Gold standard

Si por algo se caracteriza Specialized, es por hacer bicicletas excepcionalmente acabadas. Por disponer de la última tecnología y marcar siempre la referencia que otros intentan seguir. La S-Works Epic Carbon 29” reúne todos estos requisitos, incluso alguno más. Una bici referente en muchos sentidos.

 

Este mes probamos una bici cuya historia está avalada por nada menos que 10 años de éxito. Nos referimos a la Epic, una de las bicicletas más emblemáticas de Specialized, que justo ahora hace 10 años, en 2002, fue presentada en sociedad para incorporarse posteriormente al catálogo 2003 de la marca de la “S” rasgada.

Esta exitosa doble suspensión para XC cuenta desde entonces con uno de los conceptos tecnológicos más avanzados en lo que a suspensiones para bicicletas se refiere. El Brain o válvula de inercia, que como es sabido por todos permite prescindir del bloqueo manual gracias a que la suspensión permanece siempre bloqueada e interpreta ella misma, por expresarlo coloquialmente, cuando debe activarse y absorber las vibraciones o impactos.

Éxito, también en 29”

A la exitosa trayectoria de la Epic que conocíamos todos hasta 2011, la de 26”, se sumó el año pasado esta espectacular versión de 29”. El resultado es una bici como la que probamos este mes, que pertenece ya a la segunda generación de Epic 29” y que nos parece todavía más competitiva que su hermana menor.

Después de haber probado ambas versiones, tenemos la sensación de que la Epic 29” tiene el mérito de poseer el archiconocido sistema Brain, así como una geometría y una serie de detalles en la elección de sus componentes que la convierten, probablemente, en la doble suspensión de 29” más rápida y ágil del momento. A las pruebas nos remitimos, y aunque a veces el potencial físico del atleta supera las carencias de algunas bicicletas, el hecho de que el actual campeón del mundo, Jaroslav Kulhavy, consiguiese su maillot arcoíris subido a una bici como ésta es un indicativo de lo rápido que se puede llegar a ir con ella.

Nada se deja al azar

Es evidente que una bici como ésta está pensada hasta el último detalle. Por eso es por lo que estamos ante una bicicleta cuyo cuadro posee un estándar de calidad y nivel de acabados claramente por encima de la media. Nos referimos a cuestiones objetivamente importantes en las prestaciones y ergonomía de la bicicleta.

El pedalier integrado, con un factor Q reducido, unos tirantes sobredimensionados y una bieleta en el amortiguador muy compacta, para evitar excesivas torsiones laterales, un sillín ergonómico como el Phenom, bielas integradas y extremadamente ligeras, doble plato con la mejor combinación posible para la gran mayoría de los usuarios (38×24), una excepcional geometría para pedalear con 74° de ángulo de tubo de sillín y una larga lista de detalles convierten la Epic 29” en una bici a la que cuesta encontrarle peros.

Estrellas invitadas

Entre todos estos componentes, elegidos a conciencia en esta bici, hay que destacar las ruedas Roval Control SL 29 Carbon. Unas ruedas que únicamente se montan de serie en este modelo y el hardtail S-Works de 29”. Ni siquiera las equipan la versión S-Works de 26”. Y es que Specialized, consciente de la importancia de unas ruedas ligeras que favorezcan las aceleraciones en una bici de 29”, ha decidido, con excelente criterio, montarlas en esta Epic y su homóloga rígida. Además de ligereza, las Roval cuentan con los ya tradicionales bujes con cuerpo de carbono “by DT Swiss”, toda una garantía de fiabilidad.

Brain, 10 años después

Quienes hemos tenido la oportunidad de seguir de cerca la evolución de la Epic a lo largo de su trayectoria, probando sus diferentes versiones, somos perfectamente conscientes de la enorme evolución de esta tecnología durante todo este tiempo.

Si comparamos el funcionamiento actual del sistema Brain y su válvula de inercia con la primera versión, reparamos en lo tosco y rudimentario de aquel amortiguador de 2002 que una vez abría su válvula, permanecía activo durante más o menos tiempo según regulábamos el umbral de activación.

El sistema actual, con cinco clics en la horquilla y seis en el amortiguador que regulan el umbral de activación de la suspensión en función de la magnitud del impacto recibido, es, sin duda, el más preciso de todos los desarrollados bajo la denominación Brain hasta la fecha.

Ahora, y a diferencia de lo que ocurría en las primeras versiones de la Epic, la suspensión se activa sólo para absorber un impacto y obedeciendo únicamente a la magnitud de éste. Podemos decir, de manera algo coloquial pero para que nos entendáis, que el ratio entre impacto y tiempo de activación del amortiguador-horquilla es 1:1.

Este hecho dista mucho de lo que ocurría en versiones anteriores, cuando al activarse el amortiguador por el impacto de una raíz, por ejemplo, éste permanecía abierto durante un cierto período de tiempo posterior, lo que podía producir algo de contaminación en el pedaleo si tras pasar esa raíz pretendíamos pedalear de pie, pues el amortiguador todavía trabajaba y la bici no salía todo lo rápido que deseábamos.

Más reactiva

Ahora, si pasamos esa misma raíz que hemos puesto como ejemplo, la suspensión se activa, si el umbral de bloqueo lo hemos regulado con la suficiente sensibilidad, y una vez pasada la raíz se vuelve a cerrar de inmediato, con lo que la bici ya está “preparada” para que la hagamos correr y acelerar sin la más mínima pérdida de energía. Esto no es problema si pasamos por una zona con continuas irregularidades, pues mientras la válvula de inercia reciba impactos permanece abierta y nos permite ir absorbiendo las irregularidades; sólo se bloqueará en el preciso instante en el que dejemos de pasar por la zona accidentada.

Con este comportamiento, esta última generación de Epic es escrupulosamente precisa en cuanto a su lectura del terreno. Es una bici rápida, pues no se activa cuando el terreno es favorable si tenemos una configuración del umbral que tienda hacia la posición más cerrada de la válvula de inercia y, en cambio, se activa inmediatamente al recibir un impacto que supere su umbral de bloqueo o desbloqueo sin notarse ya aquel tosco tiempo de espera al abrirse la válvula de inercia que se percibía antaño.

Bici global

En marcha, la Epic 29” sorprende por su dinamismo. El escaso peso de sus ruedas, la rigidez del cuadro y la firmeza de ambas suspensiones bloqueadas cuando el Brain “ordena” que la válvula de inercia permanezca cerrada hacen que esta bici acelere realmente rápido teniendo en cuenta el diámetro de sus ruedas.

A esto hay que añadir tres aspectos más, y que en nuestra opinión son igualmente definitivos para convertir esta bici en una de las mejores full suspensión para XC en 29” del mercado.
En primer lugar, es que además de lo dicho hasta ahora, el Brain es realmente sensible cuando ordena que la válvula de inercia se abra. La Epic absorbe, y mucho. Más todavía teniendo en cuenta que es una 29er. Se nota especialmente en zonas abruptas. En segundo lugar, la rigidez del cuadro.

La bicicleta transmite sensación de firmeza y precisión en la conducción. Sólo el neumático delantero, un Fast Track S-Works hace perder algo de confianza en los descensos con poco grip en el suelo. Por último, la excepcional geometría. ç

En este sentido, Specialized es sencillamente inigualable, al igual que en otros de sus modelos, y nos sitúa sobre el eje de pedalier en una posición perfecta para pedalear con 74° de ángulo de sillín respecto al suelo.

De esta manera, pedalear en repechos muy empinados es algo más fácil que con muchas otras bicis y ganamos algo de explosividad en el golpe de pedal, muy necesario en una bici de este tipo. La potencia, la inclinación del tubo de dirección o la altura del eje de pedalier respecto al de las ruedas son óptimas para que la bici sea estable, pero no por ello lenta, sino mucho más rápida de lo que puedes imaginarte en una doble suspensión con 29”.

 

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