Alma caritativa, estirpe ganadora.

Esta renovada generación de la más exitosa gama de Orbea ha sabido encontrar el punto de equilibrio adecuado para ofrecer unas buenas prestaciones con un precio ajustado sin dejar de lado la calidad. Historia feliz de una evolución esperada.

Para qué engañarnos, un procedimiento habitual a la hora de escoger compañera de fatigas es valorar qué nos ofrece y cuánto nos va a costar. Así de simple. Ésta es una bici con una relación calidad-precio destacable y accesible para gran parte de la comunidad ciclista. Todo aquel usuario que pretenda renovar bici tendría que valorar seriamente este novedoso modelo de la tradicionalmente exitosa Alma. Su precio no es prohibitivo, eso contribuye a que, con un esfuerzo razonable, pues hoy en día numerosas tiendas nos ofrecen propuestas financieras sin intereses, podamos beneficiarnos de una montura que nos reportará muchas alegrías.

Hasta hace bien poco, el propio Julien Absalon contribuía a encontrar los mejores parámetros para su buen comportamiento. Una bici claramente recomendable.

Corazón hidroformado

Parte de su éxito reside en el renovado cuadro de aluminio hidroformado de doble espesor, que le permite moldear estas líneas tan características del cuadro Alma. Cada tubo que integra el cuadro está manipulado para evitar flexiones excesivas que distorsionen su buen funcionamiento, por ello, de manera bien diferenciada, cada uno de los tubos posee una forma y grosor distinto en función del rol que desempeña. Además también
le otorgan un plus estético diferenciado, llamativo y deportivo.

Un diseño cuidado, con unas soldaduras bien acabadas, pipa de dirección de sección cónica, puntera reforzada y cierre doble tan característicos de la Alma. El guiado de cables, aunque externo, mediante el sistema de DCR dirige e integra de manera limpia y funcional, para evitar interferencias molestas para el buen funcionamiento de la transmisión, además de las típicas rozaduras del cableado con el cuadro. Está todo mimetizado, incluso los topes de cable son propios de la marca.

Diversión para todos

Enclavada en el exitoso segmento del XC
de 29”, ya os adelantamos que la Orbea es una bici accesible para muchos bikers que busquen, dentro de la deportividad de una rígida de 100 mm de recorrido, una bici amable sin excesos de rigidez y geometrías agresivas, pero inevitablemente racing. Aun siendo muy deportiva, se trata de un modelo con un buen balance de rigidez y absorción, de aplomo y peso.

Un punto de encuentro muy apetecible entre los quemados de la competición y de
los que simplemente devoran kilómetros por placer. Ya en marcha en seguida atisbamos que la caja de pedalier está situada más baja
 y que los ingenieros de la casa han centrado sus esfuerzos en confeccionar una bici compacta.

Se mueve con brío en los senderos y trialeras enlazadas y transmite aplomo en las bajadas rápidas. Las ruedas grandes, una distancia entre ejes trabajada y la dirección tapered nos confieren la solidez necesaria para transmitirnos un buen feeling cuando lanzamos la bici. No obstante, en los terrenos abruptos echamos en falta algo más de solidez de la horquilla. Su comportamiento es bueno, pero un eje QR 15 le daría una mayor rigidez torsional; notamos algo de flameo cuando le apretamos las clavijas.

Así como en el tren delantero es perceptible, un eje de 12 mm en el trasero tampoco estaría de más, aunque, siendo sinceros, tampoco es muy perceptible a nuestro tacto y dudamos que para la mayoría de los usuarios de esta bici lo sea. Sin embargo, el funcionamiento de la horquilla en cuanto a tacto es muy destacable.

¿Quién no conoce a estas alturas la suavidad y la triple regulación que nos ofrece el CTD de Fox? Un mando de control desde el manillar evitaríael ir sacando la mano del manillar, sobre todo en las bajadas o llanos empedrados, donde nos podemos llevar algún susto por no estar de manera ortodoxa agarrados al manillar.

 

Rizando el rizo

Hemos estado especialmente atentos al funcionamiento de los frenos Formula C1 como parte importante del control de la bici y porque además son novedad en la casa italiana. Si bien su frenada es efectiva, el tacto es mejorable. La ergonomía y posición de la palanca nos transmiten un tacto algo irregular, que evidentemente con el paso de os kilómetros ha ido mejorando. Su estética y acabados son puro diseño italiano.

Cambiando de tercio, los neumáticos Geax Aka, de balón generoso, destacan por la notable velocidad de crucero que transmiten gracias a la disposición de su taqueado. Unos tacos numerosos y compactos, al más puro estilo de otros modelos como el Small Bloc Eight de Kenda o el Ikon de Maxxis, aunque éstos tienen un taco triangular muy agresivo que en terreno húmedo tracciona bien, incluso en las inclinadas al
paso por curva, pero ya anticipamos que con
la llegada del calor perderán algo de agarre
en terrenos más duros, secos y compactos.

En cuanto a la transmisión, poco que decir.
No se han andado con experimentos y la han montado Shimano con un desarrollo de diez velocidades de doble plato, nada que objetar. Diez velocidades que funcionan de diez.

A la carta

Un gran adelanto del modus operandis de Orbea es que desde su propia página web podemos customizarnos a la carta algunos componentes en función de nuestras necesidades o preferencias.

Nosotros, sin dudarlo, invertiríamos un extra de 
175€ en la H30. Concretamente en los frenos, por 100 euros más nos dan la opción de montar unos frenos Shimano SLX para mejorar el tacto y la potencia
de frenada. Por otra parte, dotaríamos la horquilla Fox del eje QR15, 75€ que nos reportan un mayor aplomo en el tren delantero y optimizan su comportamiento global. Una pequeña inversión extra que nos garantizan un óptimo funcionamiento y que nos puede reportar esa sensación de haber realizado una buena inversión.

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