Un verdadero festival. Eso es lo que ha sido esta última etapa de la París-Niza. Y lo mejor es que, para desgracia y disgusto de los agoreros que veían un páramo en el ciclismo español con la retirada de Alberto Contador, los grandes protagonistas del día de hoy han sido nuestros ciclistas. Los vencedores y también los vencidos, porque en apenas 110 kilómetros han pasado cientos de cosas.

Empezando como no puede ser de otra manera por Marc Soler. Decir que va para crack mundial no es pasarse, pero sí hay que llamar a la prudencia porque apenas tiene 24 años. Pero hoy ha hecho una etapa de las que se recuerdan. Costará bajar esta carrera del Top3 de etapas más espectaculares de la temporada. Soler ha atacado a lo Contador, a 50 de meta, para marcharse junto a David De la Cruz en busca de una general que tenía complicada, puesto que ayer perdió tiempo en Valdeblore la Colmiane.

Por delante de ellos marchaba en cabeza otro de los nuestros: Omar Fraile. El vasco de Astana ha soltado en fuga nada menos que a Julian Alaphilippe, demostrando que vuelve a estar a un nivel enorme. Entre los tres se han jugado la etapa, con victoria para De la Cruz que repite después de ganar también la última etapa del año pasado.

Los desafortunados Izagirre

La cara amarga, pero no por ello menos meritoria y digna de aplauso, la han presentado los hermanos Izagirre. Tenían cercado a Simon Yates, y en el Col des Quatre Chemins, último puerto del día a 9 de meta, Ion ha lanzado un ataque al que no ha respondido el británico, ya sin compañeros. Pronto se ha visto el por qué. Cuando Wellens ha acelerado, Yates se ha abierto y perdido contacto con el grupo. Bajando distancias al trío de cabeza, los Izagirre han llegado a rozar con los dedos el maillot amarillo en la cima del puerto.

Para luego darse de frente contra el infortunio en el descenso hacia Niza. Con el piso mojado, en una curva Gorka se iba al suelo, Ion también al no poder evitarlo y sus bicis quedaban enganchadas. Yates, que venía detrás, enlazó con ellos y luego dieron caza al grupo de Wellens. Finalmente Gorka se ha subido al podio como tercero de la general, que a buen seguro le sabrá a poco.

“No me lo creo”

Evidentemente, la cara más feliz de la jornada era la de Marc Soler. El de Vilanova i la Geltrú no esperaba realmente ganar la carrera, pero sabía que era su única opción: “Después de haber perdido tiempo ayer no esperaba ganar, pero sí lo tenía hablado con el equipo. Irme desde lejos y a tope hasta meta”, ha explicado tras la victoria.

“No me lo creo. Esto es un sueño. Nunca había ganado una carrera WorldTour y estoy en esta, con el palmarés que tiene y la gente que ha pasado por aquí”, decía un asombrado Soler. Pero ahí estaba. Ahora irá a la Volta a Catalunya, donde fue tercero en 2017, a trabajar para Nairo Quintana y Valverde con un propósito: “Seguir mejorando. Ir dando pasos poco a poco y progresar”. Nada más… y nada menos.

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