Peligra el MTB en el Parque Natural de Collserola

El Parque Natural de Collserola es el lugar de referencia para la mayoría de aficionados al MTB que quieren desconectar de Barcelona y su ruido.

Un destino idílico para disfrutar del mountain bike sin tener que coger el coche o recorrer largas distancias, para combinar deporte y naturaleza. Sin embargo, el futuro se complica.

CSRC (Collserola Sport Respecte Ciclisme) es una asociación sin ánimo de lucro que trata de defender el BTT en toda Cataluña, pero con un particular enfoque en Collserola, donde cada vez se está limitando más a los ciclistas de montaña.

Después de meses de trabajo y propuestas tratando de convencer al Consejo Consultivo de Collserola y demás órganos involucrados de que el mountain bike tiene hueco en este parque natural, el panorama no es favorable.

Demonizando el MTB

CSRC lanzó un comunicado el pasado sábado 25 de julio anunciando que «las negociaciones están rotas», después de una reunión telemática que tuvieron con este consejo.

Por lo visto, no dan su brazo a torcer de ninguna de las maneras, y siguen empeñados en restringir las bicicletas sin posibilidad de negociar.

Esto será una realidad en cuanto aprueben el PEPNat (Plan especial de protección del medio natural y del paisaje), que está al caer.

Desde Solo Bici tuvimos la oportunidad de conversar con Rafael Martínez, fundador de CSRC, para que nos explicara con más detalle la situación actual y los próximos pasos a seguir.

Martínez nos cuenta que sus sensaciones tras la reunión fueron «muy negativas». Después de sugerir propuestas alternativas a las limitaciones que plantean, con un ‘Trail Center‘ como punto de partida para las negociaciones, la cosa no ha prosperado como se deseaba pese a contar con el apoyo de la Federación Catalana de Ciclismo y de IMBA España.

 

¿Y por qué está insistencia en culpar a las bicis de todos los males? En un principio, desde Collserola defendían que las MTB erosionaban los caminos y terrenos, pero desde CSRC desbancaron esta teoría con estudios publicados al respecto, «la bicicleta no erosiona más que una persona caminando. Hay puntos que sí, pero el 90% es un movimiento que no erosiona más».

Entonces fue cuando el Parque les dio la razón, pero no sin poner otro inconveniente sobre la mesa: «ahora el parque nos ha reconocido que el problema no es la erosión, sino la convivencia«.

Parece ser que muchas personas se quejan de las bicicletas y, como casi siempre, los actos incívicos de unos pocos son generalizados a todo el colectivo. Por eso Martínez ve necesario «desmentir la imagen que tenemos (los ciclistas)».

Pero lo que realmente preocupa es que el parque parece empeñado en buscar cualquier excusa para culpar al mountain bike de muchos de los problemas en Collserola.

Las repercusiones

A Martínez le preocupa mucho el PEPNat. Un plan que no solo afectará a los ciclistas, sino que también limitará su acceso a cualquier persona que vaya a pie o que quiera disfrutar de la naturaleza.

Según nos cuenta, «todo el interior de Collserola se dividirá en reservas parciales y en islas de tranquilidad, comunicados por caminos ecológicos» esto supondrá que «no podrá haber actividad humana dentro de las islas, que es el 90% del parque». La única forma será mediante una autorización previa del parque, o sino, habrá que conformarse con caminar y hacer deporte por la periferias, que serán de las pocas zonas accesibles.

De hecho, el plan también pretende modificar la red de caminos, «una limitación que va recortar el número de pistas a 300 km aproximadamente (hay casi 800 km en la actualidad)».

Pero todavía hay otro problema que apunta Martínez, ya que las restricciones en la práctica del MTB «repercutirá en las tiendas porque la gente dejará las bicicletas».

Considera que «van a bajar las ventas y las horas de taller de las tiendas locales», lo que supondría un grave «problema económico» para muchos negocios que dependen en gran parte del mountain bike para sus ingresos.

Un consorcio opaco

Todo esto refleja la «deriva autoritaria que está tomando el parque en cuanto a poder». Además, el Parque Natural de Collserola viene a ser «el único regido por un consorcio» en Cataluña.

Martínez lo describe como «un órgano con muchas cabezas […] nunca sabes a qué puerta picar». También explica que tienen «entre 8-9 millones de euros en presupuesto, pero no está claro» en qué lo invierten, y de ahí lo tilda como un organismo «muy opaco».

La dejadez en el interior del parque resulta bastante evidente, con árboles caídos y senderos descuidados, porque «consideran que los senderos se tienen que cerrar. No los quieren arreglar».

CSRC tiene una larga lista de voluntarios que están «deseando ir a Collserola a limpiar y remover árboles, pero no nos dan permiso», algo que deja en evidencia al consorcio.

CSRC pone de su parte, tratando ser flexible y dispuesto a explorar distintas posibilidades, pero parece que no hay manera de que todas las partes se entiendan.

¿Ahora qué?

Desde CSRC no tienen la más mínima intención de rendirse. A raíz de que las negociaciones y las buenas intenciones no han dado sus frutos, ahora toca valorar la vía judicial, presentando un recurso contencioso administrativo.

Sin embargo, eso conlleva un gasto económico que esta asociación no sabe si podrá afrontar, porque al fin y al cabo es una organización sin ánimo de lucro.

Por ello, Martínez ha desvelado que «hemos hablado con la federación catalana de ciclismo» que actualmente está estudiando la situación, para ver qué tipo de apoyo puede dar en este sentido.

Otra vía a seguir es la de «mover el tema a nivel de partidos políticos», y es que varios han mostrado interés y «quieren escuchar la problemática» que está dando este tema.

También tienen ganas de organizar movilizaciones para que vean que son muchas las personas que quieren poder seguir disfrutando del MTB. Aunque con la presencia del coronavirus, esta es una opción algo complicada de gestionar en estos momentos.

Finalmente, la otra vía es la de la opinión pública. Muchos medios especializados ya han dado eco a este tema, pero los medios generalistas parecen algo más reticentes. Por eso están intentando apretar para que publiquen acerca de esta cuestión y así conseguir que más personas estén al tanto de las restricciones planteadas por el Parque Natural de Collserola.

No será tarea fácil, pero CSRC seguirá tratando de buscar soluciones y alternativas, sobre todo si cuentan con el apoyo y la colaboración de aquellos apasionados del mountain bike que consideren que Collserola es de todos.

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