Año tras año, y ya han pasado 26, la CabrerèsBTT no solo ha sabido crecer, sino que ha sabido mantener su esencia, al descubrir un entorno único y mágico para el disfrute del MTB.

Pero también es idóneo para cualquier persona amante de la naturaleza y del aire libre, que disfruta de los paisajes espectaculares.

Un ADN que se mantuvo de nuevo este año, en el que se siguió restringiendo el número de inscritos a los 2.000 participantes con vistas a minimizar el impacto en el entorno y a favorecer el correcto desarrollo de una prueba que ofreció dos recorridos.

Para los adultos, de 38 km y 1.000 metros de desnivel acumulado, y de 62 km y 1.700 metros de desnivel acumulado.

A los que habría que sumar los tres circuitos de la Mini CabrerèsBTT, prueba hermana de la ruta adulta que en esta ocasión constó de tres recorridos diferentes de 500 metros, 5,5 y 11 kilómetros y que son la mejor escuela para iniciar a los peques de la casa en el noble arte del MTB.

Paralelamente, y como ya viene siendo habitual, en el epicentro de la CabrerèsBTT se levantó el foro, un espacio para compartir experiencias, en el que se contó con la presencia de Cristina Planas y María Puyuelo, participantes de la Titan Desert, en el que la fisioterapeuta y triatleta Núria Peix explicó la importancia de la preparación física en la práctica del ciclismo y en el que se pudo disfrutar del espectáculo del Campeonato de Catalunya de Trial, práctica del ciclismo muy arraigada en esta zona.

Con vistas al pantano de Sau

El despertador, como marcan los cánones bikers, sonó muy temprano para los inscritos en la CabrerèsBTT el 5 de mayo.

La jornada se iniciaba a las 6.00 horas con la entrega de dorsales, imprescindibles para tomar parte en una pedalada con salida abierta de las 07.00 a las 09.00 horas.

Por delante, dos apasionantes recorridos –que se mantienen en secreto para sorprender a los participantes y garantizar que no se moleste en exceso a los vecinos por los que transcurren las rutas–, debidamente señalizados y que acercaban a los ciclistas a algunas de las joyas naturales de la zona.

Este año, la primera parte de la prueba ofrecía a los bikers una vista panorámica del pantano de Sau y de los riscos de Tavertet, de obligada parada para tomar una o varias fotos.

En esta primera parte, los primeros 15/16 km, el terreno era algo más seco, a pesar de las últimas lluvias. Ambos recorridos compartieron el primer tramo de la prueba, hasta el tradicional desayuno, que tuvo lugar en el centro del núcleo urbano de Cantonigrós.

Como es habitual, las rutas se separaban tras el desayuno. Es esta segunda parte de la ruta la que guía a los participantes hacia la zona de Cabrera, la parte que se vio más afectada por las lluvias de los últimos días.

Una vez más, la organización acertó con el traslado de la prueba a la renovada zona de La Pollancreda, en el mismo pueblo.

El nuevo emplazamiento, natural en la zona deportiva de L’Esquirol, define la esencia de la CabrerèsBTT y forma parte de una serie de acciones para hacer la prueba más sostenible, que tiene en su maillot conmemorativo uno de sus más grandes embajadores y mejores tarjetas de presentación.

Finalizada esta edición, la cuenta atrás para la 28ª ha empezado ya, ¡y parece que fue ayer cuando arrancó!

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