Este sábado llega una de las carreras que mayor ‘hype’ hayan creado en la última década: la Strade Bianche. Una prueba que no tiene historia ninguna, pero que ha dado con los ingredientes necesarios para convertirse en una de las citas más esperadas por la afición ciclista.

No es excesivamente larga -de hecho, hay algunos sectores más ‘puristas’ de las clásicas que desde hace tiempo piden que la organización aumente la longitud del recorrido-, incluye esos tramos de ‘sterrato’ o pistas de tierra que se están empezando a convertir en habituales en muchas carreras. Este año, sin ir más lejos, Itzulia o Vuelta a España van a meter algunos sectores. En 2018 ya lo hizo la Vuelta a Andalucía… etcétera. Y luego tiene ese final en el centro histórico de una ciudad como Siena, que es una maravilla.

El caso es que tanto para los grandes clasicómanos como para los grandes corredores italianos, la Strade se ha convertido ya en una prueba casi obligatoria y a la que, además, van con gusto. Este año, eso sí, será más polvo que barro lo que se encuentren por esos caminos ya que no se prevén lluvias.

Volviendo a la participación, Greg Van Avermaet, Vincenzo Nibali, Julian Alaphilippe, Geraint Thomas -vigente vencedor del Tour- o Wout Van Aert ya en la disciplina del Jumbo-Visma son la punta de lanza de un cartel donde también está Stybar, tras ganar la Omloop Het Nieuwsblad hace una semanita. Obviamente Tiesj Benoot, ganador el año pasado, merece un respeto ya que también estará en liza.

Para que se haga el lector una idea de lo que ha crecido esta prueba -es verdad que cuando tu organizador es RCS, crecer se antoja algo más sencillo-, cuando se creó en 2007 entró al Europe Tour con categoría 1.1. Suficiente para invitar a equipos WorldTour y dejar una participación correcta. En 2008 la ganó Fabian Cancellara -el único que se la ha llevado tres veces hasta ahora- y desde ahí, un crecimiento exponencial y vertiginoso hasta 2015, cuando la UCI propuso su ascenso a 1.HC y la organización aceptó. Con la reforma del WorldTour y su ampliación de carreras, en 2017 entró a formar parte de la máxima categoría del ciclismo mundial.

Mañana, con llegada al filo de las 15:00 horas, se conocerá el vencedor de la decimotercera edición. En poco más de una década, los caminos de tierra en los alrededores de Siena han logrado ser tan conocidos y esperados por la afición como los adoquines de las grandes clásicas.

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