No hay mucho que se pueda sacar del Tour de Romandía en clave Giro, y desde luego todavía está muy lejos para que arroje conclusiones en clave Tour. Pero lo cierto es que Richie Porte ha logrado una victoria muy sólida en una carrera donde el principal enemigo era un Chris Froome que sigue irreconocible. Firma un discretísimo 18º puesto en la general, con el noveno lugar de la crono de hoy como mejor resultado en toda la carrera. Estamos todavía a finales de abril y es cierto que ‘Froomey’ ha competido muy poco, pero no es lo que estamos acostumbrados a ver de él.

De hecho, el propio Froome ha dejado claro tras acabar la contrarreloj de Lausana esta tarde que tiene “mucho trabajo todavía por delante hasta el Tour”, pero también se ha mostrado confiado porque sabe “cómo hacerlo para llegar bien”. Ayer, después de que Kiriyenka y David López endureciesen toda la etapa, el tricampeón del Tour cedió terreno y decidió ir como suele. Mirando a su SRM y sin que pareciera importarle lo que pasaba delante. Pero esta vez no llegó la remontada que se esperaba. Cedió 1’15” en una subida donde no estaban ni Contador ni Quintana.

Por delante, Porte daba alcance a un Simon Yates que se había fugado en el puerto anterior. Como le gusta hacer. Desde lejos. Lo cazó pero no llegó a tiempo para adelantarlo. Yates ganó la etapa… pero hoy en la contrarreloj Porte ha ganado la carrera. Segundo en la lucha individual detrás de Roglic y vencedor general en una temporada donde parece haber vuelto a su mejor nivel. Algo que, claro está, deberá confirmar en el Tour que es donde se da validez a la temporada.

Los del Giro, parejos

Está claro que el Giro que comienza el viernes tiene dos nombres: Nairo Quintana y Vincenzo Nibali. El resto no son más que meros acompañantes de los cabezas de cartel. Luego la carretera decidirá si corona a otro ídolo o uno de estos dos se mantiene en lo más alto, pero a priori la situación es esa. Y ninguno de ellos estaba en Romandía. Sí han sido de la partida, en cambio, otros hombres importantes que aspiran a ser eternos en el Giro100: Tejay Van Garderen, Bob Jungels, Ilnur Zakarin o Wilco Kelderman, que tienen situaciones muy distintas.

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Por ejemplo, Van Garderen viene después de darse el enésimo tortazo en el Tour el año pasado. En BMC apuestan ya por Porte como jefe único y el americano probará suerte en Italia. De momento ha estado bien terminando sexto en la general. Pero Tejay siempre está bien a una semana. El problema es cuando se pasa a tres. Zakarin también va al Giro a ver si esta es la buena, aunque ha sido el más discreto de los cuatro.

También Kelderman y Jungels buscan dar un paso adelante. El luxemburgués ya fue maglia rosa el año pasado, pero se le acabó haciendo largo. Para este espera mostrarse más hecho. Todos ellos estuvieron en el mismo tiempo ayer, pero hoy Van Garderen ha sido el mejor de los cuatro en la crono. Sólo Roglic y Porte han ido más rápido que él. Un detalle que desde luego no es menor, porque en el Giro hay una contrarreloj que se antoja decisiva en el ecuador de la carrera. Quien pierda mucho tiempo ahí se quedará en una situación muy complicada para la general.

Lo dicho. Romandía ha dado poco juego en clave Giro, y menos aún en clave Tour por el tiempo que aún media entre ambas citas. Por lo pronto, parece que Porte está teniendo un gran primer bloque de temporada, y Froome parece lejos de ser el que asustaba con grandes exhibiciones de potencia. Poco se le ha visto por ahora, más allá de un par de destellos en la Volta. Tiene, y lo dice él mismo, mucho trabajo por delante.

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