Se trata básicamente de un GPS con acelerómetro y giroscopio instalado en el casco que detecta cuándo el ciclista ha sufrido una caída. En tal caso, el ANGI está programado para emitir una señal, a través de un aplicación, a otros dispositivos móviles. Para evitar malos entendidos, en caso de cese brusco del movimiento, el programa activa una cuenta atrás que si no se desactiva acabará enviando una señal de socorro. Para todo ello es necesario llevar el móvil, ya que la aplicación que configura el ANGI se manipula desde nuestro teléfono.

Esta tecnología permite también que una serie de dispositivos escogidos puedan seguir la ruta del ciclista en vivo. El ANGI funciona con la aplicación para móvil Specialized Ride, en su modo Premium, que la marca incluye durante un año al comprar uno de los cascos con este dispositivo. Aún así, Specialized cuenta con un acuerdo para que los datos registrados en su aplicación se puedan trasladar automáticamente a la más popular de Strava. Se coloca en la parte trasera del casco y Specialized ya lo ha instalado en algunos modelos de sus cascos. En este vídeo se explica

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