Cinco protagonistas inesperados de la Strade Bianche

Puedo decir sin miedo a equivocarme que el ataque de Mathieu van der Poel sobre el empinado adoquín de via Santa Caterina es uno de los momentos ciclistas del año. Y lo seguirá siendo cuando termine la temporada. La foto que tomó Marco Alpozzi se viralizó en segundos. El vídeo que grabó un aficionado, también. El neerlandés centró todos los focos de una Strade Bianche memorable, pero aquí he venido a hablar un poco de esos protagonistas que no contaban en (casi) ninguna quiniela y se dejaron ver en los instantes decisivos de la carrera.

Bernal, en la subida final de via Santa Caterina. Foto: Marco Alpozzi/La Presse

3º. Egan Bernal (Ineos Grenadiers). El colombiano parece definitivamente recuperado de su inexplicable bajón de rendimiento en el año de la pandemia. Escalador enjuto que no destaca precisamente por su explosividad, sorprendió por la fortaleza y tenacidad para aguantar los cambios de ritmo de Van Aert, Alaphilippe y Van der Poel. Llegó a los pies de la subida final con el francés y el neerlandés, más que suficiente para merecer un podio de prestigio, el tercero consecutivo después del Tour de la Provenza (3º) y el Trofeo Laigueglia (2º).

Gogl, junto a Van der Poel y Alaphilippe en el sterrato. Foto: Team Qhubeka ASSOS

6º. Michael Gogl (Team Qhubeka ASSOS). Ciclista austriaco de clase media, a los 27 años y con cinco temporadas en el WorldTour, todavía no ha estrenado su palmarés. Echando un ojo a sus resultados, la temporada pasada ya fue 9º en la Strade Bianche y hace cuatro años fue 8º en la Amstel, aunque muy lejos de los mejores. La gran revelación sobre el sterrato, cuando Van Aert y Pidcock mostraron debilidad, Gogl se quedó en cabeza con el campeón del mundo, los dos últimos ganadores del Tour y el vencedor en Flandes. Poca broma.

Pogacar, algo más que un vueltómano. Foto: BettiniPhoto/UAE-Team Emirates

7º. Tadej Pogacar (UAE-Team Emirates). Camino de su triunfo en el último Tour, el esloveno pasó desapercibido por sus actuaciones en la Milán-San Remo (12º) y la propia Strade Bianche (13º). Mucho más que un vueltómano, también fue protagonista en el Mundial de Imola con un ataque lejano y, una semana después, en las Ardenas: Flecha (9º) y la Lieja (3º). Todoterreno y altamente competitivo, se batió de tú a tú con los tres mejores clasicómanos de la actualidad y demostró que en un próximas ediciones puede aspirar a ganar este tipo de carreras.

Geniets, en la primera selección seria de la carrera. Foto: Équipe Cycliste Groupama-FDJ

16º. Kevin Geniets (Groupama-FDJ). Más de uno le confundió con Van der Poel por el parecido de sus maillots cuando saltó al cambio de ritmo de Van Aert y Alaphilippe en el Monte Sante Marie. El campeón luxemburgués –coto privado de Jungels– es una de las sorpresas agradables en este inicio de campaña. Ya mostró su potencia sobre el adoquín en el Opening Weekend (9º en la Het Nieuwsblad) y en el sterrato respondió a la primera selección importante, aunque poco después perdió la rueda buena. A sus 24 años esconde un clasicómano a de futuro.

Simmons, tras pasar la meta en Siena. Foto: Jojo Harper/Trek-Segafredo

54º. Quin Simmons (Trek-Segafredo). El estadounidense era el ciclista más joven en la salida de la Strade Bianche (19 años). Trece victorias en su última temporada júnior, incluido el Mundial de la categoría en Yorkshire, le llevaron directamente al profesionalismo. En el Monte Sante Marie provocó un peligroso corte junto a Van Avermaet y, no conforme, decidió abrir camino en solitario. Le sobraron fuerzas para engancharse al grupo de los favoritos, pero un pinchazo y una caída le dejaron sin opciones. Suspendido temporalmente por su equipo en septiembre pasado por un tuit de apoyo a Trump, al fin ha conseguido impacto en la carretera.

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