¿Te quieres enamorar?

Cuando delante de tus narices te ponen la recién nombrada bicicleta del año de Estados Unidos, es decir, una Tallboy Carbon cosecha del 2011 con ciertos componentes 2012 y pintada además con los colores del Team Syndicate, sólo puedes hacer una cosa: enamorarte una y mil veces de ella y jurar amor eterno. No necesitas más.

Las llamadas telefónicas de Mariano Gon, jefe de ventas internacional de Santa Cruz Bicycles, casi siempre llevan asociadas una sorpresa. Esta vez, la caja que había depositado en la sede de LTM Racing en uno de sus viajes relámpago a nuestros país, no era otra que una espectacular Tallboy Carbon pintada con los colores del equipo Syndicate, una bicicleta de la que tan sólo hay cuatro unidades pintadas así en todo el mundo y que Solo Bici iba a poder disfrutar en exclusiva. Sin duda, un atractivo extra, aunque no el principal, ya que hacía muchos meses que estábamos deseosos de comprobar por qué este dichoso modelo se ha convertido no sólo en la superventas y abanderada actual del escuadrón Santa Cruz, sino también en la bicicleta del año en EE.UU., por delante de otros modelos y otras marcas a las que nadie se querría enfrentar.

100 % fibra

Vaya por delante que si te has enamorado de este color de cuadro, no lo vas a poder comprar, ya que es una bicicleta del equipo oficial Syndicate, claro que… siempre tienes la opción de enseñársela a un buen pintor y hacer una réplica. Superado este primer desengaño, tengo que decirte que la Tallboy Carbon está disponible en dos preciosos colores: negro mate carbono con pequeños filetes en rojo y letras plateadas o en color naranja y plata, una versión que personalmente nos parece preciosa. En todo caso te recomendamos que mires la página de LTM Racing, importadores para España, y consultes disponibilidades y precios, ya que ahora tienen una magníficas ofertas por las que obtendrás una horquilla FOX de regalo.

Aclarado el tema del color, es hora de fijarse en la obra de arte que han hecho los ingenieros en esta Tallboy Carbon 2011, que la mires por donde la mires ofrece unos acabados de lujo. Santa Cruz presume de un complejo proceso de laminado y compactación de fibras que depura al máximo el acabado tanto interno como externo, impidiendo las horribles rebabas internas, pegotes de resina o burbujas de aire entre las capas de fibra.

El cuadro es un monocasco 100 % carbono; es decir, no se utiliza resina para unir las piezas o un extra de fibra para asegurar las uniones. De esta forma se asegura un peso muy contenido aun a costa de tener que fabricar costosos moldes. Al unir las distintas secciones con fibras continuas se consigue una estructura que absorbe y reparte las energías y los impactos por todo el cuadro, consiguiendo una mejor respuesta y una mayor ligereza. Esta construcción les permite presumir de un cuadro totalmente de carbono, lo que equivale a decir que tanto los anclajes del amortiguador, de la bieleta superior del sistema, de los frenos de disco, de patilla de cambio, etc., son también de carbono y forman parte del laminado general, sin que medien remaches ni piezas de aluminio pegadas.

El peso del cuadro Tallboy Carbon es de 2.058 g en talla L, a lo que hay que sumar 20 g de la abrazadera de sillín, 22 g de los tornillos y del amortiguador y 222 g de peso del amortiguador con los reductores de 22,2×8 mm a ambos lados.

Super size

La unidad que probamos es una talla L, que aparenta mucho volumen por las ruedas y por su anchísimo manillar, pero que en realidad tiene unas medidas muy compactas -algo que habrá que tener en cuenta para elegir correctamente la talla-. Esa apariencia viene acrecentada por las tuberías de la Tallboy, que presumen de unos volúmenes considerables; si la memoria no nos falla, más cercanos a la Blur LT Carbon que al modelo XC, que probamos hace unos meses y que en principio debería de ser su referente.

Como decimos, los acabados son imponentes, desde la pipa de dirección conificada y muy reforzada en la unión de tubo superior y diagonal, pasando por los anclajes del amortiguador y bieleta, la supervoluminosa zona de la caja de pedalier y acabando en un triángulo trasero asimétrico que deja un generoso paso de rueda; una pieza que es toda una obra de arte y que le da una solidez brutal, ya que a pesar de ofrecer cierta flexión en la zona de las punteras se comporta de una forma impecable; al fin y al cabo, todas las bicicletas deben poseer un mínimo de flexión para mantener la trazada adecuada. Por supuesto, la bieleta superior es también de carbono, mientras que la inferior es de aluminio con el engrasador típico que utilizan las Santa Cruz en el sistema VPP.

El sistema de suspensión es el archiconocido y exitoso VPP, pero en su versión evolucionada (VPP2), que ha variado el comportamiento de las Santa mejorando la eficacia de pedaleo gracias a una bieleta superior más grande y, sobre todo, al reposicionamiento del link inferior, que ahora va posicionado bastante más abajo que el original, con el objetivo de bajar la trayectoria del punto de giro virtual en todo el recorrido de la suspensión, lo que mejora, o mejor dicho, evita, el estiramiento de la cadena en todos los desarrollos, un apartado que ya era bueno, pero que ahora es excelente.

Antes de entrar en el comportamiento general de la bicicleta, hay que remarcar varios pequeños detalles de importancia, como que el cuadro incorpora las guías de cable por si quieres utilizar una tija telescópicaamoxil 500 mg

rong>, la puntera recambiable, el uso de una nueva generación de rodamientos sellados de apoyo angular de la más alta calidad y el protector de vaina integrado en el cuadro, así como una pieza antichupado de cadena también integrada en la vaina derecha.

Hay que decir también que el cuadro de la Tallboy está pensado para adoptar una horquilla de 100 mm de recorrido o de 120 mm, según vuestras preferencias, tipo de salida o terreno, etc. En nuestro caso equipamos una Rock Shox Reba XX de 100 mm y una potencia Easton de 100 m y +-10° y tres espaciadores de carbono con los que estuvimos buscando diversas fórmulas hasta llegar a la adecuada a nuestras preferencia. El único problema, si se le puede llamar así, es que utilizamos una dirección Chris King que por el volumen de la cazoleta inferior sube mucho la parte delantera; un detalle que hay que tener en cuenta si quieres equipar una horquilla de 120 mm de recorrido.

Como un avión en un raíl

La Tallboy es una bicicleta de rally pero con muchas más capacidades, ya que perfectamente puede ser una maratón e incluso una all mountain, según cómo la equipes. En realidad, sus 100 mm de recorrido y su gran poder de absorción parecen muchos más por el hecho de ser una 29 pulgadas.

Comparándola directamente con su hermana XC, que se puede decir que es su homónima en versión de 26”, nos encontramos con un comportamiento muy distinto, y a nuestro gusto, infinitamente superior, pues curiosamente alcanza la perfección de funcionamiento en todos aquellos apartados donde la XC no nos ha acabado de convencer. Es cierto que es menos tragona en su tramo inicial que la XC, pero en contrapartida evitamos cualquier tipo de movimiento al pedalear; incluso cuando nos ponemos de pie y damos con fuerza a los pedales, el movimiento es mínimo, tan mínimo que tanto utilizando el amortiguador FOX como el Rock Shox en ningún momento activamos el Propedal o el bloqueo del gate. Sencillamente, aquí las excelencias del sistema VPP2 se llevan hasta el extremo más positivo.

En este caso, el sag debemos colocarlo sobre el 25 % del total de recorrido, que es justo donde se produce la mayor resistencia mecánica al vaivén por el nuevo posicionamiento de las bieletas, mientras que en la XC se va hasta un 40 %. En la Tallboy no vas a tener problemas de hacer tope, porque la suspensión tiene un comportamiento más progresivo, mucho más de rally, pero sin alterar sus cualidades a la hora de tragar. En realidad constantemente nos parece llevar una 120 m más que una 100 mm; ni os imagináis, por ejemplo, cómo se tragaba los “bolos” de río en la foto de apertura del reportaje.

Bajando es un avión, es contundente, destila seguridad, es noble y el tren delantero parece ir sobre raíles, en parte gracias al uso de un eje de 20 mm en las ruedas Bontrager; mientras, la parte trasera se muestra tragona dibujando el terreno sin la menor vacilación. Es una bicicleta con la que podrás bajar muy, muy rápido siempre con una gran sensación de seguridad, pues la robustez y absorción de su cuadro te dejan llevarla mucho más allá que a una bici normal de rally, mientras la nueva configuración de la suspensión, mucho más progresiva, también te permitirán encarar obstáculos mayores sin miedo a hacer algún tope de suspensión.

Obviamente, estaréis pensando que, si es muy estable, será lenta en curvas. Os equivocaréis, su ángulo de dirección -no comparéis con una 26”- es perfecto y hace de la Tallboy un juguete que se mete con rapidez incluso en las curvas cerradas, con unas sensaciones que recuerdan mucho a una bicicleta de 26”. Es, por decirlo de alguna manera, una bicicleta que pide guerra constantemente, que exige pasar el límite mental que tendrías con una doble de rally convencional. Obviamente, su reacción en aceleración cuando sales de una curva cerrada o encaras una subida corta y pronunciada es más lenta que en una 26”, pero al mismo tiempo mucho más rápida que otras 29” que hemos probado.

En zonas rodadoras, la Tallboy deja sentir todo su potencial; para volver a casa solemos hacer una zona de río de pista ancha y de puro pedaleo, y podemos decir que acelera correctamente y que una vez lanzada vuela. En este aspecto, el VPP2 ha ganado muchos enteros, pues combinado tanto con el nuevo Rock Shox Monarch como con el RP23 con recubrimiento Kashima es excepcional. En este caso no hay vaivén por la fuerza del pedaleo; incluso en situaciones en las que te pones de pie para aplicar toda la fuerza, el hundimiento es mínimo.

Con el Monarch, esta situación se lleva al máximo, pues ni en la posición media de la palanca gate se hunde la bicicleta en el momento de realizar un sprint. Este comportamiento la hace ideal para viajar por una pista a toda velocidad, pues nos permite ir constantemente abiertos para tragar los baches, pero sin la incomodidad de un continuo movimiento.

Después de todo esto, la pregunta es: ¿Estamos realmente ante una bicicleta de rally?

Si por rally entiendes una bici de Copa del Mundo, superradical de medidas y comportamiento, te diremos que no. La Tallboy pertenece a la nueva generación de bicicleta dobles “más democráticas” y abiertas de carácter, pero igualmente con unas altas prestaciones. Es ligera para hacerle kilómetros y kilómetros, es robusta en las situaciones más exigentes y ofrece y pide mucho más. Para muestra, la opción de equiparla con una horquilla de 120 mm. Esa característica dice mucho de a qué tipo de bici nos estamos enfrentando. Una bicicleta que no te defraudará ni subiendo ni bajando, muy al contrario, sorprenderá a todo aquel que salga contigo.

Galería