Camino de los 29 años, Primoz Roglic ha dejado de ser una promesa. Y este mes de abril ha dado el salto definitivo para convertirse en una de las realidades más sólidas del pelotón mundial, al menos en lo que se refiere a vueltas de una semana. Todavía falta ver cómo es capaz de rendir en las ‘Grandes’ cuando busque algo más que victorias parciales. Pero lo cierto es que el esloveno ha firmado un mes de abril al alcance de muy pocos.

Ganó la Itzulia con una superioridad manifiesta, salvo en la etapa final de Arrate en que cedió frente a Mikel Landa. Pero gracias a sus grandes cualidades de rodador y a una sólida capacidad para defenderse en montaña, Roglic no tuvo problemas para ganar en la ronda vasca. Y ahora ha hecho lo mismo en Romandía. Salió del prólogo muy cerca del maillot amarillo y en la cronoescalada a Villars se convirtió en líder definitivo.

Eclipse a Bernal

De hecho, lo de aquella etapa fue realmente curioso. Richie Porte venía de marcar un tiempazo que se antojaba prácticamente definitivo en la cima del puerto. El ‘aussie’, en cambio, era ampliamente superado por Egan Bernal. El nuevo fenómeno colombiano que, nacido en 1997, ya se está dando de lo lindo con los mejores. Todo el mundo daba por hecho que Bernal se iba a convertir en el nuevo líder –a falta de dos etapas- hasta que apareció Roglic por la línea de meta.

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Sólo cuatro segundos peor que la joven promesa, y manteniendo el maillot amarillo. El duelo de la etapa reina de ayer fue simplemente brutal, y el esloveno también fue capaz de sujetar bien a su rival en un terreno donde sí era teóricamente bastante inferior. Así que ya hoy era cuestión de simplemente aguantar, y lo ha conseguido en una etapa resuelta al sprint y donde se ha mantenido al frente de la general sin problemas.

Un mes inolvidable

Sin duda, este mes de abril no va a ser sencillo de olvidar para Roglic. En la primera semana se hizo con la Vuelta al País Vasco y ahora consigue el Tour de Romandia. Dos generales que sumar a la Volta ao Algarve, que no es WorldTour pero casi como si lo fuera porque tiene una enorme participación de equipos de la máxima categoría.

El esloveno ya es una sólida realidad. Habrá que ver cuánto es capaz de mejorar en la más alta montaña de las grandes vueltas y, sobre todo, si puede aguantar el paso de los días compitiendo más allá de la primera semana. Pero desde luego ha dado unas muestras sobradas de que, al menos en vueltas cortas, ya es uno de los hombres a batir.

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