De todos los que fabrica Shimano, el Saint es el grupo pensado para un uso más radical y extremo. Y qué mejor lugar que el paraíso Whistler para probarlo a fondo. Con todo tipo de bajadas, de las más fáciles hasta las más ext

remas, y con todas las condiciones meteorológicas posibles, es el lugar ideal para sacarle el máximo jugo a un grupo que se supone capaz de aguantar todo tipo de ‘perrerías’. Y Solo Bici estuvo allí para contártelo.

Cuatro años después de presentar el por aquel entonces nuevo Saint, también en Whistler, los japoneses nos invitaron hace unas semanas a la presentación de esta nueva evolución del grupo de descenso y freeride, que ha sufrido una renovación total en el 100 % de sus componentes. Y si en aquella presentación alucinamos con las mejoras que se le aplicaron al grupo nacido nada menos que en 2003, en esta ocasión nuestras sensaciones de sorpresa no han sido menos.

El entorno no pudo ser mejor, no así las condiciones, ya que nos llovió dos de los tres días que estuvimos probando las magníficas cualidades del nuevo Saint, lo que por una parte fue un fastidio pero por otra nos permitió llevar al extremo la prueba. Bajadas en las que la exigencia que se les pide tanto a bicis como a componentes no puede ser mayor por la duración de los descensos y sus constantes saltos, raíces, piedras… Sin duda alguna, el lugar idílico para los amantes de la adrenalina y la velocidad y una dura prueba de fuego para cualquier producto que quiera triunfar en el MTB; no en vano, está considerado el mejor bike park del planeta.

Despliegue total

El despliegue de medios de la marca japonesa fue impresionante en todos los sentidos. La presentación corrió a cargo de Greg Hammond, director de Marketing de Shimano Canadá, y en el apartado técnico contamos con las explicaciones del jefe de mecánicos, Ben Pye. Su presencia podría sonar rara, pero el caso es que ambos, y sobre todo el segundo, trabajan codo con codo con los mejores freeriders y corredores del planeta; entre otros, pudimos contar con la presencia de Matt Hunter, Richie Schley, Andrew Shandro, Thomas Vanderham, Geoff Gulevich, Darcy Turenne, Mike Hopkins y Jill Kinter. Sin duda, la experiencia de todos ellos hace que el feedback que reciba Ben se aplique al producto final, que es el que nosotros pudimos probar.

Y vosotros os preguntaréis, ¿y no había ningún ingeniero? Pues la respuesta es no. Y es no por una simple razón: la parte técnica es importante, cierto, pero al final lo que cuenta es cómo funciona el grupo. Y eso es lo que quería Shimano, mostrarnos cómo funciona el nuevo Saint.

La premisa del nuevo Saint, como lo ha sido desde que nació en 2003, es la durabilidad y solidez, cosa que hace que el peso pase a un segundo plano, aunque cabe decir que esta versión reduce la cifra final que arroja en la báscula. Ésta, la tercera generación, es la más ligera de las que han existido, y su funcionamiento ha mejorado y ganado muchos enteros. No nos podemos quejar, pues.

Cambio

En el caso del cambio, hay que destacar la imagen de robustez que ofrece a simple vista. Equipado con el sistema Shadow+, posee el pequeño dial (dorado en el caso del Saint) que conlleva esta tecnología, mediante la cual hacemos que el movimiento propio del cambio en el momento de recibir impactos en la rueda trasera se estabilice y haga que no llegue a impactar con la parte inferior de las vainas. De esta manera, no tendremos el incómodo típico ruido cuando bajamos ni la posibilidad de que se rompa en caso de un gran impacto.

En marcha pudimos comprobar que su efectividad en cuanto al funcionamiento es perfecta. El cambio cumple su función perfectamente –esto no es nada nuevo en Shimano- y sólo el segundo día empezamos a notar que la tensión de la pata de cambio había aflojado y escuchábamos algún que otro impacto en saltos y zonas muy rotas. Simplemente con aumentar la tensión mediante el tornillo que cumple esta función se arregla todo. Curiosamente, nosotros lo realizamos justo en la cola del telesilla principal de la estación con la ayuda ni más ni menos que de Jill Kinter. Después de este ajuste funcionó -y sigue funcionando perfectamente- sin escuchar el mínimo ruido. Está claro que al principio de todo al estrenar cables, éstos pierden tensión sea el grupo que sea y después de las primeras horas de uso hay que reajustar.

La perfección y precisión del cambio es total, gracias a la combinación manetas de cambio-cambio, y se nota perfectamente en todo momento el salto de piñón, sea en la dirección que sea. La precisión es total, y el hecho de contar con la caja corta hace que esa percepción quede acentuada, sea la combinación de piñones que sea. Hay que tener en cuenta que está pensado para 10 coronas de 11-28 ó 11-32 como máximo.

Mando de cambio

El mando del cambio trasero parece no haber sufrido variaciones respecto al modelo anterior, pero realmente sí las ha sufrido. Sus palancas han crecido en longitud, un 6 % la delantera y un 10 % en la trasera, que será perfecta para cuando la utilicemos al bajar las coronas. Además, se ha conseguido aligerar un 37 % su peso anterior, cosa que ya parecía muy difícil. Y si a priori sólo parece contar con los pulsadores más ergonómicos y más largos, cuando lo pulsas notas que su mejora es espectacular; no en vano, se han incorporado dos rodamientos sellados que mejoran la suavidad de funcionamiento, tal como pudimos sentir. A pesar de esto, sientes perfectamente el momento del cambio con un nítido clic.

A la hora de pulsar podremos contar con una perfecta ergonomía y cierta rugosidad en las zonas donde pulsamos que mejorarán el grip. Si utilizamos la leva del dedo pulgar, podremos subir varias coronas a la vez, pero también podremos hacerlo con el dedo índice (gracias a la tecnología Multi-Release), aunque cambiando sólo dos coronas a la vez, ya sea subiendo o bajando.

Sin duda, el tacto ha mejorado considerablemente en el caso del pulsador, por su precisión y sensibilidad, aunque notando claramente el momento del cambio, tanto en el pulsador como tal como en las piernas, por el engranaje de la cadena, algo que muchos usuarios reclamaban.

Pedalier

La robustez sigue siendo la prioridad del pedalier del Saint. Está claro que es uno de los componentes que más impactos y más fuerzas ha de soportar, sobre todo porque es el punto donde recae la mayoría del peso del rider, con todo lo que esto conlleva en saltos, cortados… Fabricado en aluminio, cuenta con el eje de acero, así como con unas inserciones del mismo material, con la rosca para los pedales, ya que éstas dos han de soportar mayores tensiones. De esta manera, nos aseguramos una mayor vida útil del conjunto.

Su fabricación ha sido de lo más exhaustiva y se ha conseguido rebajar el peso respecto al modelo precedente gracias a la tecnología Hollowtech II, que consigue un rebaje de material interno muy destacable.

Por el enfoque que tiene el grupo Saint, no es de extrañar que la apuesta haya sido realizar sólo versiones con plato único, entre los que podremos escoger entre 34, 36 ó 38 dientes. Las versiones para medidas de caja de pedalier son totales, ya que disponemos de la opción para 68 mm, 73 mm, 83 mm o Press Fit.

Bujes

Los bujes Saint tienen como máxima premisa la larga vida, como todo el conjunto. En el caso del delantero, sólo se fabrica en eje pasante de 20 mm de diámetro y cuenta con una fabricación totalmente nueva. En el caso del trasero, que también es totalmente nuevo, contamos con cualquiera de las medidas: 135×10 mm, 135×12 mm, 142×12 mm y 150×12 mm. El trinquete que utiliza posee 10º de ataque, lo que hace que la transmisión de la fuerza aplicada a los pedales sea instantánea.

Pedales

Los espectaculares pedales Saint, que tomaban como referencia el DX de plataforma existente en la marca japonesa desde hace ya unas cuantas temporadas, han ido más allá. De hecho, bastante más allá.

Su forma cóncava y sus nueve pins por cara hacen que el agarre sea excelente, incluso con agua y barro extremo; tal como estuvimos bajando durante la primera tarde de los días de test, el agarre fue espectacular. Lógicamente, las suelas de las zapatillas que utilicemos han de ser buenas tanto en forma como en compuesto, y el resto irá a cuenta del pedal. Eso sí, has de tener la técnica o costumbre de pedalear con este tipo plataformas. Sea como sea, te aconsejamos el uso de espinilleras si no quieres llevarte algún que otro regalo en forma de rasguño. En cualquier caso, sólo existen en versión de plataforma, por lo que si utilizas automáticos, tendrás que pensar en otro modelo de la gama Shimano.

Fotos: Sterling Lwrence/Paco Comuñas

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