La segunda etapa de la Andalucía Bike Race presented by Shimano nos ha llevado esta mañana por un recorrido de 70 km y 1.358 m de desnivel acumulado positivo con salida y llegada en la localidad jienense de Linares. A priori parecía que iba a ser una etapa rápida, a tenor del contenido desnivel para la distancia de la que se trataba. Es por ello que las previsiones de muchos corredores ha sido el de apostar por desarrollos más bien largos en cuanto a la elección del o los platos. También ese ha sido nuestro caso, no olvidemos que el cometido de Solo Bici en esta ABR es probar a fondo en una situación de competición las opciones de desarrollo y configuraciones de funcionamiento exclusivas que permite un grupo Shimano Di2. La zona más lenta de esta etapa en todo caso, ha sido la comprendida entre los kilómetros 10 y 18 y entre el 50 y el 60, en donde por desnivel y dificultad técnica, se ha rodado a menor velocidad.

La opción de monoplato con 32 dientes, la elección para la segunda jornada de la ABR 2018.

Apurando el monoplato, pero con menos dientes

Estudiando el desnivel y la distancia, recordemos, 1.358 m y 70 km y considerando que aún teníamos las fuerzas relativamente intactas después de una sola etapa transcurrida, ayer después de cenar decidimos optar de nuevo por una configuración de monoplato para tomar parte en la segunda jornada de hoy. La única diferencia respecto a la elección del primer día es que en el segundo, hemos decidido utilizar un único plato pero de 32 dientes, en lugar de los 34 de ayer. Esta decisión de llevar un dentado menor se debe a que hemos preferido tener un desarrollo más corto para cuando llegaran las subidas que en el perfil, aparecían sobre el kilómetro 50 de etapa, donde presumiblemente, llegaríamos con fatiga en las piernas más aún teniendo en cuenta que por el momento, el casete de Shimano, el que montamos, cuenta con una corona grande de 46 dientes. Por lo demás, hemos mantenido por segundo día consecutivo la misma configuración de serie que traía consigo el Shimano XT Di2 que monta nuestra Stevens Jura Carbon, es decir, una velocidad de cambios rápida (de entre los 3 niveles de velocidad que permite elegir) pulsador inferior para subir a coronas grandes y pulsador superior para usar coronas pequeñas y algo que aunque parece sin importancia, en marcha y en pleno esfuerzo, da una información bastante práctica, que es la alarma sonora cuando llegamos a la corona más grande o más pequeña y que puede activarse u omitirse. Cuando pedaleas a 180 pulsaciones la verdad es que no miras al casete ni siquiera a la pantalla de la centralita del grupo Di2 para saber que corona llevas engranada y en ese sentido, es práctico que que el grupo emita un pitido cuando seleccionas la más grande o pequeña, para que sepas que ahí se acabaron tus posibilidades de seguir subiendo o bajando coronas.

Configurando mediante Bluetooth y la app E-Tube Project el modo de accionar los pulsadores.

Más dureza de la esperada

Durante la etapa, hemos rodado sin problemas reseñables en los primeros kilómetros, yendo siempre en pelotones muy numerosos, este año en la ABR participan casi 800 bikers, ir a rueda resultaba relativamente cómodo. La primera sorpresa ha venido alrededor del kilómetro 15, en donde unas cortas pero empinadas pendientes cercanas al 20% que remontaban prados de hierba, nos han hecho aplicarnos a fondo sobre los pedales. De todas maneras, en ese momento no hemos echado en falta un doble plato, pues todavía teníamos esa frescura de los primeros compases de la etapa por un lado, aunque nos hemos alegrado enormemente en ese instante, haber elegido el plato de 32 dientes, uno con 34, nos hubiera mermado notablemente y perjudicado en cierta medida para lo que restaba de recorrido, que todavía era mucho.

En plena acción en la dura y segunda etapa de la Andalucía Bike Race.

En los kilómetros siguientes la fatiga se ha ido acumulando con más rapidez de lo esperado a tenor de los senderos ratoneros y de algunas subidas inesperadas con fuerte pendiente, de todos modos, el plato de 32 dientes nos ha ido permitiendo sortear la situación pedaleando con cierta soltura. El momento más crítico, sin embargo, ha llegado entre el kilómetro 45 y 50, con unas duras rampas de tracción complicada, en la que la fatiga y el hecho de llevar un sólo plato, ahora sí, nos ha obligado a pedalear demasiado atrancados, a bajas revoluciones, lo que nos ha llevado a fatigar todavía más nuestra musculatura. La última subida de la jornada, que se acababa sobre el kilómetro 50, nos ha dejado más fatiga muscular de la esperada y unas pulsaciones demasiado altas, por encima de nuestro umbral anaeróbico, lo reconocemos, especialmente por la dificultad de pedalear en fuertes pendientes y con tracción algo complicada. Estamos convencidos de que la elección de un dentado menor, 32 dientes, respecto a la jornada de ayer, ha sido un acierto por la dureza extra del recorrido que no esperábamos, pero al mismo tiempo nos hemos quedado con la duda de si no hubiera sido mejor un doble plato para la jornada de hoy teniendo en cuenta que contamos con un casete de 46 dientes, al menos, por nuestro nivel de forma. Mañana otra etapa más en la que os seguiremos explicando nuestra vivencia con todo este mundo que supone la elección del mejor setting posible para correr una dura prueba por etapas, por ejemplo, la Andalucía Bike Race.

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