Tirreno-Adriático: Champán del caro
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Tirreno-Adriático: Champán del caro

¿Hay un concepto más bonito que unir dos mares con una vuelta por etapas? A mí no se me ocurre ninguno. Y a las grandes estrellas del pelotón también les seduce la idea. Hace años que la Tirreno-Adriático le ganó la partida a la París-Niza en la histórica lucha por ofrecer el mejor cartel. En la Corsa dei due mari (Carrera de los dos mares), del 10 al de 16 de marzo, estarán el campeón del mundo (Alaphilippe), los dos últimos ganadores del Tour (Bernal y Pogacar) y los dos clasicómanos del momento (Van Aert y Van der Poel). Champán del caro.

La 56ª edición de la prueba italiana repite fórmula y localizaciones ya conocidas, aunque desde 2015 parte, curiosamente, a orillas del mar de Liguria y no del Tirreno, concretamente en Lido di Camaiore, localidad turística que bien podría servir como centro neurálgico para un viaje con paradas interesantes: al norte, las Cinque Terre y las canteras de mármol de Carrara; al este, Florencia, y al sur, Pisa. El final no se toca: San Benedetto del Tronto, pueblo de pescadores bañado por el Adriático convertido en destino de vacaciones, acoge desde 1966 la meta de la carrera con una excepción. En 1978 se trasladó a Corropoli, no muy lejos. De costa a costa, es inevitable pasar por los Apeninos, el lugar donde la organización planea las jornadas más exigentes.

Recorrido

Siete etapas y 1109 kilómetros dibujan el trazado de la Tirreno-Adriático, que arranca con un parcial para velocistas. De 156km en torno a Lido di Camaiore, está dividida en dos circuitos, el primero más quebrado y el segundo totalmente llano. Se invierte el perfil en la segunda jornada, de 202km entre Camaiore y Chiusdino, plano en su parte inicial y con cuatro subidas en los últimos 50km, incluida la suave ascensión que lleva a la meta, con un kilómetro final al 5,4% de pendiente media, lugar para el lucimiento de los Alaphilippe, Van Aert y Van der Poel.

La tercera sección es la más larga, con 219km de Monticiano a Gualdo Tadino plagados de repechos y con el Poggio della Croce (4,4km al 7,5%) como principal dificultad antes de otro desenlace en ligera cuesta arriba. El sábado, la jornada reina, 148km entre Terni y Prati di Tivo (14,6km al 7%), estación de esquí a los pies del icónico Gran Sasso, en el corazón de los Abruzzos, incluye también la Sella di Corno y el Passo Capannelle, subidas largas y constantes. Día para escaladores puros, aguarda el esperado Bernal-Pogacar y definirá la general.

La quinta etapa, de 205km entre Casltellalto y Castelfidardo, presenta cuatro vueltas a un bucle final característico de la Tirreno-Adriático y el calendario italiano: 23,5km con dos subidas prácticamente encadenadas y que pueden romper el orden en el pelotón. La primera, de sólo 1800m, es un muro que alcanza el 19%, y la segunda, más suave y en escalones, acaba en la meta tras una rampa del 12%. El terreno se suaviza con 169km entre Castelraimondo y Lido di Fermo, una jornada que no deberían dejar escapar los equipos con hombres rápidos.

El séptimo y último parcial de la Carrera de los dos mares es una contrarreloj corta, con 10km de largas rectas en el paseo marítimo de San Benedetto del Tronto, ideal para las características de los rodadores más potentes –se prevé un interesante Ganna contra Van Aert– y que no suele provocar grandes cambios en la general, aunque en 2019 Roglic le arrebató la maglia azzurra de campeón a Adam Yates por un solo segundo.

Nombres propios

La Tirreno-Adriático contará con los tres últimos vencedores del Tour: Tadej Pogacar (UAE-Emirates), Egan Bernal y Geraint Thomas (INEOS Grenadiers). Especialmente interesante se presenta el duelo entre el esloveno y el colombiano, más aún después de la sorprendente prestación de ambos en la Strade Bianche. Ofrece algunas dudas el estado de forma de Thomas, que parece uno más en el potente bloque británico, con Filippo Ganna, Michal Kwiatkowski y Pavel Sivakov. Al servicio de Pogacar estarán Davide Formolo, Rafal Majka y Jan Polanc.

Simon Yates, con el tridente de ganador el año pasado. Foto: Marco Alpozzi/La Presse

Simon Yates (BikeExchange), que el año pasado se hizo con el tridente de ganador, Mikel Landa (Bahrain-Victorious), que ha logrado ocho de las 15 victorias de su carrera en Italia, incluida una llegada en alto en la Tirreno del 18, Nairo Quintana (Arkéa-Samsic), doble vencedor de la prueba en el 15 y el 17, Vincenzo Nibali (Trek-Segafredo), que conquistó la general de forma consecutiva en el 12 y el 13, Julian Alaphilippe o Joao Almeida (Deceuninck-Quick Step), a examen en la alta montaña, podrían aprovecharse del marcaje entre Bernal y Pogacar.

Jakob Fuglsang (Astana-Premier Tech), Sergio Higuita (EF Education-Nippo), Ilnur Zakarin (Gazprom-RusVelo), Thibaut Pinot (Groupama-FDJ), Tobias Foss (Jumbo-Visma), Romain Bardet (DSM), Domenico Pozzovivo (Qhubekka ASSOS) o Giulio Ciccone (Trek-Segafredo) completan una potente lista de escaladores.

La cercanía de la Milán-San Remo y el calendario de pavés atrae también a los mejores clasicómanos. Al citado Alaphilippe, ganador de la Classicissima en el 19, se unen los dos grandes nombres de la primavera: Wout Van Aert (Jumbo-Visma), vencedor en Via Roma el año pasado, y Mathieu van der Poel (Alpecin-Fenix), el gran favorito para la próxima edición, el sábado 20 de marzo. Despierta cierta curiosidad (y morbo) cuál será la actitud del belga en la montaña. Y es que su equipo acude a la Tirreno-Adriático sin un líder claro.

Van der Poel llega pletórico tras su exhibición en la Strade Bianche. Foto: Marco Alpozzi/La Presse

El protagonismo del campeón del mundo y los reyes del barro deja en un segundo plano el debut de Peter Sagan (BORA-hansgrohe), ausente en el Openning Weekend y la Strade Bianche tras un positivo en covid-19. Lo tiene difícil el eslovaco por falta de ritmo y por la enjundia de sus rivales. Greg Van Avermaet (Ag2r Citroën), Alberto Bettiol (EF Education-Nippo), Kevin Geniets, Stefan Küng (Groupama-FDJ), Tim Wellens (Lotto Soudal), Simon Clarke, Michael Gogl (Qhubeka ASSOS) o Quinn Simmons (Trek-Segafredo) también buscarán su oportunidad.

Con sólo dos oportunidades claras para el esprint, Caleb Ewan (Lotto Soudal) es la rueda a seguir, aunque Tim Merlier (Alpecin-Fenix), reciente ganador en Le Samyn y GP Monseré, Davide Ballerini (Deceuninck-Quick Step), con dos etapas de la Provenza y la Het Nieuwsblad, tienen mucho que decir. Un escalón por debajo están Luka Mezgec (BikeExchange), Elia Viviani (Cofidis), Andrea Pasqualon (Intermarché-Wanty), Niccolò Bonifazio (Total Direct Energie), Matteo Moschetti (Trek-Segafredo) o Fernando Gaviria (UAE-Emirates).

Los españoles

Marc Soler (Movistar), que pondrá a prueba sus galones de líder pensando en el próximo Giro de Italia, es la principal baza del ciclismo español en la Tirreno-Adriático, amén del mencionado Landa. Por si falla el alavés, Bahrain-Victorious alinea a su amigo Pello Bilbao, que ya mostró un buen estado de forma en Strade Bianche.

Soler, vencedor de etapa en la última Vuelta. Foto: Photogomezsport

Iván García Cortina (Movistar) y Alex Aranburu (Astana-Premier Tech), acompañados por Gonzalo Serrano y Gorka Izagirre, respectivamente, seguirán afinando su preparación hacia las grandes clásicas. Alejandro Ropero (EOLO-Kometa), debutante en el WorldTour, Jonathan Castroviejo (INEOS Grenadiers), escudero de Bernal, Albert Torres (Movistar), Víctor de la Parte y Cristian Rodríguez (Total Direct Energie) completan la lista.

Otros datos de interés

La Tirreno-Adriático se podrá seguir en directo a través de Eurosport y las etapas terminarán en torno a las 16.15 horas. La cuenta de Twitter oficial de la prueba es @TirrenAdriatico y el hashtag es #TirrenoAdriatico.

Dorsales oficiales

Palmarés

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