Hace una década se comenzó con la recuperación de senderos históricos en una de las zonas con menor densidad demográfica de España (poco más de tres habitantes por km2).

Mientras que el pasado mes de septiembre, en la ya conocida Zona Zero de Sobrarbe, se celebraba por segunda vez el mayor evento mundial del enduro, que mueve alrededor de más de 12.000 personas, entre espectadores, corredores, organización y staff.

Los pasados 22 y 23 de septiembre, Aínsa fue la capital del enduro con motivo de la penúltima parada de las Enduro World Series (EWS). La de Huesca era la séptima cita de las EWS después de la de Whistler, Canadá, y antes de la conclusión en Finale Ligure (Italia). Y, como en 2015, fue un éxito rotundo. A todos los niveles.

En el plano deportivo, los mejores fueron Cecile Ravanel (Commencal Vallnord Enduro Racing Team) y un recuperado Richie Dude (Yeti/Fox Shox Factory Race Team), mientras que el mejor de los nuestros fue el rider de Santa Cruz Iago Garay (26) y, en chicas, este honor correspondió a Desirée Duarte (23).

500 riders, gas a fondo

Si la respuesta del público –en una zona que no llega a los 4.000 habitantes– fue de nuevo más que concurrida, qué decir de la de los corredores.

Los aficionados, de todas las edades, acudieron en masa a las mejores localizaciones de un circuito formado por siete especiales –descensos cronometrados– y 3.000 metros de desnivel.

Cerca de 500 riders sudaron la gota gorda, y nunca mejor dicho, porque el tiempo fue casi estival, en las Enduro World Series de Zona Zero-Sobrarbe. Buena parte de ellos lo hicieron en la categoría Challenger, amateur, pero sin duda el mayor espectáculo lo pusieron los profesionales, los cracks que todos los aficionados quieren ver cómo se las gastan, comprobar in situ su destreza y lo locos que están en las zonas más delicadas y espectaculares –como la Collada, la mágica Maxiavalanche de la Peña Montañesa, la Coda Sartén o el Camino del Fobón, en la sierra de Partara, la última especial–.

Los fans quieren darle la mano a sus ídolos, una palmadita y, a poder ser, hacerse una foto junto a ellos y compartirla en las redes sociales. Al final fueron 405 los corredores que tomaron la salida en la competición oficial: 334 hombres y 51 mujeres, repartidos en seis categorías en función de la edad y de su género.

Respecto a las nacionalidades de los competidores, los españoles fueron los más numerosos –casi un centenar de participantes–, seguidos muy de cerca por los franceses, con más de ochenta riders, y los ingleses, con más de cincuenta corredores. También estuvieron presentes bikers de otras nacionalidades, como australianos, canadienses, alemanes, belgas, chilenos o neozelandeses.

En el apartado competitivo, Richie Dude y Cecile Ravanel calcaron sus actuaciones. Ambos dominaron con mano de hierro las primeras cinco especiales y fueron segundos en las dos últimas. El corredor de Yeti repetía la victoria lograda en Zona Zero en el año 2015, no así Cecile, ya que este honor le correspondió hace tres años a la británica Tracey Moseley.

Pensando en el público

Y en hacer afición. Más allá de disfrutar con la clase de los cracks de este deporte encima de sus bicis, los responsables de Zona Zero tienen muy claro dos cosas, que sin el público y los aficionados no son nadie y que hay que acercar el deporte a los niños. Crear afición.

Por esta razón este año la principal novedad era que el viernes los aficionados y participantes en la competición podían realizar un espectacular prólogo por el casco histórico de Aínsa. Paralelamente unos 170 escolares recibieron en sus centros académicos la visita de algunas de las verdaderas estrellas del enduro.

Los corredores fueron muy cercanos e incluso participaron en diferentes juegos de obstáculos. Participaron en esta brillante iniciativa Katty Winton, Ruaridh Cuningham y Casey Brown, del equipo Trek; el australiano Sam Hill, actual campeón de las EWS, junto con su familia, y los equipos Specialized, con Curtis Keene y Miranda Miller (campeona del mundo de descenso 2017), y Canyon, con Florian Nicolai, Inés Thoma y Joe Barnes.

Además, se aprovechó el marco de las EWS para dar inicio a la segunda liga escolar provincial Huesca la Magia de la Bici.

Una serie de brillantes iniciativas con las que se quiere acercar la magia de la bicicleta a los niños, ya que por sus piernas pasa el futuro de nuestro deporte, en una demarcación, la de Huesca, que puede considerarse ejemplar en su apoyo al ciclismo.

 

Es la provincia que concentra el mayor número de eventos y pruebas cicloturistas del país, en la que se dispone de más de 4.000 kilómetros de carreteras ciclables y más de 8.000 kilómetros para el disfrute de la bicicleta de montaña, entre los que se cuentan los de Zona Zero. Todo un paraíso para la práctica del MTB.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.