En los últimos meses, las mejoras tecnológicas de RockShox van evolucionando a pasos agigantados. La muestra son la nueva Pike y el Monarch Plus, en los que se estrena un nuevo sistema hidráulico. Sin duda, una nueva era que hará que su posición en el mercado todavía suba más, si es posible…

Aunque asistimos a la presentación oficial hace ya algunos meses, queríamos contar con una unidad de la nueva Pike y del Monarch Plus para probarlos en casa, donde siempre sacamos las mejores conclusiones. El hecho de conocer el terreno y de saber cómo se comporta la competencia en nuestras rutas preferidas es lo que hace que realmente puedas saber su funcionamiento de manera más fiel. En función de la experiencia con otros componentes y de las sensaciones que sentimos con los nuevos, las conclusiones siempre son más claras.

¿Y por qué probar los dos a la vez? Muy sencillo. Tanto horquilla como amortiguador cuentan con tres posiciones de hidráulico (bloqueo, intermedio y abierto), que combinadas en uno y otro, nos ofrecerá tres comportamientos muy diferenciados en la misma bici. Una para subir, otra para llanear y otra para bajar. Y aunque la marca no nos lo vende así (o no nos lo sabe vender así como hacen otros, cuestión de marketing, supongo…), la lógica así nos lo hace ver.

El tacto de la Pike es espectacular. Suave y sensible, pero a su vez muy rígida estructuralmente

Además, con la inclusión de la tija telescópica Reverb en el test, hace que en función de qué posición llevemos en las suspensiones, podamos adecuar la altura del sillín a la que más nos interese. Más fácil, imposible.

La adaptación de la Pike a los tiempos modernos implica que está disponible en las tres medidas posibles de rueda: 26”, 27,5” y 29”. Con un claro enfoque al all mountain/enduro, en función de esto, su recorrido será uno u otro. En el caso de las de 26” y 27,5”, son de 150 ó 160 mm; mientras en las versiones de 29er, su recorrido es de 140 ó 150 mm. También existe una segunda versión con cambio de recorrido que nos permitirá jugar con 30 mm. Algo a tener muy en cuenta por los amantes del enduro.

Sólo verla ya podemos intuir que se ha buscado una máxima rigidez para estar a la altura del uso intensivo que tendrá. Sus barras son de 35 mm de diámetro, y cuenta con unas botellas generosas, además también de una pletina sobredimensionada. A pesar de todo ello, su peso es de unos excelentes 1.827 gramos. Además, otras de las características de la nueva Pike es el anclaje de disco directo postmount, tubo de dirección tapered y el nuevo cierre Maxle Lite. Pero lo que más ha cambiado, si es que esto te parece poco, es su sistema de suspensión hidráulico interno. Con un nuevo cartucho Charger Damper, que ya os adelantamos ofrece una sensibilidad y progresividad muy mejoradas, incluso respecto el resto de las gamas de RockShox. Y otro genial detalle es que podremos cambiar la progresividad poniendo o quitando hasta cuatro gruesos internos que ofrecerán un tacto más progresivo o lineal en función de lo que queramos.

El tacto del Monarch Plus ha mejorado enormemente gracias a su mayor volumen de aire y su nuevo circuito hidráulico

Otra tecnología estrenada en la Pike es el Rapid Recovery. Se trata de un sistema mediante el cual el fluido de aceite se autorregula para contar con una recuperación de recorrido constante y no quedarnos sin él. Lógicamente está vinculado al circuito del rebote, aunque actúa independiente a éste, ya que es un sistema aparte.

El modelo que probamos fue el RCT3. De hecho, se fabrica el RC3, aunque éste sólo es para montajes de bicis, ya que por el momento no se puede adquirir como tal. Sus regulaciones son precarga de aire, control de rebote, tres posiciones preestablecidas de control de compresión (abierto, intermedio y bloqueo) y control de compresión en baja velocidad para regular la sensibilidad de impactos pequeños.

¿Y cómo va?
Aunque ya la habíamos probado en Arizona hace unos meses, queríamos exprimirla en casa, por los senderos y trialeras que rondamos, donde tenemos

referencias de funcionamiento. Y la Pike no defraudó para nada. Sorprende su linealidad, que permite sacarle todo el recorrido a la horquilla, de principio a fin, algo que poquísimas veces habíamos conseguido en una RockShox. Con la Pike lo logramos. Tenemos que decir que nosotros la utilizamos siempre con un solo grueso, justamente buscando el tacto más lineal, aunque, a decir verdad, con cuatro (que también lo probamos inicialmente) también llegamos a hacer tope, aunque más difícilmente. Y esto es el resultado que se ha conseguido con el desarrollo del Charger Damper, un funcionamiento más aprovechable, del 100 % de la horquilla, con tacto muy controlable y, además, totalmente personalizable dadas las posibilidades de regulación. Cabe destacar que la posición bloqueo no es un bloqueo total. Siempre habrá un margen de movimiento, aunque sea poco.

Lo que sinceramente no llegamos a notar fue el Rapid Recovery. Si bien es verdad que el control de la horquilla es excelente, más lo atribuimos a su nuevo sistema de hidráulico, aunque quizás también afecte el Rapid Recovery; de todas formas también somos capaces de conseguirlo con un buen ajuste del rebote en otras horquillas, ya sean RockShox o de otras marcas.

En cuanto a la rigidez, nada que decir, ya que fue perfecta en todo momento.

 

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