La tercera etapa del Iron Bike 2017 podía parecer una mera transición, pero sólo por la dificultad de las que la han precedido y las que vendrán en las próximas jornadas. En la de hoy, los bikers se han enfrentado a tres larguísimas ascensiones y sus vertiginosos descensos. En total, más de 3.000 metros de ascensión acumulada en sólo 88 km de recorrido.

La primera y única especial del día empezaba en la plaza de la iglesia de Sampeyre. Como ayer, cada dos minutos partía un ciclista, en orden inverso a la clasificación. “Tres, dos, uno… Go!!!”, gritaba el juez de salida. Uno de los bikers que pedaleaba con mayor ímpetu y determinación por las calles empedradas  de este bucólico pueblo de montaña era Ramon Comulada, que ha salido con una intención muy clara: “Recortar distancias y recuperar posiciones en la clasificación”. Una hora y 50 minutos después llegaba al final de la primera especial, marcando el mejor tiempo. El líder de la prueba, Milton Ramos, cedía 11 minutos en este sector, por lo que le superaban 11 ciclistas en estos explosivos 27 kilómetros iniciales. Aún así, la ventaja acumulada desde el prólogo le ha permitido seguir en lo más alto de la clasificación.

DOSIFICAR LAS FUERZAS

Horas después, pese a estar fuera del tramo cronometrado, en el avituallamiento de la estación de esquí de Rucas, los bikers que disputan las primeras plazas apenas han parado. “Lleno sólo el bidón, pico algo rápido y me voy, que el tiempo límite para no penalizar hoy es realmente justo, nos han dado sólo 5 horas y media”, murmuraba Milton Ramos mientras apuraba un vaso de refresco de cola, recargaba el bidón con líquido y partía hacia el Colleto Valanza, de 1.790 metros, el último puerto de la jornada.

Una hora después, el biker natural de Honduras y afincado en Aragón coronaba el paso y se lanzaba cuesta abajo sin perder un instante. Haciendo una demostración de dominio de la bicicleta absoluto, Milton Ramos ganaba el terreno que había cedido en la segunda ascensión, en la que había preferido bajar el ritmo para no castigar al cuerpo con esfuerzos innecesarios. “Lo importante es no penalizar y darlo todo en los tramos cronometrados”, recordaba Ramos una vez superada la línea de meta.

AL LIMITE FÍSICA Y MENTALMENTE

La clasificación femenina continúa igual que ayer. “Vamos muy al límite y aunque procuras ir concentrado todo el tiempo, siempre hay un momento en que te relajas y cometes un error”, apuntaba Isabel Pérez Ramos, que hoy ha recuperado la sonrisa pese a haberse perdido en mitad del descenso final. “Era un sendero zigzagueante, y estaba perfectamente marcado, pero me he despistado, me he puesto a  rueda de otro ciclista y él ha seguido recto cuando había que desviarse hacia unas casas de piedra abandonadas”, explicaba la segunda clasificada de la general, que ha regresado al sendero correcto minutos después, para completar una etapa que le ha recordado la máxima que reza que “en el Iron Bike no hay ningún día fácil, ni ninguna etapa de descanso”.

La tercera clasificada, Paula Quiñones, insistía en el tema de los horarios máximos concedido para completar las etapas: “Hoy era de 8 horas. Y es factible, claro, pues lo hemos hecho, pero vas siempre pendiente del crono, incluso en los tramos no cronometrados, porque si ocurre algún imprevisto es preferible tener un poco de margen”.

Mientras recuperaba fuerzas en el campamento de Bobbio Pellice, la biker asturiana reconocía que “la etapa ha tenido sectores espectaculares, pues va buscando siempre los mejores miradores y los paisajes invitan a parar y sacar fotos, son auténticas postales. Las tres ascensiones han sido duras, pero la que más, la segunda, que se ha hecho larguísima”, recordaba.

[La etapa previa, en este enlace]

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