplona.

Te escribo a ti, conductora. A ti, que hoy, a las 16:50, en el kilómetro 19, a la altura de Magnesitas de Navarra, has decidido adelantar a un camión que iba delante de ti.

Te escribo a ti conductora. A ti, que has mirado cómo dos ciclistas venían de frente, orillados a la derecha. Nos has mirado, pero no has dudado en seguir con tu adelantamiento, poniendo en riesgo nuestra vida.

Te escribo a ti, conductora. A ti que has despreciado totalmente mi vida y la de mi amigo, Patxi Cia Apezteguia. Íbamos vestidos con colores llamativos (yo iba de amarillo). Nos has mirado cuando adelantabas el camión y te ha importado un pepino que nos atropellaras con tu coche. Sólo has visto dos ciclistas, pero realmente iban dos vidas y las vidas de dos familias.

Te quiero decir que si hoy te ha importado muy poco mi vida, la de mi familia, la vida de mi amigo y la vida de su familia, me imagino que cualquier otro día te importará muy poco la vida de otro ciclista que te encuentres en la carretera.

Te quiero decir que yo no soy sólo un ciclista: soy esposo, soy padre, soy hermano y soy hijo. No soy un ser despreciable que merezca morir sólo por circular por la carretera con un vehículo mucho más vulnerable que el tuyo.

Te quiero decir que si nos hubieras atropellado, desgraciadamente el hecho se hubiera calificado por las leyes españolas como imprudencia. Pero tú y yo sabemos que no, que eres una asesina. En este caso, eres una asesina en potencia. Y si lo quieres más preciso, eres una homicida en potencia. Porque has despreciado totalmente la vida de un semejante, valiéndote del poder que te crees que te da tu coche. Pero ese poder un día se volverá contra ti. Ese poder te puede llevar a la tumba. Sólo espero que si te lleva a la tumba, no te lleves a nadie por delante, como has pretendido hacer conmigo esta tarde.

Sé que no vas a leer esta carta. Y si la leyeras, sé los argumentos que me darías: que si el pago de impuestos, que si los seguros, que si la matrícula… Yo sé que circulaba correctamente, que respetaba escrupulosamente todas las normas de circulación. Mi único pecado era llevar un vehículo vulnerable que te molestaba en el adelantamiento. Estoy convencido que si hubiera conducido esta tarde un tractor, no hubieras adelantado, porque la que hubiera muerto, habrías sido tú. Pero como yo soy el vulnerable, te ha importado muy poco mi vida. Espero que el día que ese desprecio te lleve a tener un accidente, lo tengas tú sola, sin que te lleves a la tumba a alguien por delante.

Y ya está bien. Respeto a todos en la carretera».

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