Ya repicaron las campanas de Madonna de Ghisallo al paso del pelotón. Y eso significa que la temporada en Europa se acabó. Antes, ese repicar en el santuario implicaba el fin del año ciclista para todo el mundo, pero eso ya ha cambiado porque Asia aún sigue celebrando carreras durante todo el mes de octubre.

El caso es que en este último gran Monumento del año, Thibaut Pinot ha demostrado que está en una forma tremenda. El francés ha ganado la carrera y además lo ha hecho por delante de un Vincenzo Nibali recuperado y competitivo, pero que no ha tenido las fuerzas suficientes como para estar al nivel del que ha sido, con mucho, el mejor corredor del día.

Pinot siguió a Nibali en su ataque en Sormano, donde Valverde -que estaba a mitad del grupo de favoritos- no ha salido y ahí se le ha ido la carrera. Luego han entrado Bernal y Roglic, pero en la cota de Civiglio se han vuelto a quedar los dos solos. Ahí Thibaut ha lanzado hasta cinco ataques para dejar atrás a un durísimo Nibali que, finalmente, no ha tenido más remedio que hincar la rodilla.

Desde ahí hasta meta, una galopada en solitario de Pinot, que ha dicho estar «en el mejor momento de forma» de toda su carrera deportiva. A los 28 años ha logrado, probablemente, la victoria que le da el punto definitivo de prestigio a una trayectoria que cuenta con un podio en el Tour, etapas en las tres grandes y un total de 26 victorias.

Nibali ha logrado ser segundo mientras que Dylan Teuns ha entrado tercero. El mejor español, Ion Izagirre que ha hecho de ‘secante’ para que el grupo trasero no llegase a la altura de un Nibali que ya iba al límite y ha podido salvar la segunda posición en parte gracias a eso. Valverde se quedó sin fuerzas en Civiglio y ha entrado en la undécima plaza. Para todos ellos sí se acabó ya el 2018.

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