Sólo quedaba una oportunidad para, al menos, hacer que la temporada de piedras del Quick Step no fuese tan apabullante. Y finalmente se consiguió neutralizar al conjunto belga. Ahora el protagonista vuelve a ser el único hombre que ha discutido en ciertos momentos el dominio de la estructura de Lefevere a lo largo de estas seis semanas de clásicas: Peter Sagan, el tricampeón del Mundo.

La galopada que se ha metido el eslovaco, que ha atacado todavía con 55 kilómetros hasta meta, ha sido de las de antes. Llevábamos algunos años con una resolución al sprint en un grupo poco numeroso. Esta vez Sagan no ha llegado solo, pero sí ha logrado romper la prueba, juntarse con Silvan Dillier que venía de la fuga y llevarlo al límite hasta el velódromo de Roubaix.

La eterna duda

Suele ser un momento. Apenas unos segundos. El instante en el que todo el mundo desconfía del otro mientras el que ha atacado hace camino y se marcha para meta. El instante en el que se va el caballo. Esta vez Quick Step no iba a tener su gran triunfo. En el grupo de atrás había demasiadas miradas: Niki Terpstra, Van Avermaet, Vanmarcke, Stuyven… demasiado gallo y ninguno con ganas de llevar al otro hasta la cabeza.

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Sólo Terpstra ha demostrado estar un punto más fuerte que el resto y se ha ido por delante en el Carrefour de L’Arbre, suficiente para acabar en tercer puesto y cerrar el podio. Cuántas veces se ha vivido el mismo desarrollo en tantas y tantas carreras distintas. Sagan se lleva una de las pocas pruebas que le falta: el Adoquín de Roubaix. Todavía le queda Sanremo en un palmarés que ya está al alcance de muy pocos.

Goolaerts sufre un paro cardíaco

La peor parte del día se la ha llevado Michael Goolaerts (Verandas Willems-Crelan). El corredor belga ha caído de la bicicleta y, cuando los servicios médicos han acudido a atenderlo, han visto que sufría un paro cardíaco. Después de ser atendido por espacio de casi una hora y reanimado con un desfibrilador, ha sido trasladado en helicóptero hasta el hospital.

A esta hora su estado es crítico. El corredor lucha por sobrevivir y el propio director de la carrera, Cristian Proudhomme, ha definido la situación de Goolaerts como “muy preocupante”. Las próximas horas serán cruciales para saber si el belga de 23 años logra salvar esta situación límite.

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