Cumplió. Tom Dumoulin es el nuevo patrón del Giro de Italia. Los especialistas contrarreloj tienen cada vez menos oportunidades en las grandes vueltas por una tendencia que se empezó a extender a principios de la década pasada al calor de una corriente de opinión cuanto menos discutible. Nos explicamos: Hace ahora unos 10 años, se empezó a instalar entre el imaginario de la afición el a contrarreloj era una disciplina complicada y las etapas se hacían largas y aburridas.

Hay quien no lo comparte. Quizás el Giro ha sido la carrera que, mal que bien, mejor ha mantenido el formato clásico con etapas largas de lucha individual. Una crono da muchas posibilidades a los ciclistas completos en detrimento de los que son especialistas en una sola disciplina. Si los años 90 volvieran ahora, Tom Dumoulin sería un claro candidato a ganar cualquier gran vuelta a la que se presente. Pero no estamos en ese tiempo. Eso sí, lo mismo que se reivindican tendencias ‘vintage’ en la moda basadas en épocas pasadas, quién nos dice que los organizadores no ven lo bueno que hay en que los escaladores empiecen con retraso las etapas de montaña.

Exhibición rosa

El homenaje que se ha dado Tom Dumoulin ha sido de órdago. Le ha metido 49” a Geraint Thomas y 56” a Jungels, que han sido los únicos que han podido acercarse a menos de un minuto del holandés. Además ha conseguido una buena ventaja sobre los más escaladores, que ahora tendrá que administrar hasta el final del Giro. Queda muchísimo, y desde luego no se puede decir que esto esté decidido. Ni muchísimo menos.

No obstante, si salva bien la complicada y tramposa etapa de mañana, Dumoulin estará en condiciones de llegar a la última semana vestido de rosa. No se esperan enormes diferencias en Oropa –cima más corta, menos dura y en una etapa con menos kilómetros que el Blockhaus-, y la etapa de Bergamo tampoco le viene especialmente mal. Será difícil bajarlo de ahí.

Nibali y Nairo resisten, Pinot se hunde

Más allá de un Dumoulin que ha eclipsado a todos, la etapa tiene varias lecturas. La primera, la confirmación definitiva que Steven Kruijswijk no está al nivel del año pasado. Con una pérdida de 2’43”, el hombre que asombró en el Giro 2016 cierra ahora el Top10 de la general y ya está a más de cinco minutos de Dumoulin. También a Thibaut Pinot le ha pasado lo de casi siempre. Después de despuntar en el Blockhaus, del galo se esperaba la consistencia que nunca ha tenido. Tampoco esta vez la tuvo, sólo estuvo un segundo mejor que Kruijswijk. No digamos Van Garderen, al que le han caído 4’16».

Mejor han resistido Vincenzo Nibali y Nairo Quintana. El colombiano salía de rosa y raro hubiera sido que no perdiese al menos dos minutos. Finalmente cedió algo más, 2’53”, pero quitando la barbaridad de Dumoulin sí ha conseguido mantener cerca al resto de sus rivales. Nibali, que hizo un tramo final muy meritorio, le sacó algo menos de un minuto. El italiano sigue en la pelea y es quinto. Dumoulin abre un hueco de 2’23” sobre Nairo, seguido de Mollema (2’38”), Pinot (2’40”) y el ‘Squalo’ en quinto lugar (2’47”). Queda mucha tela por cortar, pero el #Giro100 pasa el ecuador con un hombre destacado que, eso sí, es el menos escalador de los que luchan por ganar en Milán.

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