El primer fin de semana de clásicas deja un vencedor claro. Y es el mismo del año pasado. El Deceuninck-QuickStep de Patrick Lefevere deja en casa la Omloop Het Nieuwsblad y también la Kuurne-Bruselas-Kuurne. En 2018 fueron los grandes triunfadores de la campaña primaveral… a excepción de este fin de semana inaugural. De momento el comienzo ha sido diferente, veremos qué pasa desde ahora.

De hecho, hacía ya 15 años que el equipo belga no se hacía con la antigua Het Volk. Aquello fue allá por 2005 gracias a Tom Boonen, y década y media más tarde Zdenek Stybar conseguía una victoria de enorme mérito por la forma en que lo hizo. En un grupo de cinco corredores que parecía destinado a disputarse la etapa entre todos, el checo rompió la disciplina a dos kilómetros y medio de meta.

Estaba Van Avermaet, también otros dos nombres importantes de este inicio de temporada como Lutsenko o Wellens. Pero ninguno de ellos tenía el gas suficiente para darle alcance a Stybar, que se presentó solo en la línea final. Después de varios años en un segundo plano en los adoquines, con Terpstra o incluso Trentin por delante, el checo ganaba la primera clásica WorldTour del año.

Y sólo 24 horas más tarde, en una carrera muy distinta que en principio favorecía más a los sprinters que a rodadores, Jungels ha hecho más o menos lo mismo, solo que desde más lejos. Entró en otro quinteto que se formó en el último muro, a 60 de meta. Y cuando el pelotón pudo recomponerse y montar una persecución propiamente dicho, el luxemburgués saltó del grupo en el que iba.

Fueron unos 18 kilómetros en solitario, a gas abierto y con todo el gran grupo pisándole los talones. Sin embargo, Jungels consiguió llegar por delante. De hecho, los rivales lo vieron entrar primero en meta. Así que difícilmente podría haber salido mejor este primer fin de semana de piedras para el equipo belga.

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