Solo Bici continúa participando en la Andalucía Bike Race presented by Shimano con el único objetivo de hacer un riguroso y exigente test de la tecnología Di2 y todas sus posibilidades. Algo que os venimos contando día a día, desde el inicio de la prueba el pasado domingo.

Hoy en la cuarta jornada, la etapa reina, el recorrido planificado inicialmente por la organización constaba de 91 km con un desnivel de 2.300 metros positivos. Era sobre el papel un trazado muy exigente, con fuertes ascensos y senderos y caminos de considerable nivel técnico, como viene siendo habitual en esta prueba. Después sin embargo, de dos días intensos de lluvia y las malas previsiones meteorológicas, los organizadores han decidido recortar esta cuarta etapa a 61 km y unos 1.000 metros de desnivel, nuestro GPS ha registrado finalmente 978 m. Una etapa que de todas maneras, contaba con la famosa subida del Reventón en los primeros kilómetros, algunos repechos duros durante el trazado, en torno al 15-20%, que con la fatiga acumulada ya en las piernas y las presumibles condiciones de barro y agua, auguraban una dureza, en todo caso, muy considerable, tanto para nuestras piernas, como para la mecánica de la bicicleta, algo que también pondría a prueba, sin duda, nuestro Shimano XT con transmisión electrónica.

Ajustes previos antes de la complicada etapa 4 de la ABR.

Dos platos, en modo manual

Tras nuestra experiencia en la etapa de ayer en la que optamos por una sincronización total o “full Synchro”, hoy teníamos claro que íbamos a optar por un modo con menos automatismos, que nos diera margen para decidir por nosotros mismos cuando cambiar de plato. Esta decisión se debió básicamente a dos motivos. El primero para no quedar sometidos a una configuración (ni siquiera usando las dos opciones posibles, Synchro 1 y Synchro 2) establecidas previamente y que a medida que avanzan los kilómetros y aumenta la fatiga, podrían dejar de adaptarse a nuestras necesidades a la hora de poder apurar el plato grande o necesitar que entre antes en acción el pequeño. Esto fue algo que ya nos pasó ayer en la tercera y dura etapa de esta ABR. El segundo motivo era evitar cambios de plato que atendiendo a nuestra configuración previa, se produjeran repentinamente y en circunstancias comprometidas en previsión de que en el trazado pudiera haber mucho barro. Con el estrés de la competición y la intensidad del esfuerzo en ocasiones, no eres consciente del momento en el que el desviador puede ordenar el cambio de cadena de un plato a otro en el modo “Full Synchro” y si esto ocurre en un momento en el que la cadena o alguna parte de la transmisión está muy embarrada o existe una gran tensión en la misma, puede llevar a una avería grave. De esta manera, el “setting” de la cuarta etapa ha sido el modo de sincronización manual. Nosotros decidíamos en todo momento cuando accionar el cambio de platos y coronas. El resto de configuraciones han permanecido inalterables, desarrollo 36-26 dientes en los platos y 11-40 en el casete, velocidad de cambios intermedia y alarma sonora al llegar a las coronas mayor o menor del casete.

Igual que ayer, combinación de 36-26 dientes aunque siempre con cambio manual de platos.

Condiciones dantescas, superadas con nota

Desde el primer minuto de la cuarta etapa hemos rodado bajo una intensa lluvia y lo que es peor, en un trazado con grandes acumulaciones de agua, hemos cruzado una balsa en la que el agua ha llegado hasta el tubo horizontal de nuestra Stevens Jura carbon y enormes cantidades de barro que dificultaban el avance y han puesto a prueba la fiabilidad e integridad de las transmisiones de todas las bicicletas. Ha sido sin duda, una prueba de fuego, la situación más extrema que pudiéramos haber imaginado antes de iniciar este particular test de campo con el Shimano XT Di2. Pasado el ecuador de la etapa y tras más de dos horas de bici, cualquier acción con la transmisión se complicaba, el barro ha llegado a afectar a los pulsadores y a pesar de accionarlos, en ocasiones, no conseguíamos bajar o subir coronas. Esta circunstancia era la menos grave de cuantas hemos visto hoy en la ABR en el resto de participantes. Cambios y desviadores arrancados de cuajo, cadenas rotas … eran situaciones habituales que gracias al funcionamiento estable de la transmisión electrónica y la decisión de optar por un accionamiento manual del cambio de plato, a nuestro juicio, hemos salvado. Para ser honestos, hoy hubiéramos tenido problemas con cualquier transmisión del mercado, pero con una electrónica como la Di2 de Shimano hemos reducido en buena medida problemas por atoramiento de fundas y cables, por ejemplo. Hemos acertado de pleno siendo nosotros los que decidíamos cuando y como cambiar de plato, sin duda, pues había situaciones en las que pedaleando con potencia y con la cadena húmeda y embarrada, hubiéramos destrozado la transmisión. Otro aspecto que nos ha gustado ha sido el ínfimo desgaste de la batería, apenas una de las cinco marcas o rayas se ha consumido (lo indica el display del Di2) durante las casi 4 horas de etapa y eso a pesar de llevar doble plato, en esta circunstancia se consume más batería y las bajas temperaturas, que también acentúan el consumo.

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