Tour de Francia (19ª): El amarillo en 57 segundos

El pelotón ha cubierto 3324 kilómetros desde que partió de Niza el pasado 29 de agosto, ninguno en la especialidad contrarreloj. La organización de la carrera, que en los últimos años ha ido arrinconando una especialidad histórica y de gran importancia para el equilibrio del recorrido, sitúa este año la lucha individual en la penúltima etapa: 36.2km con una subida final a La Planche des Belles Filles (5.9km al 8.5%). Separados por solo 57 segundos, los eslovenos Roglic y Pogacar se jugarán el Tour al fin en un verdadero cara a cara.

Parte con ventaja suficiente el exsaltador de esquí, ganador de la última Vuelta y que precisamente logró su primera gran victoria en la contrarreloj larga del Giro hace cuatro años. De sus 41 triunfos en profesionales, diez son en la especialidad. Parece difícil el sorpasso. Pogacar se agarra al duelo que vivieron en el último Campeonato Nacional CRI, también con un recorrido cuesta arriba y con victoria para el más joven, aunque solo por 9 segundos en 15.7km. Las cuentas no cuadran.

La última subida del Tour.

Es más amplía la renta de Supermán López con Richie Porte en la batalla por el tercer cajón del podio. El colombiano tiene 99 segundos, pero el australiano es un buen contrarrelojista y volará en la parte más llana del trazado, 30km hasta Plancher-Les-Mines. Protagonizarán otro duelo secundario los dos mejores españoles de la general: Mikel Landa y Enric Mas. Con 51 segundos de ventaja para el alavés, está en juego la última plaza del top 5. Y en el top 10 quiere acabar Alejandro Valverde, que parte con 19 segundos sobre Damiano Caruso.

El mito de la La Planche

Dice la leyenda que en La Planche des Belles Filles (la tabla de las chicas bonitas) se suicidaron Inés y otras jóvenes cuando un batallón de mercenarios suecos tomó su pueblo, Plancher-les-Mines, en 1635 durante la Guerra de los Treinta Años. Las mujeres huyeron monte arriba y, para no ser violadas y asesinadas, se arrojaron a un estanque. Asombrado por la belleza de Inés, el líder del escuadrón corrió a rescatarla, pero cuando la sacó del agua ya era un cuerpo sin vida. Desolado, grabó con su daga el epitafio en una tabla.

La triste y heroica fábula bélica no está documentada. Tampoco el origen toponímico de la montaña: en el siglo XVI se conocía como lie peuplé de belles fahys (un lugar inhabitado con bonitas hayas). Con los años derivó erróneamente en Belles Filles y su nombre se unió a la Planche por la cercanía con el pueblo de Plancher-les-Mines. En sus bosques se refugió también la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial y, desde los años 70, alberga una estación de esquí. En la última década, se ha convertido en un clásico moderno del Tour.

No es una leyenda: el ciclista que se viste de amarillo en La Planche des Belles Filles acaba de amarillo en París. Así fue hasta el año pasado. En 2012, Chris Froome ganó la etapa y Bradley Wiggins se puso un maillot que no soltó hasta el final; en 2014, Vincenzo Nibali asestó un golpe definitivo para la general y, en 2017, Fabio Aru sorprendió a los Sky (ahora INEOS) pero el liderato fue para Froome, camino de su cuarto Tour. La tradición se rompió en 2019 con la victoria de Dylan Teuns y el anecdótico amarillo de Giulio Ciccone.

1ª: Kristoff / 2ª: Alaphilippe / 3ª: Ewan / 4ª: Roglic / 5ª: Van Aert / 6ª: Lutsenko / 7ª: Van Aert / 8ª: Peters / 9ª: Pogacar / 10ª: Bennett / 11ª: Ewan / 12ª: Hirschi / 13ª: Martínez / 14ª: Kragh Andersen / 15ª: Pogacar / 16ª: Kämna / 17ª: López / 18ª: KwiatkowskiClasificaciones

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.