Calidad, ligereza y la eficiencia alemana a un precio contenido en una bici para ciclistas exigentes que buscan rendimiento en todo tipo de terrenos.

FOTOS: Sebas Romero

Stevens, una marca relativamente joven (se creó en 1990), es una de las referencias en el mercado alemán con una amplia gama de bicicletas pensadas para todo tipo de usuarios. Con sede en Hamburgo donde se diseñan y desarrollan todos sus productos, controlan con el máximo detalle la producción en Asia consiguiendo unas bicis de alta calidad, buen peso y un precio muy atractivo. No cabe duda, que es una excelente opción para bicicletas de iniciación pero desde sus inicios también han apostado por fabricar bicis de competición con máximas prestaciones teniendo en su nómina ciclistas de la talla de Marianne Vos o el ciclocrosista Niels Albert, ambos campeones del mundo sobre una Stevens. Distribuidas en España desde hace poco más de cinco años por Macario, las bicicletas Stevens también se han posicionado en el mercado nacional por ofrecer una gran calidad a un precio realmente ajustado.

Dentro de la amplia gama de bicicletas de carretera, que incluso dispone de un programa de personalización, destaca por encima de todas la Comet SL. Un modelo con cuadro, horquilla, componentes premium y un peso inverosímil de 4,9 kg (sin pedales). Una bici con la que los alemanes demuestran que son capaces de producir las máquinas más elitistas. La Izoard Pro que hemos tenido el placer de exprimir es el segundo modelo más asequible dentro de la gama de bicicletas de carbono. Justo por encima de la Izoard con la que comparte cuadro y horquilla, aunque viene montada con componentes de mayor calidad.

El ensamblaje y componentes bien elegidos a la altura del cuadro y la horquilla de carbono consiguen una bici compacta y robusta.

Pero no por ser la segunda opción en cuanto a precio, tiene que tener puntos flacos esta Izoard Pro… más bien todo lo contrario. Con cuadro y horquilla cien por cien de carbono: dirección conificada para mayor precisión en la conducción y más rigidez en frenadas; pedalier sobredimensionado para minimizar la flexión a la hora de pedalear; un tubo vertical que se estrecha conforme sube para lograr mayor confort; unido a detalles como el cableado totalmente interior y un acabado en esmalte sobrio que deja el carbono a la vista, redondean un cuadro de 1100 gramos muy competitivo. Disponible en nada menos que siete tallas, ha apostado por ofrecer un único color. Montado con Shimano Ultegra mecánico de once velocidades, componentes Scorpo (marca de la casa) donde destaca una bonita tija de carbono, sillín Oxygen Cyrius estilizado, ruedas Aksium One de Mavic con cubiertas de gama alta Continental Grand Prix 4000s II de 25 mm, el ensamblaje es perfecto y viene muy cuidado desde la fábrica.

En marcha

Una vez en la carretera, su comportamiento también nos ha convencido y es que a pesar de estar habituados a pedalear en bicicletas de gama alta, lógicamente manteniendo las distancias en cuanto a peso, el rendimiento es notable. La Izoard Pro destaca por una geometría casi calcada a la tope de gama Comet SL, enfocada al uso en competición, con vainas cortas, tubo horizontal (con poco sloping) también recogido y un ángulo de dirección agresivo de 73º. Esta bicicleta nos ha gustado por su eficiencia en subida, con una excelente sensación de rigidez en el pedaleo incluso cuando arrastras desarrollo de pie. También es rígida en la dirección, siendo reactiva, rápida y manejable. La distancia entre ejes, más bien corta, a priori no muy favorable para terrenos llanos y bajadas rápidas, se compensa con una caja de pedalier baja que acerca el punto de gravedad al suelo proporcionando confianza. La pipa de dirección también es agresiva con una altura de 135 mm para los que nos gusta ir bien abajo pero con una tapa de dirección alta. Existe la opción de acomodar la posición sin estropear la estética con demasiados espaciadores.

 Excelente relación calidad-precio para una bicicleta económica con las mismas características que las de competición.

La absorción de los posibles baches del terreno y el confort es algo que en Stevens han cuidado desde sus inicios y con un tubo vertical estrecho y una tija de carbono de 27,2 mm, se consiguen minimizar los impactos. Además, con unas cubiertas de mucha calidad de 25 mm y la presión adecuada, es una delicia pedalear con esta bicicleta incluso por las carreteras más olvidadas. El montaje es excelente con un manillar muy cómodo, cinta gustosa y manetas bien posicionadas y el desarrollo 52×36 de platos y 11-28 de casete, nos deja claro que sin llegar a ser una bicicleta para correr el Tour de Francia, está hecha para ciclistas que les gusta ir rápido. Eso sí, si más adelante disponemos de algo más de presupuesto, recomendamos rebajar el peso para conseguir más rendimiento. Quizás empezaríamos la mejora por las ruedas sencillas y pesadas Mavic Aksium One (1.825 gramos el par), quizás el punto más flojo del montaje original.

¿Para quién?

Sin lujos, ni alardes pero con acabados notables y una geometría acertada, a un precio muy competitivo hemos exprimido una bicicleta con todas las características de una máquina de competición enfocada para terrenos variados. Los que se ilusionan por devorar kilómetros con total garantía, por un dinero razonable, tienen una bicicleta que no pondrá límites a sus deseos.

A favor
Relación calidad precio.
Montaje y acabados.
Tallas disponibles.
En contra
Color único.
Ruedas mejorables.

Ropa
CASCO: Met Stradivarius Hes  / GAFAS: Shimano S61R / MAILLOT: Pearl Izumi Elite Jersey / GUANTES: Pearl Izumi Elite Gel Glove / CULOTTE: Pear Izumi Men’s Attack 3/4 Bib Tight / ZAPATILLAS: Pearl Izumi Elite Rd IV / CALCETINES: Pearl Izumi Elite Tall Sock

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