Stuyven, Asgreen y Van Vleuten brillan en las primeras clásicas

El primer bloque de competición en Bélgica, con el Omloop Het Nieuwsblad, la Kuurne-Bruselas-Kuurne y Le Samyn, ha dejado grandes momentos y algunos nombres propios para seguir de cerca en la recién estrenada campaña de clásicas. Stuyven, Asgreen y Van Vleuten son los más destacados, pero no los únicos, en un inicio de la primavera ciclista que promete incertidumbre y emociones fuertes ante la ausencia de un claro dominador y el carácter de por sí imprevisible de las carreras de pavés.

¿Y si el 2020 fuera el año de Jasper Stuyven? El belga del equipo Trek-Segafredo apunta a las grandes citas desde que ganó el Mundial y la París-Roubaix en categoría Júnior. Ya en profesionales, y al abrigo del mítico Fabian Cancellara, se destapó con un triunfo de etapa en la Vuelta a España (2015) y en la Kuurne-Bruselas-Kuurne (2016), su primera clásica, meses antes de la retirada del suizo. Llamado a sucederle, acarició el podio el Infierno del Norte en 2017 (4º) y 2018 (5º), pero la temporada pasada se diluyó.

Stuyven volvió por sus fueros con una victoria de categoría en la Het Nieuwsblad: siempre atento a los cortes en cabeza del pelotón, se filtró en el movimiento ganador, seleccionó cuando hizo falta y remató con piernas y astucia. En los últimos kilómetros torturó a Lampaert y Kragh Andersen, los dos únicos que aguantaron su cambio de ritmo en el Kapelmuur. En su contra juega una particular maldición: el vencedor de la primera clásica de la temporada nunca ha repetido el mismo año en la Vuelta a Flandes o la Roubaix.

Asgreen aguantó el empuje del pelotón. Foto: @KuurneBxlKuurne

Dice otra leyenda que no pueden pasar dos días en Bélgica sin un triunfo del Deceuninck-Quick Step. Dicho y hecho. El domingo se vengó Kasper Asgreen en la Kuurne-Bruselas-Kuurne con una demostración de fuerza y potencia. El danés, que el año pasado sorprendió con el podio en Flandes (2º) y estrenó su palmarés en California y Alemania, vale para todo. En el momento justo que enfilaba al pelotón, se marchó a por la fuga. Rodador excelso, se quedó solo y aguantó el pulso durante más de 20 kilómetros a 50km/h y con hueco que 10-20 segundos. Mención especial para la labor de su equipo, secante y amenazante.

Annemiek van Vleuten (Mitchelton-Scott) ya tiene su postal en el Muro: ella y la capilla. La campeona mundial está empeñada en dejar su sello en todos los lugares sagrados del ciclismo. Y el sábado en la Het Nieuwsblad no desaprovechó la ocasión al paso por la subida más famosa de Flandes. La neerlandesa atacó y nadie pudo seguirle. Era su primer día de competición. Poco le importa. En los kilómetros finales aguantó una persecución contra cuatro rivales. Ni siquiera le recortaron tiempo. Juega en otra liga.

Stuyven, Asgreen y Van Vleuten no son los únicos nombres propios de las primeras clásicas: Hugo Hofstetter (Israel Start-Up Nation), sorprendente ganador en Le Samyn con una gran remontada al esprint; Rémi Cavagna (Deceuninck-Quick Step), lobo solitario en la Clásica Ardèche con una escapada de 180 kilómetros, los últimos 45 sin compañía, y Vincenzo Nibali (Trek-Segafredo), muy ofensivo en el fin de semana de semiclásicas francesas con la cabeza en la Strade Bianche, son otros de los protagonistas.

Van Vleuten, sin rival en el Kapelmuur. Foto: PhotoNews

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