Diseño y revolución

La verdad es que cuando Fi’zi:k nos convocó a una jornada de presentación y pruebas en los increíbles alrededores de Follina (provincia de Treviso, Italia) empezamos a hacer nuestras particulares apuestas sobre la sorpresa que nos podía aguardar, obviando algo tan lógico como que una fábrica de sillines nos iba a presentar precisamente eso, un nuevo sillín. Eso sí, no un sillín cualquiera, sino una obra de arte que además de seguir los estilosos y pulcros principios de diseño de una firma italiana, aporta una serie de novedades nunca vistas hasta el momento en el mundo de los sillines.

Una prolongación del cuerpo

Perteneciente al todopoderoso grupo Selle Royal, en el que también encontramos empresas de la categoría de Brooks o Crank Brothers, a Fi’zi:k le gusta remarcar que se sienten plenamente identificados con el aficionado más deportivo del ciclismo, aquel que emana más pasión y que tiene además más gusto por la belleza en el diseño. Como ellos mismos dicen, de sus mesas de diseño surgen productos que sirven para incrementar las sensaciones de montar en bicicleta.

¿Cómo conseguir tan loable propósito con un sillín? Pues de una forma lógica pero a la vez sumamente difícil: conectando literalmente el cuerpo del ciclista con la máquina; hacer de hombre y bicicleta un solo ser perfectamente compenetrado que permita una conexión siempre perfecta y milimétrica para asegurar no sólo el máximo de sensaciones y rendimiento, sino también de confort. Con ese objetivo y bajo esa premisa han creado el Kurve, la última y más laboriosa realización de la firma italiana, que ha tardado nada menos que tres años en darle vida, primero porque rompe con todo lo establecido en el mercado y segundo porque exigía un tipo de materiales especiales a los que había que llevar al límite y un nuevo sistema de fabricación para el cual el mercado no estaba preparado.

Adiós a los raíles convencionales

La customización y personalización llegará a todo el material de máximo nivel. En realidad es algo que ya se está produciendo en muchas facetas de nuestro deporte. Las fábricas personalizan los amortiguadores para cada fabricante, las zapatillas poseen materiales termoformables para amoldarse a cada persona, se hacen estudios posturales sobre la bici y lógicamente el sillín, que es una pieza clave de contacto entre la bicicleta y el ciclista, también entra de lleno en esta fase. Por ese motivo Fi’zi:k creó el Spine Concept en su gama de alto nivel y por ello ha creado el Kurve partiendo de cero, porque era la única manera de llevar esa modulabilidad al máximo extremo.

los raíles o el Mobius Rail, como lo llaman ellos, es de aluminio de la serie 2014, forjado en frío para no alterar las propiedades de resistencia ni elasticidad y anodizado para protegerlo en caso de tocar metal con metal con la cabeza de la tija, aunque también viene con una cinta antideslizante de protección.

Su particularidad es que no hay soldadura alguna en sus uniones ni tampoco hay puntas que se metan a presión en el plástico inyectado, como ocurre en un sillín convencional. En realidad, el anclaje del Mobius es flotante y tan sólo la pestaña intercambiable de la nariz lo fija al resto del cuerpo y ofrece además un distinto grado de presión según elijamos la versión suave o dura. De este modo la presión que ejerce el ciclista sobre el sillín queda muy repartida, sin incidir en los puntos extremos como hasta ahora.

Por supuesto, este nuevo sillín mantiene el Wing Flex (la capacidad de amoldarse al interior del muslo según la presión del ciclista) en los laterales y una nueva tecnología denominada Twin Flex, obtenida gracias a la triple capa de material composite de distintas características (distintos trenzados y cortes), el foam y el refuerzo plástico termoformado, que permite un grado de hundimiento en el punto de apoyo de los esquiotiviales de una forma muy focalizada y continua.

Cabe remarcar que este plástico termoformado también ha sido un quebradero de cabeza, ya que posee distintas densidades que potencian su flexibilidad. Una auténtica obra de ingeniería en la que ha intervenido de forma muy directa un español llamado Sergi Claveras, que desde hace años trabaja en la firma italiana como desarrollador de producto.

A la venta en septiembre

El sillín, que tiene un peso de 220 gramos y un precio de 220 euros, estará disponible (septiembre/octubre) en tres versiones: Snake, Chamaleon o Bull, según la flexibilidad del usuario. De este modo cualquier persona encontrará el Kurve que mejor se adapte a sus necesidades.

Galería

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.