El personaje que hoy protagoniza este artículo cumple con los requisitos de pionero, pero también de leyenda de nuestro deporte. Tomás Misser, Tomi en sus círculos más cercanos, fue el primer español en ganar una prueba de la Copa del Mundo, la Grundig en aquella época.

Fue, junto a su familia, de los primeros en liarse la manta a la cabeza y plantar cara en las competiciones internacionales. Una época, principios de los 90, cuando el MTB apenas estaba implantándose en nuestro país. Muchos conocerán a al Tomi de ahora, embajador y corredor del Orbea Factory Team, pero es justo recordar que los logros y la historia más profunda del de Llinars comenzó en el deporte de más alto nivel, donde sin duda, fue uno de los grandes.

Año de nacimiento: 1974
Lugar: Llinars del Vallès, Barcelona
Trabajo actual: Embajador de Orbea
Palmarés MTB: Necesitaríamos mucho más espacio para destacar lo más relevante de su currículum deportivo. Una trayectoria que empieza en 1990, cuando se proclamó campeón de España DH y subcampeón del mundo júnior, y que todavía sigue, y a la que Tomi parece no ponerle fecha de caducidad. Podríamos destacar: 14 veces campeón de España, 2 veces campeón de Europa, júnior y absoluto 2 veces subcampeón del mundo júnior, en 1991 y 1992, 3 victorias en la Copa del Mundo: 1993 en Panticosa y Mont-Sainte Anne (Canadá) y en el año 1997 en Massanutten (Estados Unidos), 2 veces 3º en la general de la Copa del Mundo DH, Líder del ranking UCI en 1996 Campeón de la MaxiAvalanche de Vallnord en 2006, Campeón del Mundo Máster 35 en año 2009, año en el que su hermano Pau también se proclamó campeón del mundo en Máster 40.

Si no hubiera existido Tomás Misser, se tendría que haber inventado. Tomi, su hermano Pau, su padre Josep y su madre Merçè fueron unos auténticos pioneros del MTB. Josep, cuando vio el potencial de sus hijos, se centró en ellos.

Corría 1991 cuando Tomi se hizo con la plata en el Mundial DH. Al año siguiente, con el oro en el Europeo y otra plata en el Mundial, por detrás de un tal Nico Vouilloz.

Sus primeras carreras en la Copa del Mundo fueron con unas Klein customizadas, hasta que en 1996 montaban bicis Kona. Tomi venció ya en la primera Copa del Mundo en Panticosa y fue líder de la competición hasta la última carrera, cuando Nico le arrebató la gloria.

En la Grundig –hoy Copa del Mundo– acabó 3º de la general. Siguieron en la brecha hasta que en 2009 Tomi fue campeón del mundo Máster 35 y Pau en M40.

Fue, como dice Iván Oulego, clave en el MTB nacional: «Sin él no habríamos llegado a tener el nivel que teníamos. Fue el primero en hacerlo bien a escala internacional y se hizo muy popular».

El palmarés de Tomás Misser, para quien no pasan los años, es interminable. Con 45 años está mucho más fuerte que algunos jóvenes.

Embajador de Orbea, mantiene la ilusión por el ciclismo y se le puede ver compitiendo en XC, enduro o ciclocross. Lo importante es sentirse vivo y seguir en la cresta de la ola.

Ha amagado varias veces con retirarse, pero como dice su padre Josep, «mi consejo es que se aproveche, porque cuando una vez pasa, pasa, y cuando lo dejas, lo echas mucho de menos».

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