Si en las dos primeras etapas llanas parecía que Elia Viviani iba a arrasar absolutamente con todos los sprints, la séptima jornada de este Giro de Italia con final en Praia al Mare ha demostrado que de eso nada. El irlandés Sam Bennett ha conseguido el triunfo en la tercera ‘volata’ del Giro. Un sprint que, además, ha sido realmente poco común.

Porque Quick Step ha fallado extrañamente a la hora de preparar el sprint, tanto que Viviani ha tenido que saltar de rueda en rueda. Además, por primera vez ha sido Lotto NL-Jumbo el equipo que ha controlado el ‘tren’ de la llegada buscando el sprint. Cuando Viviani ha podido sobrepasar a Sacha Modolo -la última rueda que había logrado coger-, ha llegado Bennett por la parte central de la calzada y se ha hecho con la etapa.

Más allá de los últimos kilómetros y la ‘volata’, lo cierto es que la jornada no ha tenido gran historia. Un percance mecánico sin más de Pinot y, eso sí, una situación curiosa en la que Quick Step no ha tenido a bien permitir que un viejo conocido suyo se metiese en la escapada del día. Parecía que la fuga tendría permiso hasta que Tony Martin -ahora en Katusha-Alpecin- ha querido entrar en ella. Los belgas han intervenido de inmediato y, finalmente, Martin se ha tenido que dar por vencido.

Después ha entrado su compañero Belkov y, ahí sí, la escapada ha disfrutado del beneplácito del pelotón. Un corte donde también han estado Markel Irizar (Trek-Segafredo) y Ballerini (Androni). Día plácido para los Mitchelton-Scott, con Simon Yates manteniendo sin problemas la Maglia Rosa en vísperas de un fin de semana que tendrá dos llegadas en alto. Mañana, la menos selectiva en Montevergine di Mercogliano.

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