Lo que era una prueba sin más del calendario italiano, una carrera regional que se disputaban los ciclistas del terreno en primavera, se ha terminado convirtiendo –en cierto modo ya lo era, pero ahora no sólo para los transalpinos- en una cita clave para preparar el Giro de Italia donde muchos de los mejores equipos del mundo están presentes cada año. Hablamos del Tour de los Alpes, anteriormente conocido como Giro del Trentino. Prueba 2.HC de cinco días y que cada año opta por recorridos más para escaladores.

De hecho, su edición 2018 se ha presentado ya en Milán y no hay un solo día en el que un sprinter o rodador tenga opciones de hacer algo medio interesante si no es con fuga mediante. Un total de 13.000 metros de desnivel repartidos en cinco etapas –del 16 al 20 de abril- con una ascensión media superior a los 2.300 metros cada una. Y sólo un final en alto, pero en un puerto de renombre y con solera del Giro: Alpe di Pampeago.

Cortas y duras

En realidad son etapas más bien cortas. La primera sale en Arco y acaba en Folgaria con el Passo di Serrada a seis de meta. Son 19 kilómetros de subida. Después vendrá el final en Alpe y en las jornadas restantes habrá puertos de todos los gustos y colores, muchos de ellos también con presencia en bastantes ediciones del Giro. Caso del Passo della Mendola o Passo Palade entre otros.

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Landa, vestido de líder en 2016

La prueba cuenta entre sus ganadores con gente de primer orden como Vincenzo Nibali, Damiano Cunego o, ya retirados, Gilberto Simoni, Paolo Savoldelli e Ivan Basso, todos ellos ganadores del Giro. Territorio prácticamente vedado para los ciclistas italianos históricamente –también figuran Gianni Bugno y Chiapucchi en su palmarés, el asunto cambió en 2014 cuando corredores de otros lugares lo tomaron como estación previa al Giro. Desde entonces van cuatro años de sequía, aunque con ganadores de primer nivel: Cadel Evans, Richie Porte, Mikel Landa y Geraint Thomas por ese orden.

El circuito del Mundial

La jugada maestra de la organización de este año ha sido incluir en el recorrido, dentro de la última etapa y como broche final de la carrera, parte del circuito por el que discurrirá en septiembre el Mundial de ruta de Innsbruck (Austria). Obviamente eso les va a asegurar una participación de primerísimo nivel ya que muchos corredores querrán ir a hacer un reconocimiento sobre el terreno.

La etapa final, con el circuito de Innsbruck.

De momento no se ha desvelado ningún nombre en la nómina de inscritos, ya que también habrá muchos que esperarán a ver qué recorrido presenta el Giro. Pero sin duda ya se ha convertido en una prueba fija para quienes preparan la Corsa Rosa. Serán, eso sí, 20 equipos y habrá nutrida presencia de World Tour. Las fechas, cuidadosamente elegidas de lunes a viernes, colocan la carrera entre la Amstel Gold Race y la Lieja-Bastoña-Lieja, lo que permitirá que los participantes puedan ir al menos a una prueba del Tríptico de las Ardenas. Incluso dos, los más ‘apretados’. Se prepara un buen espectáculo en los Alpes en primavera.

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