Simplicidad y eficacia

Uno de los modelos que han tenido más éxito a lo largo de la historia de Santa Cruz Bicycles ha sido el Superlight. Creado en 1997, posee un sistema de suspensión trasero basado en un monopivote, que ahora se ha modificado y rediseñado para dar el salto a las ruedas grandes.

Por el momento, la opción ha sido fabricar el modelo sólo con cuadro de aluminio, y mucho nos sorprendería ver en el futuro una versión en carbono, por dos motivos, uno, porque ya existe la Tallboy, y dos, porque precisamente la creación de una monopivote de 100 mm con el mismo carácter que su hermana está destinada a un público que pide más sencillez de funcionamiento y… un precio más asequible.

¿Dónde englobamos a la Superlight? Está muy claro, es una bicicleta con un enfoque cross country. Ése es el posicionamiento que le han querido dar los americanos, además de poder presentar un cuadro Santa Cruz en 29” más económico. De todas maneras, esto no quiere decir que el cuadro no sea de primer nivel y con la máxima calidad que pueden ofrecer los ingenieros de la marca, pero está claro que un sistema de doble bieleta es más complicado de fabricar, además de más caro.

Sistema monopivote

Las características del cuadro siguen los parámetros marcados por la firma estadounidense; es decir, de máxima calidad. Destacan principalmente sus tubos hidroformados, la pipa tapered, los rodamientos de agujas del punto de giro principal, la caja de pedalier para eje convencional, el eje de la rueda trasera QR y un tubo superior corto para hacer lo más cómoda posible su conducción. En función de la medida del triángulo delantero, varían el amortiguador y el basculante, que posee vainas asimétricas para albergar un pedalier con dos o tres platos, según el gusto del consumidor.

Por lo poco que la pudimos probar sobre el terreno, su tacto más duro y su menor absorción nos deja entrever que es una bici más cross country que la Tallboy, aunque si así lo deseamos, podemos hinchar menos el amortiguador y contar con una mejor absorción. Como el sistema es más sencillo que un VPP, la precarga que le demos al amortiguador afectará directamente a la absorción. Éste es uno de los puntos clave de un VPP frente al monopivote, ya que el primero optimiza todo el recorrido en cada momento. En la Superlight 29 también tiene que ver mucho el setting del amortiguador, que ha sido pensado para ofrecer un tacto más bien duro de inicio.

Con la Superlight 29, la gente de Santa Cruz nos quiere acercar una bici de gran calidad a un precio de lo más reducido. Sus acabados son ‘made in Santa Cruz’.

Sin duda, una 29er con un cuadro de gran calidad, “made in Santa Cruz Bicycles”, pero a un precio de los más competitivo.

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