En el ranking de los bikers de mayor calidad que ha dado este país y que peor reconocimiento ha tenido, Rafa Álvarez de Lara figura en el top. El extremeño, con ocho títulos de campeón de España en BMX, fue campeón de la Copa del Mundo de Four Cross en 2008 y del Mundial en 2009. Una gesta que de poco le sirvió.

Hace tiempo que está volcado en su trabajo en la tienda de bicis MDZ de Badajoz y en cuidar a su hijo (12 años) que, como él, promete en BMX, aunque ahora le tire el motocross.

¿Cómo vas, Rafa?
Sigo currando en la tienda. Me he hecho una casa y me estoy asentando. A ver si Dios quiere y puedo hacer algo. Me gustaría volver, pero hay pocas opciones. Me fliparía correr las Enduro World Series, pero cómo me pongo al nivel que tiene la peña. Por edad no será, y si me preparo, podría estar ahí.

¿Cuentas con algún apoyo?

No tengo nada. Estoy bajo mínimos. Hubo un par de años que intenté pedir una bici y nada de nada.

Si a algún chaval le dices que fuiste el rey del Four Cross y que después desapareciste del mapa, nadie se lo creería.

Se me cerraron las puertas, cuando mi único defecto fue el inglés, pero he sido un deportista ejemplar, tanto en cuanto a resultados como de imagen.

¿Qué pasó contigo, Rafa?

Me lesioné en 2010, en 2011 volví a correr la Copa del Mundo y a la segunda carrera ya hice 5º. Me echaron de Specialized antes del Mundial de Australia y, en Extremadura…, me parto la pierna
y me quitan la ayuda siendo 4º del mundo. Nadie me ayudó. Un chaval –Pina– me consiguió tres bicis. Corrí tres carreras y en una ya hice podio tras la fractura de tibia y peroné.

¡A ver si te vemos de nuevo!
Me gustaría volver en 2019. Le doy siempre vueltas a la cabeza. Tengo la espina clavada de seguir compitiendo porque me encuentro bien. Sigo teniendo calidad y no me importaría tirar un par de cartuchos.

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