La Enduro de Specialized no ha parado de evolucionar desde que apareciera hace ya más de una década. Ahora, es más bestia que nunca.

Texto: Dani Pérez – Fotos: Jesús Andrés – Con la colaboración de Guillem Jorba

 

Cuando una bici está prácticamente evolucionada como para creer que ya no se puede hacer nada para ganar en algún aspecto, siempre aparecen los ingenieros para llevarte la contraria. Siempre encuentran algo, aunque tú digas que es ideal, que es perfecta, que no me la toquen. Y eso es lo que ha pasado con la
Enduro de Specialized esta misma temporada. Más de una década en el catálogo de la marca de la S rasgada y sigue evolucionando. La bici que toma el nombre de una de las disciplinas más relevantes de nuestro deporte.

Enduro en mayúsculas
Sin duda, la Enduro ha sido una bici referente en su segmento a lo largo de su historia. Lo fue cuando las 29er eran solo un espejismo de lo que iban a ser, lo fue cuando se estrenó con ruedas de 29” y lo sigue siendo ahora que tienes la opción de los modelos con ruedas de 29” o de 27,5” (650b para Specialized). Fieles defensores de las ruedas de mayor tamaño, no quieren defraudar a sus seguidores que prefieren una bici más juguetona, y por eso podremos contar con la que queramos. Y no es el único modelo del catálogo de sus bicis de montaña en el que tendremos esta opción, ya que también el Stumpjumper FSR dispone de ellas. De hecho, tendremos también la opción de 27,5” Plus (o 6Fattie, como le llaman en Specialized), que es el mismo cuadro que las versiones de 29”. En definitiva, opciones para todos los gustos y medidas.


Un cuadro hecho arte

El cuadro de la nueva enduro es una maravilla, es una obra de arte. Si has seguido su evolución, salta a la vista que es el más trabajado de todos los que ha tenido el modelo. El triángulo principal está fabricado en carbono FACT 9m, mientras que el triángulo trasero es de aluminio M5. Esta combinación le da un equilibrio perfecto entre el peso, la rigidez y la eficacia de pedaleo. Destaca el diseño de X-Wing de doble triángulo en la parte del tubo superior, que le otorga una rigidez al conjunto que se deja notar en marcha. En esta unión de tubos en forma de X, la parte superior del amortiguador queda en el interior de una pequeña cavidad redondeada que, aunque no se ve, si la miras de cerca, verás que cualquier detalle se ha sido mirado al dedillo.

También podríamos destacar la pipa de dirección, que se prolonga unos centímetros siguiendo el tubo superior y el diagonal, hecho que ofrecerá también un extra de rigidez a la parte frontal del cuadro. Ahí también es donde empieza el cableado interno para el freno trasero, cambio y tija telescópica.

Rígida y actual
Otro de los aspectos que se ha mejorado, y mucho, es en el conjunto de bieleta y rodamientos. Unos más que generosos rodamientos sellados acompañan al anclaje específico del amortiguador con la bieleta mecanizada, que queda inserido en el interior del grueso de la bieleta, aprisionando el anclaje del amortiguador por ambos lados de cada pletina. Para acabar de conseguir la máxima rigidez en la zona, los tirantes abrazan (en forma de sandwich, también por cada lado) la parte posterior de la bieleta. En definitiva, una de las zonas más trabajadas al detalle para conseguir la preciada rigidez. El tubo diagonal cuenta con un portabotellas que a su vez es el SWAT Door, mediante el que podremos almacenar todo lo que queramos en el interior del tubo diagonal. Un gran invento que no entendemos cómo otras marcas no se han copiado.

Lógicamente el cuadro ha estado concebido como si se tratara de una bici con ruedas 650b, por lo que la geometría es específica. En ella se han actualizado algunos aspectos, de los más destacables, la longitud del tubo superior, que aumenta; el ángulo de dirección, que se ha relajado, lanzando la horquilla; unas vainas
muy cortas y un pedalier bajo para ganar en estabilidad y a su vez en manejabilidad, en busca del equilibrio perfecto. Cabe destacar que como en la mayoría de los modelos tope de gama de Specialized, está concebido para montar transmisiones de un único plato, sin contar con el soporte para poderlo adaptar. En definitiva, un cuadro lleno de detalles que lo hacen estar en un nivel top, con una geometría adaptada a las necesidades actuales de los bikers.

Los neumáticos Specialized (Butcher 2.3” delantero y Slaughter 2.3” trasero). Los frenos, unos SRAM Guide R; la tija telescópica , Specialized Command Post IRcc. El manillar DH de 780 mm de ancho y la potencia Trail de 45 mm de longitud, de la propia marca de Morgan Hill.

Tremenda
Toda la teoría es perfecta. La ingeniería aplicada, también perfecta. Los componentes, ideales. Todo perfecto, sí, pero realment  ¿sirve todo esto para algo? Pues la verdad es que sí, y mucho. La Enduro nos ha parecido espectacular. Está claro que el concepto de la bici es claro: una bici para poder pedalear hacia
arriba correctamente, para poder bajar a fondo. Y eso lo cumple a la perfección. Subiendo es cuando la ayuda de las suspensiones y de su control de compresión hasta bloqueo ayudan a eso, a subir mejor. Cabe decir que sin estas regulaciones, el movimiento, sobre todo en la parte trasera, se deja notar. Después de regular el amortiguador con el Autosag (¡qué fácil nos lo ponen los chicos de Specialized!), su generoso y necesario sag hace que la bici se enganche al suelo, hecho que se aprecia si no bloqueamos.

Pero es cuando bajamos cuando la bestia que lleva dentro la Enduro saca a relucir todos sus dotes. ¡Cómo traga! Los 170 mm de recorrido para nada se quedan cortos. Es como una bici mini-DH, absorbe cualquier tipo de irregularidades con una naturalidad pasmosa. Y lo mejor de todo es cómo la
mueves. En todo momento parece una prolongación de tu cuerpo, hace lo que le dices sin inmutarse. A esto ayuda su tremenda rigidez de cuadro, cuyo gran trabajo (incluida la bieleta y sus rodamientos) se nota. Como también se aprecia que las ruedas son robustas, gracias en parte a los bujes Boost. El ancho interior de 29 mm y la rueda trasera con 28 radios (24 la delantera) hace que los neumáticos tengan una forma óptima. De todas maneras, la elección del trasero no nos gustó, ya que es un semi-slick. Si eres muy muy pro y te va de un segundo el tiempo de
hacer una bajada, OK, pero para nosotros, que no es el caso, preferimos más agarre. Después de días de lluvia sufríamos en exceso la falta de agarre. Por el resto, nos encantó el ancho de manillar de 780 mm (aunque a Guillem Jorba, pro de DH y corredor de nivel de Copa del Mundo, no le gustó demasiado) y su potencia de 45 mm, que nos posicionan encima de la bici de una manera perfecta.

Sin duda la Enduro es una bici ideal par eso, para hacer enduro. No hay definición mejor. Es una bici que si tienes claro lo que quieres, una bici para llegar arriba lo mejor posible para bajar a fondo, es la bici. Tremenda. La absorción que tiene la Enduro hace que sea una mini-DH. Absorbe las irregularidades
con una naturalidad fuera de lo común Una de las principales cualidades de la Enduro Elite Carbon con ruedas de 27,5” (650b) que hemos podido probar es que su cuadro ruedas. Igual que lo ha sido el de las 29er y Fattie, que si bien es verdad que comparten el mismo cuadro, esto es así porque el diámetro de ambas es prácticamente el mismo y es una opción que también estilan otras marcas. Cabe destacar que el recorrido de las 650b es de 170 mm en ambas suspensiones, mientras que para las 29er y 6Fattie es de 150 mm. En cuanto al resto, donde más se han esforzado los ingenieros de Specialized es en acortar al máximo las  vainas para ganar en tracción y manejabilidad (425 mm para 650b y 432 para 29er y 6Fattie) y en ajustar los ángulos de horquilla y sillín. Además de en bajar la caja de pedalier, alargar la longitud del tubo superior y montar una potencia más corta. En definitiva, adaptarse a las demandas del mercado. Y así ha sido.

Equilibrio total
El montaje de la Elite Carbon es, sin ser el de gama más alta, suficiente e ideal para el que quiere una bici equilibrada, con buenos componentes, efectivos y duraderos. Sobre todo si tenemos en cuenta la horquilla y el amortiguador, que nos ofrecerán un funcionamiento que permitirá exprimirle las máximas posibilidades a la bici. La horquilla es una RockShox Lyrik RC con control de precarga de aire, rebote y 13 clics diferenciados de compresión hasta el bloqueo. El amortiguador es un Monarch Plus con un tuneado específico para Specialized denominado Rx All- Mountain Tune y con el control Autosag, con el que podremos regular nuestro sag ideal tan solo apretando esta válvula (que no la principal del amortiguador) hasta su vaciado total. Horquilla y amortiguador ofrecen 170 mm de recorrido. Ahí es nada.

Del resto destaca la transmisión con plato (de 30 dientes) y bielas Race Face Affect con el SRAM GX en el cambio y mando. Las ruedas son unas Roval Traverse con bujes Boost y
La rigidez del cuadro ha sido una obsesión para los ingenieros. El resultado en este sentido es excelente”.

 

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