Nadie contaba con él para vestir el primer maillot amarillo. Ni siquiera él mismo, tampoco su equipo, el Jumbo-Visma. Para muestra, un botón: la expresión del auxiliar en el coche de equipo “¿Mike?”, se pregunta incrédulo– antes de la confirmación oficial. El neerlandés Mike Teunissen (25 de agosto de 1992; Ysselsteyn) se convirtió en el inesperado vencedor de la primera etapa del Tour y partirá como líder en la contrarreloj por equipos de Bruselas.

Lanzador habitual del mejor sprinter del momento, Dylan Groenewegen, se ha acostumbrado a vivir cara al aire para proteger y situar a su líder en los instantes finales de carrera. Su trabajo es clave y se presumía decisivo para luchar por la victoria en la Grand Départ, pero no esperaba asumir la responsabilidad de ganar en primera persona. “No podía creerlo, todo el plan se había venido abajo. No veía a Dylan hasta que escuché que se había caído. Fue un momento extraño, nuestro trabajo se iba por la borda”, declaró el protagonista.

Groenewegen se vio envuelto en una caída que rompió el pelotón a unos 1.700 metros de la llegada y Teunissen olió su oportunidad: “Me he dicho que tenía que disputar el sprint, sino el mejor del equipo acabaría en el puesto 25. Me habría conformado con estar entre los cinco primeros. Es una locura”, añadió exultante.

El neerlandés empezó el último kilómetro con unos 20 ciclistas por delante y progresó por la izquierda, con el viento de cara. Primero aprovechó la rueda de su compañero Wout Van Aert y luego el esfuerzo final de Sonny Colbrelli (Bahrain-Merida), al que rebasó por la izquierda para rematar a Peter Sagan (Bora-Hansgrohe) en la photo finish. “He notado que iba más lento que yo y he lanzado mi bicicleta sobre la línea de meta, pero no sabía que había ganado. En llegadas como esta es cuando tengo mis oportunidades. En un sprint normal no tengo ninguna, conozco bien mi nivel”, detalló Teunissen.

Promesa del barro y producto del Rabobank

El insospechado maillot amarillo del Tour es un ciclista de 26 años que ya apuntaba maneras desde joven. Promesa del ciclocrós, en la temporada 2009/10 fue tercero en el trofeo Superprestige y sexto en la general de la Copa del Mundo en su último como júnior. En 2012 y como sub-23, ganó el Campeonato de Europa en Ispwich (Reino Unido), y unos meses después, ya en 2013, se proclamó campeón del mundo en Louisville (Estados Unidos) por delante de un incipiente Van Aert, medalla de bronce.

Ese fue el techo de Teunissen en el barro, disciplina que compaginaba con la carretera en el campo amateur. Su proyección y cualidades llamaron la atención del añorado Rabobank para su equipo de desarrollo, de categoría Continental e inagotable cantera de profesionales. Bauke Mollema, Ryder Hesjedal, Robert Gesink, Tejay Van Garderen, Lars Boom o Dylan Van Baarle también crecieron en sus filas.

El exitoso 2013 en el ciclocrós dio paso a una prometedora temporada completa en la ruta con puestos de honor en el Olympia’s Tour (2.2) y el Tour de los Fiordos (2.1) antes de ganar su primera carrera del calendario UCI: la desaparecida Rabo Baronie Breda (1.2) de su país. En 2014 dejó definitivamente el barro y se destapó como un interesante proyecto de clasicómano con triunfos en la París-Roubaix y la París-Tours en categoría sub-23. Además fue tercero en la general de Boucles de la Mayenne (2.1) y repitió victoria en la Baronie Breda.

Teunissen firmó su primer contrato profesional con el Lotto-Jumbo en 2015 y respondió con un prometedor final de temporada. Fue segundo en la Prudential RideLondon&Surrey (1.HC), ganó el prólogo del Tour de l’Ain (2.1), debutó y terminó la Vuelta a España y cerró el año con dos Top 10: séptimo en la Impanis-Van Petegem (1.HC) y noveno en la París-Tours (1.HC). Su proyección despertó el interés del Sunweb, que le echó el guante por dos temporadas, en las que se convirtió en un sólido gregario, perdiendo opciones para brillar por su cuenta.

Regreso a casa, explosión definitiva y… ¿vuelta al barro?

En agosto del año pasado Jumbo-Visma anunció el fichaje del neerlandés para este 2019 y otras tres temporadas. Pieza clave en las victorias parciales de Groenewegen en la Volta ao Algarve y la París-Niza, Teunissen encontró su momento para lucirse en la París-Roubaix. Los percances se cebaron con Van Aert y asumió la responsabilidad, como el sábado en la primera etapa del Tour, para terminar el Infierno del Norte en una meritoria séptima posición y en el mismo grupo que Zdenek Stybar (Deceuninck-Quick Step) y Greg Van Avermaet (CCC), entre otros.

Un mes sin competir dio paso a su definitiva explosión: ganó dos etapas y la clasificación general de los Cuatro Días de Dunkerque (2.HC), participó en la victoria de su equipo en las Hammer Series noruegas (2.1) y repitió triunfo final en el ZLM Tour (2.1) de su país natal. Un serio aviso de que su preparación para julio estaba más que encaminada. Por si no fuera suficiente se concentró con sus compañeros en Sierra Nevada.

Desconocido para el gran público, el primer maillot amarillo del Tour es un gregario de lujo para el Jumbo-Visma, un hombre de confianza para Groenewegen en los sprints y para Van Aert en las clásicas. Y es algo más, la cara de un futuro proyecto y academia multidisciplinar que podría suponer su vuelta al ciclocrós junto al propio Van Aert. “El ciclismo neerlandés vive un gran momento, podemos inspirar a mucha gente joven”, indicó en abril durante la presentación del nuevo plan.

“Queremos generar un mejor sentimiento hacia el ciclismo y demostrar que, si quieres llegar a la cima, puedes hacerlo como profesional en el Jumbo-Visma”. Palabra de Mike Teunissen, palabra del maillot amarillo, el primero de su país en 30 años después de Erik Breukink (1989) en el prólogo de Luxemburgo.

 

 

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Pin It on Pinterest

Share This