La tercera etapa de la Andalucía Bike Race presented by Shimano ha supuesto sin duda, una prueba de resistencia y fiabilidad en toda regla en nuestro cometido de llevar al límite un grupo Shimano XT y todas las funcionalidades de su tecnología Di2. Ya os hemos ido informando de nuestra experiencia en día anteriores, tanto de lo acontecido en la etapa 1 como en la etapa 2, que se disputó ayer. Hoy en la tercera etapa y ecuador de la prueba con salida y llegada a la localidad de Andújar, el trazado nos ha llevado a recorrer 69 km ascendiendo, según nuestro GPS, 1.928 m de desnivel positivo acumulado. Hasta el momento, era la etapa con más desnivel de las 3 que se han disputado en esta edición con algunas subidas realmente duras, como la del “Madroño” situada en el km 50 del trazado y con rampas de hasta el 28%. Una etapa sin duda, que nos hacía presagiar que íbamos a tirar y mucho, de desarrollos cortos y sostenidos.

El doble plato es de precavidos

Con el perfil, las fuertes pendientes anunciadas y la fatiga que honestamente, ya comenzábamos a acumular desde ayer en las piernas tras dos intensos días de competición, esta mañana hemos decidido optar por una configuración del Shimano XT Di2 de doble plato. Concretamente, con una combinación de 36-26 dientes. Recordar que Shimano cuenta también con combinaciones de 34-24 y 38-28. El casete elegido para hacer esta tercera etapa, confiados en las bondades del doble plato, ha sido el de 11-40 dientes. Con este desarrollo esperábamos tener más desahogo en el pedaleo y asegurarnos un esfuerzo más eficiente y menos fatigante para nuestras piernas. Pero además y puestos a explotar al máximo las posibilidades de la tecnología Di2, hemos rizado el rizo jugando con el concepto Synchro Sift de Shimano, que permite sincronizar de diversas maneras, la acción del cambio trasero con la del desviador delantero. Comentar para quien no lo sepa, que en los grupos electrónicos de montaña del fabricante nipón existen dos tipos de sincronización. La sincronización manual, que es la que llevamos a cabo con nuestro accionamiento sobre los pulsadores y que no supone ningún automatismo. Es la manera natural, de toda la vida, de accionar los cambios. Sin ningún tipo de automatismo. El otro nivel es el de sincronización total o full Synchro. Este segundo modo hace que el desviador actúe de manera autónoma y automática cambiando de plato en función del nivel de cruce de cadena que llevemos en cada momento. Es más, nosotros mediante la app E-Tube Project de Shimano, podemos programar en qué corona queremos que el desviador nos cambie el plato para evitar seguir cruzando la cadena. El modo Full Synchro permite hasta dos tipos o mapas de configuración pre-establecida, para adaptarse mejor a los diversos tipos de terreno que podamos afrontar. Dos modos entre los que podemos elegir pulsando durante un par de segundos en un botón ubicado en la centralita y de esa manera, optar por el Synchro 1 o Synchro 2. Éste es el modo más sofisticado y realmente uno de los hechos diferenciadores y más vanguardistas de la tecnología Di2. (en los grupos de carretera existe incluso un nivel intermedio de sincronización, entre el manual y el full, llamado Semi Synchro)

Sincronización total

Este modo de configuración, el más automático de todos, es el que hemos elegido para nuestra tercera etapa en la Andalucía Bike Race. Tras meditarlo, hemos decidido que la corona 2, la penúltima por arriba, la de dentado 35, fuese la última que pudiéramos llevar con el plato grande de forma que si subíamos a la superior, el desviador automáticamente cambiase la cadena al plato pequeño. También hemos elegido que al mismo tiempo que esto sucediera, el cambio trasero llevase la cadena hacia dos coronas más pequeñas para compensar el cambio de desmultiplicación y evitar así una variación brusca de la cadencia. En el otro sentido, hemos configurado el Shimano XT Di2 de manera que con el plato pequeño engranado, la corona 9, la antepenúltima por abajo, fuese la que activase la reacción automática del desviador subiendo la cadena al plato pequeño y subiendo, en este caso, hasta tres coronas hacia arriba para evitar quedarnos demasiado atrancados en esta operación. Tanto hemos querido probar cómo funcionan estos automatismos en marcha que hemos desmontado el pulsador del desviador de nuestra bici para quedar a merced, totalmente, de la tecnología Di2, pues aunque usemos estos reglajes Shimano siempre permite que el biker actúe manualmente en cualquier momento con sus pulsadores.

Nuestra experiencia en carrera

Durante los los 69 km de etapa hemos pasado por diferentes fases en nuestra convivencia con la forma automática de actuar del cambio de platos y las pertinentes correcciones con las coronas que llevaba a cabo el Di2. En los primeros kilómetros de la etapa, en donde estábamos frescos y no cambiábamos mucho de desarrollo abusando del plato grande, nos ha parecido de lo más acertado y correcto. Sólo en un par de ocasiones el sistema ha actuado cambiando de plato grande a pequeño (antes de hacerlo emite un sonido que te avisa que en la siguiente corona realizará el cambio) Pero a medida que avanzaban los kilómetros y llegaba la fatiga, acentuada además por un terreno con tramos realmente embarrados, la cosa ha cambiado. Hemos echado en falta el pulsador del desviador, sinceramente. La previsión de que en la penúltima corona aún íbamos a llevar engranado el plato grande servía para cuando estábamos frescos, pero con 50 ó 60 km en las piernas, deseábamos que ese cambio a plato pequeño se realizara antes, quizás, ya desde las coronas intermedias y así, poder llevar un pedaleo más fluido. Tanto es así, que cuando se acercaba un repecho duro subíamos intencionadamente la cadena hacia la corona más grande, la de 42 dientes, para que el desviador cambiase, de una vez, la cadena al ansiado plato pequeño. Reseñar en este punto que podríamos haber determinado también otro mapa de configuración, como hemos comentado antes, llamado Synchro 2, el cual no permitiese un cruzado de cadena tan extremo y de esta manera, haber reducido en cierta medida esta situación de ir demasiado forzado hasta el cambio programado de plato en el Synchro 1. No tuvimos en cuenta que hacia el final de la etapa, la fatiga modificaría nuestras necesidades de desarrollo. Fallo nuestro. Cuando vas al límite, cualquier sobre esfuerzo puede ser crítico y tener que mantener la configuración inicial de cambio de plato puede ser un auténtico problema. Con esta situación, que se ha repetido varias veces en las empinadas y técnicas subidas del último tercio de etapa, nos ha quedado claro que para sacar intentar realmente partido al modo función full Synchro es necesario que hagas uso de los dos mapas de configuración, Synchro 1 y Synchro 2. Como mínimo, para prever en pruebas maratón como la que hemos corrido nosotros, diferentes necesidades en función del nivel de fatiga, pero puede ser también por diferencias del tipo de terreno a medida que avanza el trazado por el que pedalees. De todas maneras, no resulta sencillo acertar en algunas ocasiones con la configuración perfecta para tus piernas, ni tan si quiera, contando con dos “oportunidades” u opciones para hacerlo. Especialmente en competición.

Después de nuestra experiencia, por un lado, estamos casi convencidos de que no volveremos a usar esta configuración en lo que queda de ABR. Por el otro, nos ha quedado claro que un grupo Di2 tiene unas cuotas de fiabilidad y estabilidad excelentes en las peores condiciones. A pesar de la lluvia (hemos pasado por charcos que cubrían la bici hasta la altura del portabidón) y el barro, el grupo se ha mantenido inalterable con un funcionamiento idéntico al de los primeros km.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.