Sensores de frecuencia cardiaca, ¿en pecho, brazo o muñeca?

Sensores de frecuencia cardiaca, ¿en pecho, brazo o muñeca?

Si controlas el esfuerzo de tus salidas de ciclismo con un medidor de frecuencia cardiaca, o pulsómetro, debes conocer los diferentes tipos de sensores que existen. Elegir uno u otro tipo según la ubicación influirá en la mejor o peor captación de datos y precisión de los mismos. Vemos las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos. 

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Si bien a nivel avanzado o profesional se tienen actualmente en cuenta otros datos como los datos de potencia, la frecuencia cardiaca a la hora de practicar ciclismo aporta información muy útil no sólo a nivel de mejora del rendimiento, sino también en términos de salud.

Conocer tu número de pulsaciones a cada momento, bien sea a través de un reloj de frecuencia cardiaca o por el ciclocomputador, te permitirá moverte en tu umbral de esfuerzo, bajar el ritmo cuando se está llegando al límite de pulsaciones, aumentarlo si aún tienes margen, etc. En definitiva, controlar el funcionamiento de tu corazón antes, durante y después de un ejercicio intenso y evitar sobreesfuerzos que pueden acarrear problemas de salud serios.

Actualmente, en el mercado existen varias opciones de medidores de frecuencia cardiaca. Los más utilizados son los que llevan sensor mediante banda en el pecho, en la muñeca a través de una pulsera o reloj o las bandas de brazo. Vemos cómo funciona cada una de ella y su nivel de precisión en la medición del pulso.

Tipos de medidores / sensores de frecuencia cardiaca para ciclismo

De pecho

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Banda Suunto Smart Sensor, con conectividad Bluetooth Smart.

Es el más usado tradicionalmente y el que más precisión otorga en la medición, al encontrarse en contacto directo y constante con la piel, muy cerca del corazón. Como cualquier banda, el sensor tiene conectividad a través de ANT+ o Bluetooth con relojes pulsómetro o ciclocomputadores, otorgando un alto nivel de precisión. El rango de precios es amplio, de 10 € en gama de entrada hasta 100 – 120 € en las de mayor precisión o vinculadas con ciclocomputadores de alta gama.

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  • Ventajas: alta precisión. Conectividad con relojes pulsómetro y ciclocomputadores, incluso de más de una marca (dependiendo del modelo).
  • Desventajas: en ocasiones se puede bajar al hacer movimientos bruscos (en MTB tienen riesgo de moverse más que en carretera) o provoca irritación por el sudor. También es necesario humedecer ligeramente la banda del sensor para captar la medición del pulso.

Brazo

Polar Verity Sense, banda de brazo con sensor óptico.

Un tipo de medidor de frecuencia cardiaca que se ha puesto muy de moda por todo tipo de deportistas. También ciclistas. Es una banda con sensor integrado muy similar a las de pecho, sólo que se ubica, bien en el brazo a la altura del bíceps, o el antebrazo. Elimina así las incomodidades y desajustes que pueda provocar la de pecho, con una muy buena precisión en los datos. Además, ya hay modelos con sensor óptico como los de un smartwatch.

En cuanto a precios, hay menos variedad de modelos que en cintas de pecho y los precios, por lo general, son algo más caros (Desde 30 €).

  • Ventajas: Banda mejor adherida al cuerpo. Apenas se mueve ubicándola en brazo o antebrazo.
  • Desventajas: Posee algo menos de precisión que las bandas de pecho, aunque los datos suelen ser muy fiables en términos generales. Hay menos variedad de modelos y los precios un poco más elevados.

Muñeca

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Garmin Forerunner 255, con sensor de frecuencia cardiaca con datos cada segundo y datos de FC en reposo.

La popularización de los smartwatch deportivos, las pulseras de actividad, etc, ha generado una gran cantidad de relojes con pulsómetro integrado, que tienen un funcionamiento diferente a las bandas. Para medir el pulso, se vale de uno varios sensores ópticos integrados en el cuerpo del reloj.

Estos sensores monitorean la frecuencia cardiaca a través de la muñeca, una zona del cuerpo tradicionalmente asociada a la medición del pulso. Pero el sensor óptico lo hace con un procedimiento más complejo. A través de luces LED, iluminan la piel con una profundidad de unos pocos milímetros, donde la sangre se refleja.

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Esta luz reflejada pasa de nuevo al reloj, que calcula la velocidad de flujo del volumen sanguíneo, obteniendo la frecuencia cardiaca al instante. Este tipo de medición puede ser muy precisa en smartwatch de última generación u orientados exclusivamente a deporte. Pero esta decae algo más en gamas medias y bajas.

Además, la mayor o menor precisión depende también de variables físicas del propio ciclista. Si tiene piel oscura, mucho vello o tatuajes la medición puede verse alterada por las interferencias en la luz. Asimismo, es necesario un ajuste bien ceñido a la muñeca (que no ahogue la circulación) para evitar la entrada de luz natural en el sensor. Y hacerlo por encima del propio hueso de la muñeca.

  • Ventajas: comodidad y sensor integrado en el propio receptor o dispositivo.
  • Desventajas: la precisión varía mucho dependiendo de la gama y la exclusividad del modelo. También del tipo de piel (más oscura generará más imprecisiones), y del tipo de ajuste del reloj (más ceñido, holgado, etc).

Asimismo, si hablamos de precios y smartwatch con pulsómetro que cuente con un buen nivel de precisión es más elevado que la compra de bandas, moviéndose en un rango de 80 – 200 euros.

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